Imagen: Gojko Franulic

A 100 años de la Primera Guerra Mundial: Los inventos que cambiaron la historia

Victimas fatales, distribución territorial, la consolidación de unos líderes y la caída de otros, es parte de lo que nos dejó la "Gran Guerra". Pero también podemos enumerar inventos que se crearon presionados por las circunstancias y que hoy son de gran ayuda.

Por Antonia Laborde @antonialaborde | 2014-08-06 | 17:14
Tags | Primera Guerra Mundial, aniversario, inventos, útiles, cien años, té en bolsa, toallitas, pañuelitos, reloj de pulsera
El 28 de julio conmemoramos los 100 años que han pasado desde la Primera Guerra Mundial. Un episodio tan crudo como determinante en la historia, que nos hace difícil concebir cómo sería el mundo si no hubiese ocurrido. Pertenece a uno de los cinco conflictos más mortíferos de la humanidad, con casi 10 millones de víctimas fatales. 

Pero así como nos cuesta pensar qué hubiera ocurrido si no hubiese estallado esta guerra, también nos cuesta dimensionar cuántas cosas que usamos hoy en día se inventaron en esa época. En base a un artículo de la BBC quisimos seleccionar algunos de los más utilizados:

Cambio de hora


Benjamin Franklin tuvo la loca idea en el 1700 de cambiar la hora para no desperdiciar tantas velas las noches de verano en que el sol se escondía temprano y no desperdiciar la luz del amanecer. Sin embargo, por mucho que se consideró su punto en varios países, no se hizo nada al respecto.  

No fue hasta la escasez de carbón usada en calefacción producida durante la Primera Guerra Mundial, que las autoridades de Alemania decretaron que desde el 30 de abril todos los relojes se adelantaban una hora para aprovechar más luz en la mañana. Su plan de ahorro se extendió por otros países y una vez acabada la guerra, volvieron al horario normal. Pero ya conocían los beneficios del cambios de hora, así que volvieron a utilizarlo y sigue vigente hasta el día de hoy.

Toallitas higiénicas


Con el objetivo de fabricar una vestimenta más resistente para los profesionales sanitarios de la guerra, Ernst Mahler, creó el cellucotton: un material cinco veces más absorbente que el algodón. Cuando las enfermeras de la Cruz Roja hicieron uso de él, se dieron cuenta que podía servir para los periodos de menstruación. 

Así fue en 1920, nacieron las primeras toallitas higiénicas Kotex (abreviatura de cotton texture), fabricadas por la -entonces pequeña- empresa estadounidense, Kimberly-Clark.

Pañuelitos desechables


Puede que nuestro abuelos nunca se hayan acostumbrado a la idea e insistan en tener sus pañuelos de género en el bolsillo, pero tuvieron la opción de cambiarse al desechable. En 1924, los mismos ejecutivos de Kimberly-Clark querían aumentar sus ventas y aprovechar de mejor manera el cellucotton. 

Fue ahí cuando se les ocurrió planchar el material, convirtiéndolo en un pañuelo desechable suave y delicado, al que denominaron Kleenex

Bolsa de té


No estaban pensando cómo facilitarle la vida a las víctimas de la guerra ni a los soldados, simplemente fue uno de esos "lucky strike" que se convierten en fortuna. Thomas Sullivan, comerciante norteamericano, comenzó a distribuir su productos en pequeñas dosis envueltas en bolsas de algodón. Puede culpárselo a él por no haber puesto un instructivo o a sus clientes por la falta de sentido común, pero la cosa es que el té, con bolsa y todo, terminaba dentro de las tasas. La empresa Teekanne vio esta práctica y la imitó, llamándolas "bombas de té". Eso sí, el sabor a algodón no era muy sabrosos, así que en 1920 lanzaron envoltorios de papel , que luego se han ido sofisticando hasta lo que conocemos hoy. 

Cierres - cremalleras


Habían muchas formas de cerrar las chaquetas y pantalones en el 1910, pero ninguna lo suficientemente rápida como para que un soldado se cambiara de ropa con la velocidad que requería. Pensando en un nuevo método, que además protegiera a las personas del frio al que se sometían, Gideon Sundbäck, diseñador sueco, ideó los cierres, de la Universal Fastner Company, hoy conocida como Talon International Inc. 

La idea fue tan efectiva en los trajes y botas de los soldados, que luego los civiles la adquirieron para sus propias prendas y bueno... quién hoy está ajeno al cierre. 

Reloj de pulsera


No sacaron la inspiración de un problema constructivo, pero la solución fue buena. Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados necesitaban tener las manos libres cuando participaban de los combates, tanto en tierra como en aire, sobretodo para coordinar los bombardeos. En este escenario, el reloj de bolsillo se convertía en una complicación, por lo que la empresa inglesa H. Williamson Ltd.- dio vida a los relojes pulseras.

La materia primera la sacaron de una empresa suiza de relojes, creando la Buren Watch Company, que luego desapareció con la Gran Depresión de 1930.

Acero inoxidable

El ejército británico quería encontrar un metal mejor para sus armas, que tras varios disparos y el calor, se deformaban. Es por esto que le pidió a Harry Brearley, que era metalúrgico en una empresa local, que encontrara una solución a este problema, con aleaciones más duras.

La leyenda dice que después de probar con añadir cromo al hierro, Bearley desechó algunos de sus experimentos por considerarlos fracasos. Los echó, literalmente, al montón de la chatarra. El metalúrgico notó que después de un tiempo esos experimentos no se habían oxidado y, simplemente, así había descubierto el secreto del acero inoxidable. 

Salchicha vegetariana - de soya


La escasez de comida durante la guerra fue un tema que tenía complicado a gran parte los países involucrados. En Alemania, específicamente el alcalde de Colonia, Konrad Adenauer, barajando posibilidades para hacer frente a los bloqueos económicos, ideó la salchicha de soya, que en ese tiempo fue popularmente conocida como "la salchicha de la paz", sustituyendo la carne.

Adenauer quiso patentar su descubrimiento, pero la Oficina Imperial de Patentes de Alemania no se lo otorgó, ya que para dicho país, si no tenía carne, no podía llamársela salchicha. Irónicamente fue el Rey Jorge, del Reino Unido, quien logró patentarlo la salchicha de soya en 1918. 

¿Cuál de todos fue el que consideras mayor aporte a la sociedad?