El ritalin natural: ¿Qué tengo que comer para concentrarme?

Lo mejor de los siete alimentos recomendados, es que por los menos cinco son considerados por una masa importante de gente como sabrosos. No piense que para concentrarse y comer sano hay que tener las tripas gritando todo el día.

Por Antonia Laborde @antonialaborde | 2013-06-07 | 10:22
Tags | Comida, concentración, dieta, memoria, salud
El cansancio después de almuerzo es algo físico y no atribuible a la flojera.

Para quienes trabajan debe resultar usual la imagen de encontrarse en el ascensor subiendo a la oficina, mirarse somnoliento al espejo y comentarle al compañero de al lado lo destruido que está. Esta escena generalmente termina con el empleado frente al computador tratando de enfocar y muy lejos de la productividad hasta que logra romper la barrera del sueño. La primera buena noticia es que a todos les pasa lo mismo: Es algo físico y no atribuible a la flojera. La segunda buena noticia es que se puede hacer algo al respecto: No es una receta mágica, pero sí son ingredientes para concentrarse mejor.

Patricia Bannan, RD. autora de Eat Right When The Time is Tight (Come bien cuando el tiempo es escaso) recomienda siete alimentos que ayudan a mejorar la atención, la memoria y la concentración. Y para los que no son fanáticos de los frutos secos, pueden olvidarse de las pasas. 

Tome papel y lápiz (o abra un word) y anote los ingredientes abundantes en nutrientes como la fibra, que llena pero no engorda y ácidos grasos, que facilitan la circulación en el cerebro:

PALTA: Se dice que la palta es alta en grasas y ahí nos quedamos. Pero hay grasas beneficiosas como la monoinstaurada que es la que compone el 72% de esta fruta y que más que engordar, te ayuda a aumentar la actividad de las células del cerebro. También incrementa en colesterol bueno (HDL). Uno de los grandes plus de la palta es que tiene muchas maneras distintas de comerla, por lo que incluirla en la dieta diaria no resulta cansador. Además, si piensa que va a quedar con hambre, puede que se sorprenda: Tiene de 11 a 17 gramos de fibra por unidad, lo que ayuda a mantener a las tripas en silencio. 

YOGURT: Cuesta, pero también hay que reconocer que ahora es más atractivo que antes: Cambie su postre por un yogurt, puede ser con trocitos de fruta, mermelada o lo que necesite para volverlo más tentador. La combinación de proteínas y calcio es una gran receta para la concentración. Gracias al yogurt, la energía del cuerpo y del cerebro dura más tiempo, ya que las proteínas se digieren más lento que los carbohidratos. 

PLÁTANO: Plata no es, oro no es, pero sí es rico en potasio, manganeso, vitamina C y fibra, lo que ayuda a mejorar la memoria. Al contener tres azúcares naturales: sacarosa, fructuosa y glucosa, nos proporciona energía inmediata, lo que siempre viene bien y mejor aún después de almuerzo. Cuando estamos estresados también es bueno, porque nuestro ritmo metabólico aumenta y baja nuestro nivel de potasio, el que puede ser suplido con comer un plátano como colación. 

TÉ VERDE: Como un despertador natural actúa la cafeína en el cuerpo, por lo que es recomendado tomarse una taza de té verde al día, que además contiene estimulantes que otorgan mayor energía al cuerpo y ayudan a pensar claramente. Lo bueno es que uno lo toma para luchar contra el sueño, pero de pasaditas no engorda porque no tiene calorías, elimina la sed y evita indigestiones. 

VERDURAS DE HOJA VERDE: La mayor parte del tiempo, comer una ensalada resulta poco tentador, sobre todo si en la fila del casino se puede elegir un lomo a lo pobre que no lo va a estar esperando en la noche. Pero lo de Popeye no era sólo un chiste; las personas que comen espinacas, lechuga, rúcula y otras hojas verdes dos o más veces por día, logran un enfoque mental equivalente al de personas cinco años más jóvenes. Ahora, es fácil decirlo, pero el estómago habitualmente pide otra cosa, por lo que el primer objetivo debiera ser: comer ensalada de entrada en vez de sopa. El plato de fondo se puede ir tiñendo de verde a medida que se acerca el verano. 

HUEVOS: Nada mejor que cuando algo rico es bueno para la salud. A la copa, duro, frito (ojalá en agua), revuelto y de tantas formas como gustos hay. El huevo tiene lo que el cerebro necesita, pero no puede producir: los nueve aminoácidos esenciales y están cargados de nutrientes. El tema es comérselo con la yema incluida, ya que es esta la que contiene colina y luteína, fundamentales para la memoria y la función cognitiva global. 

SALMÓN: ¿Sabes qué tiene mucho salmón? El sushi. Nada mal para ser una de las claves para mejorar la concentración y la memoria. El cerebro necesita de los ácidos grasos omega-3 para fortalecer la conexión entre las celulares, algo que viene incluido en ese exquisito sashimi. No sólo te ayuda a impulsar tu cerebro, también lo vas a agradecer cuando viejito la demencia no sea un problema, por lo menos, no de manera temprana. 

De forma ordenada el asunto puede resultar así: De desayuno unas ricas tostadas con huevo o paltita molida. A media mañana, junto con su galleta, tómese un té verde en vez de una bebida. A la hora de almuerzo pida ensalada verde y no sopa (ojalá no se cargue al pan). Si de plato de fondo hay salmón ahumado, aventúrese o si quiere darse un gusto de sushi, pídalo envuelto en palta y relleno de salmón, o vice versa. Tipo cinco, un plátano con yogurt. Toda esta rutina debiera ayudarlo a mantenerse pegado al computador, pero esta vez, con los ojos abiertos.