Imagen: César Mejías

6 preguntas que siempre quisiste hacerle al dermatólogo sobre tus lunares

¿Sabían que la mayoría de nuestros lunares aparecen antes de los 30 años, que podemos tener de distintos colores y la gran mayoría de nosotros tiene entre 10 y 40? Aprende aquí sobre nuestros queridos (u odiados) “nevos”.

Por Romina Diaz | 2019-04-12 | 07:00
Tags | piel, lunares, dermatología, salud
“Cualquier mancha nueva o que evoluciona, que pica, sangra o simplemente no se sana, debiese ser evaluada por un dermatólogo” (William Higgins, profesor de dermatología de la Universidad de Brown).

En algunas personas son icónicos. En otras han sido un trauma desde la infancia. Son muy comunes, casi todos los adultos los tenemos e incluso es muy normal tener hasta 40 en todo el cuerpo. Hay lunares grandes, chicos, asimétricos, de colores, en nuestra cara o hasta en la palma de nuestros pies. 

Muchas preguntas nos hemos hecho sobre estas manchas (cafés, moradas, azules, etc.) y por fin se las hicimos a un dermatólogo. ¿Cuándo hay que revisarlos? ¿Por qué salen? ¿Pueden aparecer en todas partes? Entérate de las respuestas en El Definido.

¿Qué son estas manchas en nuestra piel?

Pueden confundir, especialmente cuando somos niños y comienzan a aparecer. He sabido historias de gente que trata de quitárselos porque pensaron que tenían encima un bicho, o los pellizcan por creer que era un punto negro.

Un nevus melanocítico o lunar, es una mancha de nuestra piel que se crea por un conjunto de células cargadas de melanina, como contó a El Definido el doctor Pablo Santa María, socio de Sochiderm (Sociedad Chilena de Dermatología y Venereología) y dermatólogo de la Clínica Dávila.

Estos pueden aparecer en todas partes de nuestro cuerpo, manos, pies, ojos, cuero cabelludo e incluso en la lengua.

“Son colecciones de un tipo de célula de la piel que se llama melanocito, dijo el doctor sobre la célula que normalmente le da el color a nuestra piel. “Los lunares en el fondo son nidos de este tipo de células”, agregó.

¿Por qué salen?

No son una respuesta por exponerse al sol, sino que son de origen genético, explicó. La mayoría son inocuos, de hecho casi todos tenemos entre 10 y 40 lunares en el cuerpo.

Los melanocitos originalmente provienen del sistema nervioso central del cerebro, de los mismos componentes del cerebro para producir la piel. Hay algunos melanocitos que quedan como estancados por el camino y esos son los lunares”, detalló Santa María.

Estas células (melanocitos) están por toda la piel produciendo melanina, y los lunares surgen cuando crecen en grupos desde cualquier capa, epidermis, dermis o en el tejido subcutáneo (en orden de profundidad).

Capas de la piel/Mayo Clinic

De hecho, depende de qué tan profundo se encuentre si es un lunar plano o uno que sobresale. “Cuando tienen relieve depende de a qué profundidad está ese nido o ese conjunto de melanocito. La piel tiene varias capas, entonces depende de en qué capa esté concentrado ese nudo o conjunto de melanocitos es si va a ser elevado o no”, nos explicó el doctor Santa María.

¿Quiénes tienen más riesgos?

La mayoría de los lunares crecen en la piel durante la infancia y la adolescencia, definitivamente antes de los 30 años, explicó el dermatólogo. Cambian un poco a medida que los jóvenes crecen, pero no hay que preocuparse a no ser que sea un gran cambio.

“Los lunares crecerán a medida que el niño (o adolescente) crezca. Algunos lunares se oscurecerán, y otros se aclararán. Estos cambios son esperados y rara vez son un signo de melanoma, el cáncer de piel más grave”, explicaron en la Academia Americana de Dermatología.

Pero aunque haya algunos que pueden asustar a primera vista, es importante saber que casi una de cada diez personas en el mundo tiene un lunar inusual (por lo que el hombre de nuestra ilustración puede darse un respiro antes de extirpar su hombro por completo).

