Imagen: César Mejías

¿Por qué Haití no logra salir de un círculo de crisis? Esta ha sido su historia reciente

Lo vemos en los noticiarios año tras año; pareciera que Haití está envuelto en un círculo de crisis de nunca acabar. ¿Por qué? Su historia reciente nos da algunas claves de las actuales protestas.

Por Glenn Ojeda @GOjedaVega | 2019-03-11 | 10:58
Tags | Haití, crisis, historia, protestas, explicación
La presidencia de Moise no ha logrado mejorar la situación económica del país ante un contexto regional desfavorable. Igualmente, ha tomado decisiones controversiales como, por ejemplo, ordenar la reconstitución de un ejército nacional.

En francés existe un decir: “ plus ça change, plus c’est la même chose”, que se traduce como, “mientras más cambia, más es la misma cosa”. Lamentablemente, en la nación caribeña de Haití parecería que esta fórmula resume una historia circular de la que el pueblo añora escapar.

A continuación, narramos los principales hitos de esa historia reciente, para después clarificar por qué hoy Haití continúa sufriendo.

Un orgulloso origen

En 1804, Haití se convirtió en uno de los primeros países libres de nuestro hemisferio en lograr su independencia nacional, tras una revuelta liderada mayoritariamente por esclavos y algunos criollos contra la potencia colonial europea que dominaba su territorio, en este caso Francia. Sin embargo, a pesar de su temprana llegada a la era de las independencias americanas, Haití es hoy día uno de los países más pobres de nuestro hemisferio. Desde el siglo XIX, la historia de la nación occidental ubicada en la isla La Española, la que comparte con República Dominicana, ha estado marcada por sombras políticas, desastres naturales, turbulencias militares e influencias extranjeras.

Idas y venidas de una historia turbulenta

Entre 1957 y 1986, tras casi dos décadas de ocupación por parte de los Estados Unidos, Haití estuvo bajo el autoritario y violento control de la familia Duvalier. Francois Duvalier, conocido como “Papá Doc”, y su hijo “Baby Doc”, dominaron la isla, su economía y su sociedad, con un gobierno autoritario caracterizado por su represión violenta. Tras una revuelta que llevó a la expulsión y al exilio de los Duvalier en 1986, Haití vivió cinco años de gobierno transicional antes de la llegada al poder del primer presidente democráticamente electo en la historia moderna del país, Jean-Bertrand Aristide. Habiendo sido sacerdote católico, el presidente Aristide llegó al poder en Haití con gran apoyo popular y rodeado de una ola optimismo entre las clases populares del país.

Lamentablemente, la presidencia de Aristide fue interrumpida a los pocos meses mediante un golpe de estado militar que provocó inestabilidad y desconcierto en Haití. El político regresó a su país en 1994, tras varios años de exilio en los Estados Unidos, y una de sus principales medidas fue la disolución del ejército nacional, en 1995. Desde entonces, su partido político, Fanmi Lavalas, dominó la presidencia de Haití hasta el 2004, cuando el Aristide fue condenado al exilio por segunda vez.

Amigos en Caracas

Posterior al cierre de la era Aristide en Haití, llegó a la presidencia en 2006 Rene Preval, quien había sido ministro del presidente Aristide pero que subsecuentemente se había distanciado de su mentor político. El presidente Preval, como parte de sus esfuerzos de crecimiento económico, buscó activamente una mayor integración con los países de latinoamericanos y con la región caribeña. Específicamente, tuvo cercanía con el líder de la ola rosa latinoamericana (vuelta hacia la izquierda durante el siglo XXI) en ese momento, el presidente Hugo Chávez de Venezuela.

A partir del 2005, cuando el gobierno de Chávez inauguraba el esquema de Petrocaribe, el gobierno de Haití comenzó a recibir petróleo y recursos energéticos a un precio preferencial, acompañado de préstamos artificialmente bajos. La intención del gobierno de Chávez con esta iniciativa regional era doble. En primer lugar, quería aprovechar la riqueza natural y bonanza económica de su país para exportar su revolución socialista y permitirles a países de la región, como Haití, utilizar sus recursos económicos en el desarrollo de proyectos sociales y de infraestructura nacional. Y, en segundo lugar, el gobierno bolivariano de Venezuela buscaba crear una zona de influencia en el Caribe y asegurar el apoyo de los gobiernos regionales en foros multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Tanta fue la ayuda económica que recibió Haití de Venezuela, que por un momento el segundo aeropuerto más importante del país en la ciudad del Cabo Haitiano, iba a llamarse Aeropuerto Internacional Hugo Chávez.

