Imagen: César Mejías

Crack nacional vuelve de Europa a poner en alto el hockey en Chile

Pablo Purcell es uno de los seleccionados chilenos de hockey sobre césped y acaba de volver de España, donde jugó una temporada en una de las mejores ligas del mundo. Contó su experiencia para El Definido, su historia y el futuro del hockey chileno.

Por María José Valdés @mjvaldes | 2018-06-20 | 07:00
Tags | líderes, hockey, hockey sobre cesped, pablo purcell, cochabamba, sudamericanos, lima, club terrassa, prince of wales country club
"Sueño con que un día el hockey sea tan popular que se pueda jugar en la calle como el fútbol (en eso los envidio mucho). Solo habría que tener cuidado de no romper los vidrios de los autos que están estacionados", dice Pablo riendo.

Pablo Purcell tiene 24 años, egresó el año pasado de Ingeniería Comercial en la Pontificia Universidad Católica de Chile, es seleccionado nacional de hockey sobre césped y viene volviendo de España, donde pasó una temporada jugando junto a los grandes de este deporte en el Club Terrassa, en una de las mejores ligas del mundo. Representó además junto a la selección a nuestro país en los recientes Juegos Sudamericanos en Cochabamba, Bolivia, donde ganaron medalla de plata.

Hoy es una de las figuras del hockey sobre césped en nuestro país y en El Definido conversamos con él. Te invitamos a conocer su historia, la experiencia de jugar en la primera división europea y el futuro del hockey chileno.


Seleccionado nacional de hockey sobre césped, Pablo Purcell (de rojo).

Empezando el sueño

“Tres días antes de jugar los sudamericanos, llegué de España después de haber jugado una temporada completa con un club de allá (…) Fui a vivir un sueño, de poder dedicarme al hockey”, nos contó Pablo.

Desde muy chico que este joven vibra con este deporte, exactamente desde el momento en el que tuvo la fuerza necesaria para agarrar el palo con el que se practica. “Cuando nací, mi primer regalo fue un palo de hockey enano, para que lo empezara a usar apenas pudiera caminar”, nos contó. El hockey lo lleva en la sangre; su papá lo practicó y él lo siguió.


Pablo jugando hockey de chico, en el Country.

Cuando tenía nueve años empezó a entrenar en el Prince of Wales Country Club con jugadores más grandes que él. Ahí participó en los torneos infantiles y comenzó a nacer su amor hacia el hockey. A los 13 años tuvo su primera gira con la selección nacional infantil, a los 16 su primer panamericano sub 17 -en el que salieron terceros y clasificaron a las Olimpíadas Juveniles de Singapur 2010- y poco después de eso empezó a entrenar por la selección junior, sub 21, con la que jugó el Panamericano 2011 en Guadalajara.


Equipo de hockey del Prince of Wales Country Club. Pablo es el último de izquierda a derecha, en la fila trasera.

“Paralelamente a ese Panamericano empecé a entrenar con la selección adulta, bastante temprano”. Con 17 años, Pablo entró a la selección nacional adulta de hockey sobre césped, siendo uno de los más jóvenes del grupo. El promedio en ese entonces era de 27-28 años.

“Era un pollito jugando con los mejores del país. Yo estaba pensando en PSU y ellos pensaban en hijos o casarse. Era muy entretenido y muy desafiante, y tuve que crecer rápidamente”.

El hockey es pasión, amor y entrega

El hockey sobre césped es un deporte amateur en Chile -lo que significa que no hay entidades que contraten jugadores- aunque sí tiene una selección nacional –femenina y masculina- y se rige por la Federación Chilena de Hockey sobre césped. El fin último de los competidores es la pasión y el gusto, no la remuneración económica.

Lo bueno y lo malo de que en Chile el hockey sea amateur, es que te permite trabajar y desarrollarte en otras áreas, no solo la deportiva”, nos contó Pablo. A él este deporte le ha entregado sentido a su vida, es “pasión y amor”.

“El hockey es lo que más me gusta, es lo que me va empujando a hacer todo. Si es que hay una reunión de algo, si tengo que estudiar para algo, si tengo entrenamiento, es mi prioridad, y así ha sido siempre”. Su motor diario es el querer entregarle más al hockey, porque sabe que así el hockey le entregará más.


Pablo jugando hockey.