De igual forma, es necesario recordar que la posibilidad de presentar melanoma aumenta si alguien tiene muchos lunares atípicos o “nevos displásicos”, como se les llama técnicamente a los que son asimétricos, multicolor, muy grandes, etc.

La posibilidad de tener este cáncer es casi “10 veces mayor para alguien con más de 5 nevos displásicos que para alguien que no presenta ninguno, y cuantos más nevos displásicos tenga la persona, mayor será la posibilidad de presentar melanoma”, explicaron en el Instituto Nacional del Cáncer en EEUU.

¿Cuándo preocuparnos?

“El cáncer de piel puede venir de todas formas y tamaños”, dijo la doctora y profesora de Dermatología de la Universidad de Iowa, Jennifer Powers. Sin embargo, aclaró que hay consenso en ciertos aspectos que uno debiese fijarse, porque podrían ser indicadores de un cáncer a la piel.

Y es muy importante reparar en esos detalles cuando se trata de nuestro cuerpo. De hecho, uno de cada cinco estadounidenses va a tener cáncer de piel en su vida, explicó el doctor William Higgins, profesor de dermatología de la Universidad de Brown.

“Es extremadamente común. En simple, cualquier mancha nueva o que evoluciona, que pica, sangra o simplemente no se sana, debiese ser evaluada por un dermatólogo”, dijo Higgins.

Una guía muy fácil de recordar para todos, podría ser el ABCDE de los lunares, la que nos indica sobre los factores en los que tenemos que poner ojo.

- A: Asimetría. Si las mitades del lunar no son iguales.
- B: Bordes irregulares o indefinibles.
- C: Color, si es que hay múltiples colores en el lunar.
- D: Diámetro. Deben ser revisados si tienen más de 6mm.
- E: Evolución, si cambian con el tiempo deben ser revisados.

Sin embargo, como explicó la doctora Powers, algunos cánceres a la piel pueden ser silenciosos, por lo que es importante revisarse especialmente si hay historial familiar del melanoma.

¿Cómo revisarlos?

Y con controlarlos no nos referimos a ir a la clínica por un riguroso examen que analice cada centímetro de nuestra piel, sino que simplemente estando atentos a los cambios en nuestros lunares.

Como se indica en este abecedario, la evolución de estos puede ser un gran indicador. Por lo que, si vemos cambios, desde un mes a otro, como dijo el doctor Santa María, debiésemos consultar con un especialista.

Un ejemplo de estos cambios podría ser que espontáneamente se le haga una herida:

“Si es que yo tengo un lunar, le aparece espontáneamente una herida y especialmente si esa herida no sana, eso debe ser visto a la brevedad. Los tejidos sanos se reparan por sí mismos en forma normal”, dijo el dermatólogo.

También, lo más común es que un adolescente tenga alrededor de 15 lunares y un adulto entre 20 y 40. Pero si alguien tiene mucho más que eso, también se recomienda consultar con un experto.

“El autoexamen (mirarse los lunares frente a un espejo) siguiendo sobre todo las enseñanzas de la regla del ABCDE, es muy bueno, y deberíamos hacerlo al menos cada seis meses frente a un espejo”, como se informó en la Clínica Alemana.

Recomendación que todos deberíamos aplicar, especialmente considerando que el cáncer de piel es el tercero más común en nuestro país.

¿Qué significan los distintos colores en los lunares?

Los lunares no son solo cafés o negros. Puede haber algunos más claros o incluso rojos, morados y azules. Y esto depende de dos cosas, no explicó Santa María, de la producción de melanina y de la profundidad del lunar.

Por ejemplo, los lunares azules son los que se encuentran en capas más profundas de la piel. “Es un fenómeno visual nomás, pero sigue siendo la misma melanina, y si el lunar fuera muy superficial, se va a ver negro y no café”, dijo el dermatólogo.

Sin embargo, lo que más importa no es el color del que sea el lunar, sino que sea simétrico, y que no presente más de dos tonalidades de café o negro como queda claro con el ABCDE de los lunares que siempre debemos tener presente.

Así que atento, a contar los lunares de tu piel, evaluar si son simétricos, estar atentos a sus cambios y, a la mínima alerta, consultar con tu dermatólogo. Más vale prevenir que curar.

¿Conocías el ABCDE de los lunares?