Imagen: Rodrigo Avilés

Por nosotros y el mundo, ¿qué cambios podemos hacer por nuestro planeta desde hoy?

Lamentablemente nos estamos quedando sin tiempo para cuidar el planeta, y si no queremos estar obligados a realizar enormes cambios, comencemos hoy mismo con algunos más pequeños. En El Definido te contamos sobre la urgente necesidad de renovar nuestros hábitos y políticas.

Por Romina Diaz | 2019-01-02 | 07:00
Tags | medioambiente, 2019, medidas
"La ciencia es clara: a pesar de todas las ambiciosas acciones climáticas que hemos visto, los gobiernos deben avanzar más rápido y con mayor urgencia. Estamos alimentando este fuego, mientras que los medios para extinguir están a nuestro alcance", (Joyce Msuya, directora ejecutiva adjunta de Naciones Unidas para el Medio Ambiente).

¿Te lo perdiste? Regularmente republicamos contenidos vigentes que pueden resultarte interesantes, hoy la destacamos para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente.

En El Definido te contamos sobre grandes y positivos avances medioambientales que ocurrieron en 2018. Varios logros de los que nos deberíamos sentir orgullosos y, sin embargo, el pronóstico de hacia dónde nos dirigimos sigue siendo negativo. Muchos creen que no veremos efectos inmediatos del calentamiento global, que faltan años para que el mundo proteste, pero los estudios no dicen lo mismo.

Ojalá no hubiésemos tenido que tomar medidas drásticas, pero en vez de llorar sobre leche derramada, confiemos en lo que sabemos que podemos hacer y propongámonos de una vez por todas ayudar sustancialmente más de los que lo hemos estado haciendo. Convertirnos en agentes de cambio ya no es algo que podemos dejar para mañana, y hoy te contamos un poco sobre lo que podemos hacer.

¿Ola de optimismo?

“En este momento, nos enfrentamos a un desastre hecho por el hombre a escala global. Nuestra mayor amenaza en miles de años: el cambio climático. Si no actuamos, el colapso de nuestras civilizaciones y la extinción de gran parte del mundo natural está en el horizonte”, dijo el científico y ecologista británico David Attenborough en la apertura de la 24ª cumbre sobre el cambio climático (COP24). 

Luego del Acuerdo de Paris 2015, que fue ratificado por 147 países en su momento, hubo una ola de optimismo sobre los avances que podíamos hacer en materia de medioambiente. La meta del acuerdo era contener el aumento de temperatura por debajo de los 2°C respecto a la era preindustrial y limitarnos a un aumento máximo de 1,5°C, que se creía sería suficiente para frenar catástrofes naturales como sequías, inundaciones y olas de calor extremo.

Lamentablemente, un informe de la ONU comprobó que los países no están tomando las medidas necesarias para evitar los peores efectos del cambio climático y que los compromisos del Acuerdo de París no se cumplirán si no se agregan medidas adicionales de manera urgente, explicaron en el medio británico, The Guardian.

¿Un grado más, un grado menos?

No es fácil entender por qué solo un gradito, o medio gradito, más en el mundo puede hacer una gran diferencia. ¿Qué significa que hay un grado más desde la época preindustrial? Se estima que la actividad humana ha provocado aproximadamente 1.0°C de calentamiento global por encima de los niveles que había antes de la industrialización, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC). Es probable que el calentamiento global suba 1.5°C entre 2030 y 2052 si continúa aumentando al ritmo actual, pero eso es justo lo que tenemos que evitar.

El informe del IPCC explica que, en 2100, el nivel del mar en el mundo aumentaría 10 cm más si llegamos a los 2°C, en lugar de a los 1,5°C, lo que afectaría a 10 millones de personas. También se proyecta que el 6% de los insectos, el 8% de las plantas y el 4% de los vertebrados perderán más de la mitad de su rango geográfico determinado por el clima si llegamos a los 1.5°C. En comparación con el 18% de los insectos, el 16% de las plantas y 8% de vertebrados si llegamos a los 2°C. “Los impactos asociados con otros riesgos relacionados con la biodiversidad, como los incendios forestales y la propagación de especies invasoras, son menores con 1.5°C en comparación con los 2°C del calentamiento global”, se detalla en el informe.

En palabras más duras tenemos 12 años para evitar catástrofes provocadas por el cambio climático. ¿Y entonces, cómo evitar este fenómeno?

Desde los grandes actores

El cambio climático es causado por una acumulación de carbono en la atmósfera, y esto se debe principalmente a la quema de combustibles fósiles, según se explica en la revista Forbes.