“¿Dónde está el dinero de Petrocaribe?”

El actual presidente de Haití, Jovenel Moise, llego al poder en febrero de 2017. Después de haber sido electo por primera vez durante los comicios del 2015, cuyos resultados fueron anulados por alegada irregularidad electoral, el presidente Moise fue electo por segunda vez en 2016 antes de ser formalmente envestido. Proveniente de un trasfondo empresarial, Jovenel Moise hizo campana como un hombre “ajeno a las malas costumbres de la clase política”. Más aún, basó su campaña en el desarrollo de la agricultura, el turismo y la educación como motores de desarrollo económico, y de lucha contra la pobreza y la corrupción.

Sin embargo, la presidencia de Moise no ha logrado mejorar la situación económica del país ante un contexto regional desfavorable. Igualmente, ha tomado decisiones controversiales como, por ejemplo,   ordenar la reconstitución de un ejército nacional, lo cual ha provocado temores y ha suscitado recuerdos oscuros entre algunos sectores de la población.

La crisis en la que se encuentra sumida Venezuela desde hace varios años ha aumentado los costos de vida en Haití, ya que el esquema de Petrocaribe ha dejado de proveer petróleo subsidiado. A su vez, el continuo deterioro de la situación económica y social en Haití, ha llevado a muchos a preguntarse qué sucedió con los recursos financieros que fueron destinados al país después del terremoto del 2010, y también como parte de la década de subsidios provistos por Petrocaribe.

El 14 de agosto de 2018, el activista haitiano-canadiense Gilbert Mirabeau Jr. publicó en sus redes sociales una imagen preguntando “¿dónde está el dinero de Petrocaribe?”. A los pocos días, el tema produjo indignación y manifestaciones en Haití. La ciudadanía haitiana, agobiada por la deteriorada situación económica, aumentó la presión en las calles y el gobierno accedió a la creación de una comisión para investigar el uso de los millones de dólares que habían entrado al país en años recientes. La creación de dicha comisión y la expectativa de un informe definitivo, calmó la indignación publica a la espera de verdadera transparencia y justicia.

“¿Dónde está el dinero de Petrocaribe?”/ Twitter

Moise en la mira

Un reciente informe de la autoridad fiscal del gobierno haitiano, la Corte Superior de Auditores , implica al presidente Moise en un esquema de enriquecimiento ilícito mediante la concesión de contratos e incentivos a la compañía que personalmente dirigió en sus años como empresario. Publicado el 31 de enero de 2019, el pesado informe sugiere que la empresa agrícola y bananera, Agritrans, obtuvo dinero para la construcción de autopistas rurales sin la firma de un contrato y sin la verificación de que los fondos fuesen utilizados de forma apropiada.

Durante todo el mes de febrero, la presión pública y las manifestaciones multitudinarias paralizaron a Haití y pesaron sobre el frágil gobierno de Jovenel Moise. Sin embargo, el gobierno Moise ha logrado controlar y reprimir algunas de las protestas mientras que anuncia e implementa medidas de urgencia para apaciguar los cálidos ánimos del pueblo. A pesar de haber podido navegar esta tormenta hasta ahora, no es seguro que el gobierno del presidente Moise podrá escapar ileso de este magno escándalo, particularmente porque se espera un segundo informe de la Corte Superior de Auditores durante el mes de abril.

Lo que sí queda claro, es que el pueblo haitiano, luchador y valiente desde hace mas de dos siglos, sigue a la ansiosa espera de un líder que pueda gobernar con independencia, verticalidad y dirección. Después de haber sufrido dictadura, gobiernos militares, ocupaciones extranjeras y catástrofes naturales, la sociedad haitiana se ve obligada a elegir entre el exilio en búsqueda de mejores oportunidades o la lucha en su país por un futuro mejor.

 ¿Qué salida ves a esta situación?