Es por eso que cuando salió de la universidad y tuvo que decidirse entre empezar a trabajar o tomarse un año para hacer lo que le encantaba, optó por lo segundo.

La oportunidad de jugar con los mejores

“Como Chile no es una potencia gigante de hockey, quise yo ir a buscar afuera. Yo contactarme con clubes y ver si estaban interesados. Mi entrenador, Jorge Dabanch -que hizo gran parte de su carrera en España- me ayudó y gracias a su contacto llegué ahí”.

Fue así como el segundo semestre del 2017 partió a Barcelona, España, al Club Terrassa, en “búsqueda de una liga de más intensidad”, pues el hockey español tiene una trayectoria mucho mayor. La liga española, junto a la holandesa, la belga, la alemana y la inglesa, son las mejores del mundo en este deporte, según Pablo. Y el Club Terrassa, de primera división A (la máxima de España), también.

“Allá tuve que aumentar mi intensidad, mi roce físico, de ir a chocar, de usar mucho más el cuerpo, para todo: para amagar, para cruzarte en el camino del otro, pero sin hacer faltas. Entonces fue una gran escuela. Y yo a ellos les aporté otras cosas: a mí me gusta dar pases largos, pases aéreos (que se llaman flicks), y ellos estaban muy contentos con eso. Así que creo que ellos me aportaron mucho y yo también les pude aportar”.


Equipo de hockey Club Terrassa, en España. Pablo es el quinto de izquierda a derecha, en la fila trasera.

Pablo volvió hace algunas semanas a Chile y hoy se encuentra entrenando con la selección, con su club y buscando trabajo. Entrenando todos los días y “viviendo con más pasión que nunca”.

“Decidí volverme de España y no buscar más opciones, porque ya me dieron ganas de trabajar. Me gustó mucho mi carrera de Ingeniería Comercial y en este momento me encuentro buscando trabajo. Pero con miras a los Juegos Panamericanos en Lima 2019. Porque jamás podría dejar de lado el hockey, no hay espacio ni para pensarlo”.

Trabajar y jugar hockey, según él, es compatible. Y le tiene toda la fe a nuestro país.

La responsabilidad y el potencial del hockey chileno está en nosotros

El hockey chileno, según Pablo, va por buen camino. “La Federación se ha hecho cargo de la masificación del deporte, encargando a los clubes que apadrinen colegios. Se ha abandonado además este falso estigma de que el hockey es un deporte elite y caro; en verdad lo podemos jugar todos”.

"Sueño con que un día el hockey sea tan popular que se pueda jugar en la calle como el fútbol (en eso los envidio mucho). Solo habría que tener cuidado de no romper los vidrios de los autos que están estacionados", dice Pablo riendo.

El potencial en Chile es grande, según el hockista. “Ya se está viendo que clubes extranjeros están interesados en jugadores de acá y eso es reflejo de que en Chile se ha hecho toda la campaña de tener buenos entrenadores y de formar a buenos jugadores, para que cuando lleguen a la primera división tengan los recursos suficientes para irse a jugar afuera”.

Según Pablo, son los seleccionados adultos los que tienen sobre sus hombros la responsabilidad de levantar el nivel de Chile. “Porque cuando entrenamos por la selección, sumamos nivel, pero cuando volvemos a nuestro club tenemos que mantener ese mismo nivel”. Y ese entrenamiento tiene que ser el mejor, según él. Porque el hockey chileno no solo tiene que ser ganar y competir en los torneos internacionales, sino que también hacer crecer el torneo nacional y la identidad de cómo se desarrolla este deporte aquí.

Lo que le enseñó Cochabamba

En los recientes Juegos Sudamericanos celebrados en Cochabamba, Bolivia, el equipo chileno obtuvo la medalla de plata, superado solamente por Argentina que les arrebató el oro por un gol.


El equipo chileno con la medalla de plata ganada en Cochabamba. Pablo es el último de izquierda a derecha, en la fila trasera.

“Lo bueno de esta medalla, y de cómo lo tomó el equipo y el cuerpo técnico”, según Pablo, “es que nos queda esta espina pasada de que aún nos falta. De que esta convicción que teníamos para llegar al oro no fue suficiente. Tenemos una visión positiva, que nos sigue apretando para ir superándonos (…). Porque aún falta mucho por luchar, pero le tengo mucha fe a este equipo, de que vamos a lograr cosas grandes”.