“Una vez que el carbono se libera a la atmósfera, permanece allí durante cientos de años. Al tomar la decisión de continuar quemando combustibles fósiles, estamos calentando el planeta para las generaciones venideras. O para ser más francos al respecto, al continuar quemando carbón, petróleo y gas, nos aseguramos de que nuestros hijos y nietos vivan en un planeta radicalmente diferente, y probablemente más caótico”, advirtió Jeff Goodell periodista medioambiental de la revista Rolling Stone.

Todos tenemos un papel fundamental en lo que ocurrirá en el mundo en los próximos años. Los gobiernos podrían comenzar a promulgar políticas que fomenten una transición rápida hacia energías limpias, como la eólica y la solar, y especialmente evitar la industria de combustibles fósiles.

"Sólo un cambio rápido puede ayudar. Las emisiones deben reducirse en un cuarto para 2030 y para (no pasarnos de los) 1.5°C, las emisiones deberían reducirse a la mitad", dijo Gunnar Luderer, uno de los autores del informe de la ONU.

Puede ser necesario triplicar los esfuerzos para mantener el calentamiento a menos de 2°C, pero sí hay señales prometedoras, por si se lo estaban preguntando con este negativo balance. El sector privado sí ha invertido en energía renovable y otras tecnologías para reducir el carbono, pero aún son insuficientes para generar el cambio que necesitamos.

La contaminación por carbono tendría que reducirse en un 45% para 2030, en comparación con un corte del 20% en la ruta 2°C, y llegar a cero en 2050, en comparación con 2075 para 2°C. Suena a un enorme costo, pero los de no hacer nada serían mucho más altos.

Joyce Msuya, directora ejecutiva adjunta de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, dijo: "La ciencia es clara: a pesar de todas las ambiciosas acciones climáticas que hemos visto, los gobiernos deben avanzar más rápido y con mayor urgencia. Estamos alimentando este fuego, mientras que los medios para extinguir están a nuestro alcance".

Es importante recordar que no todo cambio depende de los gobiernos, y si empezamos a hacerlos por casa, se puede ir generando un efecto dominó que demuestre que, en conjunto, podemos hacer transformaciones importantes. Pero entonces, ¿qué debemos hacer como individuos?

Cambios en nuestra dieta

A menudo los científicos explican que un pequeño cambio que podemos hacer y que ayudaría en gran parte es cambiar la manera en que nos alimentamos. La reducción de la carne roja disminuye significativamente nuestra huella de carbono, ya que la ganadería causa graves daños ambientales.

Algunos investigadores sugieren que volverse vegano es incluso mejor para el planeta que viajar menos en avión o comprar un auto eléctrico, pero simplemente reducir su consumo y comer más pescado, si es que no se quiere hacer un cambio tan radical, puede ayudar muchísimo. ¿La razón? El impacto más alto que causa el consumo de pescados se mantiene en un punto bajo, en comparación con el de la carne de vacuno.

Hay varios efectos negativos de la industria ganadera, como se explica en The Economist. El cambio en el uso del suelo, la emisión de metano, un gas de efecto invernadero, por parte de las vacas, son algunos de estos. De hecho, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) calcula que el ganado bovino es la quinta fuente de metano más grande del mundo. Si las vacas fueran un país, este sería el tercer emisor de gases de efecto invernadero más grande del planeta.


Por otro lado, se calculó que en 2050 las emisiones de efecto invernadero de la agricultura en un mundo vegano serían un 70% más bajas que en un mundo donde las personas comen como hoy. Y en uno donde todos tuvieran una "dieta global saludable" (que en el estudio fue considerado con mucha fruta y verdura y solo 43 gramos de carne roja al día), serían un 29% más bajos. Pero esto no solo engloba el consumo. De hecho, la crianza de ganado contamina siete veces más por tonelada de proteína que la crianza de cerdos o aves, 12 veces más que la soja y 30 veces más que el trigo.

Al mismo tiempo, reducir la cantidad de alimentos que desperdiciamos ayudaría bastante. Si botáramos la mitad de la comida que estamos botando, ¡los impactos ambientales de la agricultura serían un 16% menores!

Al producir alimentos que no consumimos estamos desperdiciando una gran cantidad de recursos —semillas, agua, energía, tierra, fertilizantes, horas de trabajo, capital financiero— y genera gases de efecto invernadero en cada etapa, incluido el metano cuando la materia orgánica cae en los vertederos. Este desperdicio es el responsable de aproximadamente el 8 por ciento de las emisiones globales de gases contaminantes. Así que solo un poco más de consciencia a la hora de comprar lo que comemos puede ser de gran ayuda.

