Imagen: César Mejías

¿Hallamos vida en Marte? Los supuestos hongos marcianos y por qué hay que ser escépticos con los estudios científicos

El planeta rojo fue objeto de un polémico estudio que señalaba que cuerpos fotografiados por vehículos de la NASA podrían ser, nada más y nada menos, que hongos. ¿Por qué polémico? Aquí les contamos.

Por Francisco J. Lastra @efejotaele | 2019-04-03 | 07:00
Tags | ciencia, nasa, espacio, marte, hongos
“No hay pruebas definitivas, solo una gran cantidad de pruebas que gritan: biología”, Regina Dass, microbióloga.

La vida extraterrestre ha sido objeto predilecto de sueños y pesadillas colectivas en el último siglo, sobre todo desde que contamos con tecnología más avanzada para poder escuchar sus posibles señales en el universo y analizar sus restos en el suelo lunar o marciano. O sea, ¿a quién no le gustaría vivir en un universo lleno de Chewbaccas, ETs y Spocks?

Quizá por eso, un reciente estudio causó sensación en medios por su atractivo título:“¿Evidencia de vida en Marte?”. Este largo artículo, que vendría siendo una sumario de estudios pasados, se basa principalmente en imágenes de especímenes marcianos que parecerían ser hongos, lo que en el papel sería extraordinario, tomando en cuenta que la atmósfera del planeta rojo es de todo menos hospitalaria.

Piensen que en Marte hay apenas trazas de oxígeno y en partes en tan frío que su atmósfera de mayormente C02 se congela y, literalmente, cae al suelo. Tampoco cuenta con magnetósfera como la Tierra, así que la radiación solar podría quemarte las pestañas, músculos, huesos y básicamente cada célula de su cuerpo.

Y ahí comienza las dudas ¿No será demasiado bueno para ser verdad?

Lo que dice el estudio

El foco del artículo son fotos de especímenes marcianos capturadas por el Opportunity, vehículo de la NASA que estuvo activo en el planeta desde 2004 a 2018.

Oficialmente se conocen como esférulas marcianas, pero también se les llama blueberries (arándanos). Fueron por primera vez observadas en 2004 y son descritas por la NASA como “granos esféricos”, posiblemente hechos de hematita. Son similares a especímenes observados en la Luna.

Esférulas marcianas. Créditos: NASA

El estudio refuta esto, señalando que no se trataría de hematita, sino posiblemente de basidiomicetos, en otras palabras, hongos. Y citan numerosos estudios previos que lo sugerirían.

Los investigadores se apoyan en que cuatro científicos independientes han reportado “lo que parecen ser hongos” en Marte, en base al material obtenido por la NASA. Luego citan un estudio de 2016, publicado por uno de los mismos investigadores, que señala que una mayoría estadísticamente significativa de 70 expertos consultados, habrían señalado que las imágenes de las esférulas serían, por su forma, potencialmente hongos.

A la vez, conceden que “es imposible determinar con un alto nivel de confianza si en realidad son organismos vivos. Las similitudes en la morfología no constituyen una prueba”. Y esto es importante: que una pelota de fútbol tenga la misma forma del sol no significa que lo sea.

El estudio luego da otros argumentos, como el hecho de que nuevos granos parecen surgir de la nada en fotos hechas en el mismo lugar con pocos días de diferencia, y señales de crecimiento aparentemente biológico en el mismo cuerpo del vehículo marciano. Pero también existen explicaciones alternativas que ellos mismos mencionan: el viento pudo haber descubiertos granos que antiguamente estabas sepultados, y las marcas en el rover también pueden deberse a la tierra y al polvo marciano.

El estudio tiene un tono contradictorio, como lo refleja también el comentario de uno de sus autoras, la microbióloga Regina Dass: “No tenemos pruebas indiscutibles. No hay fotos de células o estructura celular. No hay pruebas definitivas, solo una gran cantidad de pruebas que gritan: biología”.

¿Pero qué tan fiable es una semejanza morfológica? La misma científica señaló recientemente, refiriéndose a otro estudio, que “no es una buena idea decidir solo mediante la observación de características macromorfológicas”. Y sin embargo, todo el estudio basa su caso en esto.

En conclusión, es una hipótesis endeble que, si bien no hay que desechar totalmente, ha recibido demasiada atención para lo que es, sobre todo considerando que existen otras hipótesis más plausibles.

Por qué la polémica

En artículos anteriores, les hemos comentado que no toda la ciencia es desarrollada de la misma manera. Por eso conviene darle una revisada al paper original si algo suena demasiado disparatado.

Este paper, específicamente, admitió conflictos en el propio comunicado de prensa publicado en la revista científica donde se encuentra. El texto, que fue removido aunque sigue disponible en caché, señalaba que el artículo habría sido revisado por 14 expertos, tres de ellos se habrían opuesto a su publicación y el resto la aprobó con ediciones.

“¿Por qué se oponen a publicar la evidencia? Muchos científicos rechazan la evidencia por razones religiosas, porque la evidencia de la vida marciana es contraria a la Biblia”, señala el comunicado.

Si el comunicado suena algo raro por su tono defensivo, el lugar donde fue publicado el paper es incluso menos tradicional. Se llama Journal of Astrobiology and Space Science Reviews, y este es, de hecho, su primer número.

La publicación se compone casi solamente de republicaciones de papers antiguos, algunos de más de 100 años de antigüedad. No hay muchos más, salvo enlaces a libros publicados por R. Gabriel Joseph, autor del estudio y quien parecería ser el fundador del sitio (su sitio personal es idéntico, sospechoso).

Fue, de hecho, Joseph quien publicó el estudio original en 2016, perteneciente a 70 expertos que habrían identificado formas biológicas en fotografías de la NASA. Y lo hizo en el Journal of Cosmology, una controvertida revista científica que ha sido criticada por difundir las llamadas teorías marginales (ideas o puntos de vista que difieren del conocimiento aceptado en su campo).

Joseph ha equiparado en el pasado al Big Bang a una creencia religiosa (¿les suena al comentario del comunicado de prensa?) y es defensor de la teoría de la panspermia dirigida, la que sostiene que la vida en la Tierra surgió de “semillas cósmicas” que habrían llegado de restos espaciales hace millones de años. Es decir, que la vida extraterrestre existe y somos producto de ella.

En 2014, el científico llegó incluso a demandar a la NASA por no investigar una roca fotografiada en Marte que, según él, podría haber sido una forma de vida.

En resumen, tanto el artículo como el sitio donde se publicó (que, ya ven, no es realmente lo que entendemos como “revista científica”), están asociados con un nombre polémico, un hombre al que otros científicos incluso ridiculizan y que parece obsesionado por demostrar que la vida existe más allá de nuestros confines.

Aún sin hongos, Marte sigue impactando

Aunque la hipótesis de Joseph y compañía valga hongo (¡jojo!), Marte sigue siendo una caja de sorpresas.

Un reciente estudio, publicado en una revista científica real, señala que el planeta rojo posee una red extensa de ríos extintos que habrían tenido grandes caudales de forma intermitente por un periodo superior a mil millones de años. Su ancho habría sido dos veces superior al de los ríos en la Tierra.

¿Pudo haber vida en esos años de precipitaciones abundantes? Es una posibilidad, pero conviene esperar por estudios más serios, que vayan más allá de una simple similitud morfológica entre rocas y hongos.

Y hablando de rocas, miren esta belleza capturada por el rover Curiosity, recientemente:

Hermoso… y desconocido.

¿Crees que podría haber, potencialmente, vida en Marte?