Imagen: César Mejías

Un árbol que da 40 frutos: el experimento artístico que alerta sobre la falta de biodiversidad en la agricultura

Duraznos, cerezas, ciruelas e incluso almendras ofrece cada uno de los árboles creados y esculpidos por la mano del artista Sam Van Aken. El proyecto ofrece un contraste a la creciente pérdida de biodiversidad agricultural, que lleva a muchas variedades de cultivos a desaparecer para siempre.

Por Francisco J. Lastra @efejotaele | 2018-07-11 | 11:25
Tags | ecología, árbol, cultivo, agricultura, arte, frutos
En un proceso que duró varios años, el artista comenzó a realizar injertos de estas raras variedades cada verano. El método es ampliamente conocido y se basa en la unión de dos tejidos de plantas compatibles.

Si hay algo que aprendimos de la malaventurada dinastía de los Habsburgo en Europa, es que la diversidad genética es importante (a causa de la endogamia, muchos de sus miembros tuvieron bajísimos coeficientes intelectuales). Y no solo para las personas, sino también para la agricultura.

Contar con una variedad genética en cultivos, será vital en tiempos donde el cambio climático ponga a prueba la durabilidad de mucho de lo que plantamos. A mayor diversidad genética, mayor es la capacidad de adaptación de una planta, pues contará con más opciones de ajuste al cambio.

El problema es que la industria de la agricultura tiende a incentivar el monocultivo -plantaciones de gran extensión de una sola especie- de aquello que es más rentable, provocando una erosión genética, es decir, cuando las especies mueren antes de siquiera tener la oportunidad de reproducirse, proceso que es acelerado en el caso de este tipo de cultivos únicos.

Es así como en menos de un siglo, perdimos el 75% de toda la diversidad biológica de cosechas, lo que cada año se reduce en un 1-2%. Apenas 30 cosechas aportan el 90% de las calorías que se consumen en el mundo. Imagínense lo que pasaría si un par de ellas dejaran de crecer por el cambio climático, y no hubiera variedades más resistentes con que cruzarlas.

Si no estabas pendiente de este problema, no eres el único. Se trata de un tema que no cuenta con tanta prensa. Justamente por esta razón, un artista busca crear consciencia de la erosión genética destacando el valor de la diversidad… mmm, deliciosa diversidad.

El árbol de las 40 frutas

Uno podría categorizar el trabajo del artista Sam Van Aken como escultura, solo que, en vez de mármol o madera, el estadounidense trabaja materiales menos ortodoxos.

Por el año 2008, por ejemplo, Van Aken “esculpía” frecuencias de radio comerciales: las “secuestraba” y añadía sus propios comerciales y canciones. Como se imaginarán, el proyecto no duró mucho por temas legales.

Para su próximo proyecto, buscaba un tema distinto. El artista quería transformar algo, pero a la vez que quedara igual, un símil al proceso de transubstanciación de la doctrina católica, donde pan y vino se “transforman” en el cuerpo y sangre de Jesucristo.

Paralelamente, ocurrió algo que sería fundamental para su próximo proyecto. La Estación Agricultural Experimental del estado de Nueva York, iba a cerrar una de sus huertas por falta de fondos. Esta contenía muchas variedades de frutas nativas, entre ellas algunas reliquias únicas con siglos de antigüedad que se perderían para siempre.

Van Aken decidió, entonces, comprar el huerto para preservar estas variedades en su invernadero, pero también las transformaría a su manera: “esculpiéndolas” en un solo árbol. Se vería como un árbol cualquiera, pero en primavera mostraría sus verdaderos y diversos colores y frutos. Una deliciosa transubstanciación.

En un proceso que duró varios años, el artista comenzó a realizar injertos de estas raras variedades cada verano. El método es ampliamente conocido y se basa en la unión de dos tejidos de plantas compatibles. De “sanar” exitosamente la “herida” generada a partir de esta operación, una puede crecer a partir de la otra.

En cinco años, llegó a 40 frutos en el mismo árbol: damascos, duraznos, nectarines, cerezas, ciruelas e incluso almendras. Además de las variedades de su huerta, Van Aken compra también en granjas locales. “De esta forma, se convierten en un archivo de la historia de la agricultura de su localidad y en un medio para preservar variedades antiguas y autóctonas”, señala el artista.

Mapa de Van Aken que especifica las distintas variedades en un mismo árbol. Sam Van Aken

¿Y por qué 40? Nuevamente, la inspiración viene de las religiones de Occidente, donde este número está asociado a una cantidad más allá del recuento (como los 40 años que el pueblo de Israel vagó por el desierto). “Estando interesado en esta idea de una abundancia de frutos proveniente de un árbol, 40 parecía apropiado.”, agrega.

Van Aken ha repetido el proceso más de un centenar de veces, cultivando distintas variedades del árbol de los 40 frutos en museos y colecciones privadas a lo largo del país. Si bien sus árboles son apreciados como bellas obras de arte, el mensaje del artista tiene una arista educacional clara, que se hace evidente cuando se degustan sus frutos.

Fuente: Sam Van Aken

“Para las personas que no conocen la agricultura y el cultivo, la diversidad de estas variedades y sus sabores característicos son sorprendentes y finalmente comienzan a cuestionarse por qué hay solo algunos tipos de ciruelas, un tipo de damasco y un puñado de variedades de duraznos en su mercado local”, explica.

Conservando la biodiversidad genética

Pero Van Aken no está solo. La pérdida de la biodiversidad genética fue reconocida de forma mundial en 1996, cuando 150 países adoptaron un plan de acción global para combatirla, el que fue renovado en 2011.

A partir de estos acuerdos, y en cooperación con las Naciones Unidas, se creó la Crop Trust, una ONG sin fines de lucro que otorga subsidios a largo plazo a bancos genéticos que almacenan valiosas colecciones de cultivos en locaciones seguras.

La más importante de estas instalaciones es, sin duda, el Banco Mundial de Semillas, en Svalbard, Noruega, donde ni el Viejito Pascuero se aventura por lo frío y remoto que es.

Fuente: Crop Trust

El arte muchas veces pone temas en la palestra que nos abren los ojos y nos ayudan a discutir y entender importantes problemáticas de nuestros tiempos. Van Aken a través de la diversidad que muestra en sus árboles frutales, nos da un mensaje de alerta frente a modo en que hoy se está llevando a cabo la agricultura en parte importante del mundo.

¿Qué soluciones a la pérdida de biodiversidad en la agricultura conoces?