Un problema poco conocido: el aceite de palma

¿Qué es el aceite de palma y qué tiene que ver con el cambio climático?

Este es un aceite vegetal que viene de la fruta de la palma, principalmente de África Occidental. Se usa para biocombustibles, cosméticos, snacks, helados, lociones y jabón, y se encuentra en aproximadamente la mitad de todos los productos en los estantes de las tiendas, según se explica en la NASA. Se cultiva en regiones tropicales (principalmente en Indonesia y Malasia, pero ahora se extiende por todo el trópico, incluida África).

El problema es que se deforesta bosques tropicales para cultivarlo y esto libera cantidades masivas de dióxido de carbono. “La deforestación es la segunda fuente artificial más grande de dióxido de carbono atmosférico, después de la quema de combustibles fósiles”, explicó Susan Callery de la NASA y tesorera de la Fundación Orang Utan Republik, una organización sin fines de lucro dedicada a salvar a los orangutanes de Indonesia.

Susan explicó que está trabajando para promover prácticas de producción de aceite de palma que reduzcan la deforestación, preserven la biodiversidad, respeten los medios de vida de las comunidades rurales y garanticen que no haya nuevos bosques primarios u otras áreas de alto valor de conservación sacrificado por plantaciones de aceite de palma.

A continuación se puede leer el testimonio de Susan Callery en uno de sus viajes a Indonesia:

“Visité el Centro de Atención de Orangutanes, donde los lugareños traen orangutanes confiscados, enfermos, heridos y huérfanos para la atención veterinaria. Poco después de mi llegada, llegó un bebé y no pude evitar preguntar qué sucedió. Me dijeron que muchos huérfanos son "huérfanos de aceite de palma" cuyos hábitats de bosques fueron destruidos, y sus padres fueron asesinados, por la rápida expansión de la industria del aceite de palma en Indonesia”. 

Área de bosque que se está despejando para una plantación de aceite de palma. La deforestación destruye los hábitats de la vida silvestre y agrega cantidades masivas de dióxido de carbono a la atmósfera. Foto: por Ian Singleton, Nasa.

Todos podemos evitar en parte la deforestación mundial si dejamos de consumir productos que contengan este aceite que resulta dañino por lo que involucra su obtención. No es fácil, implica leer cada etiqueta de lo que compremos, pero si no lo hacemos hoy, veremos peores consecuencias en un futuro no muy lejano.

En pocas palabras

Hay muchas otras más medidas que podemos y debemos tomar para alejarnos de los efectos catastróficos del calentamiento global. De hecho, la ONU entrega una guía clara de cambios que podemos hacer en nuestras casas, vecindarios y empresas para hacer correr la ficha del dominó que empuje al resto de las piezas. En una pequeña lista, te contamos algunas:

- Tomar duchas más cortas para ahorrar agua.

- Haz compost con tus residuos orgánicos.

- Recicla el papel, plástico, vidrio y aluminio para evitar que crezcan los vertederos.

- Si puedes, instala paneles solares en tu casa, lo que también te permitirá ahorrar dinero.

- Usa fósforos porque no requieren petróleo, a diferencia de los encendedores de plástico que contienen gas.

- Si tienes un bebé, utiliza pañales amigables con el medioambiente.

- Haz compras inteligentes: planifica comidas, haz listas y evita las compras impulsivas.

- Muévete en bici, a pie o en transporte público. Guarda los viajes en auto para cuando tengas un grupo grande.

- Usa una botella de agua recargable y una taza de café para reducir tu basura.

- Dona lo que no uses. Siempre se le puede dar una segunda vida a tu ropa, libros y muebles. Incluso, muchas cosas que para ti solo son cachureos, a otros les pueden servir.

- Analiza tus decisiones diariamente para implementar hábitos más sustentables que nos ayuden a todos.

- ¡Comparte lo que haces! No te quedes callado, la información ayuda y genera grandes cambios, además, así puedes lograr que las autoridades locales y nacionales participen en iniciativas que no dañen a las personas ni al planeta

Lo principal es recordar que ya hay una necesidad de urgencia, con el nivel actual de compromiso, el mundo se dirige a un desastroso futuro. Así que comencemos de la mejor manera y no nos preocupemos únicamente de nuestras necesidades, sino que la de todos los seres vivos del planeta, para que podamos vivir en un mundo sano por cientos de miles de millones de años más.

¿Con qué medidas te vas a comprometer?