Imagen: Sonidos de la Tierra

Cómo un músico creó 205 orquestas en zonas rurales

205 orquestas juveniles en las zonas más aisladas de Paraguay y réplicas en 7 países son los efectos estadísticos de uno de los emprendimientos sociales más destacados del mundo, pero su poder transformativo va mucho más allá de solo cifras.

Por Francisco J. Lastra @efejotaele | 2015-08-28 | 11:09
Tags | música, Paraguay, emprendimiento, social, comunidad

Paraguay avanza al ritmo de la música. Arpas, guitarras y cantos se pueden escuchar hasta en las zonas más aisladas de este país de 6.8 millones de habitantes, reverberando su eco también en países vecinos y en otros tan lejanos como la India. Estas orquestas juveniles son la creación del trabajo y dedicación del maestro de orquesta Luis Szarán y su organización Sonidos de la Tierra, que desde hace 13 años unen comunidades, mejorando su calidad de vida, a través de la música.

Hablamos sobre el programa, avalado a nivel internacional como uno de los mejores emprendimientos sociales del mundo, con Andrea Burt, Directora de Relaciones Institucionales de Sonidos de la Tierra y una de los doce mentores que participarán en la Cumbre Héroes.

Retribución musical

Todo gran movimiento social se pueden rastrear a un momento específico, cuando alguien tomó una decisión que pudo parecer pequeña en el momento, pero que luego se fue expandiendo, casi tan visible como una onda sobre el agua, para finalmente generar un gran impacto. En el caso de Sonidos de la Tierra, ese momento sucedió en 2002 cuando Luis Szarán, destacado director de orquesta, musicólogo y compositor paraguayo de amplia carrera internacional, decidió que ya era hora de dejar de darle la espalda al público

"Él decide devolver todo lo que él recibió y darle la cara al público", nos comenta Andrea, quien hace una pausa en los orígenes humildes del afamado director. Hijo de inmigrantes, nace en la ciudad de Encarnación, en la frontera con Argentina. "Sus padres no querían que fuese músico, por lo que se escapó a Asunción para poder estudiar". De ahí al Conservatorio Santa Cecilia en Roma, y finalmente al mundo.

Luis Szarán, con entonces 49 años, decide retribuir a su país de la manera inversa, volviendo sobre sus pasos a la unidad de organización humana por excelencia, la comunidad. Su herramienta, obviamente, sería la música, y su lema "el joven que durante el día interpreta a Mozart por la noche no romperá vidrieras".

Con la ayuda de la Fundación Avina, el Maestro pone en marcha blanca Sonidos de la Tierra en 18 pueblos de Paraguay mediante...

Conservatorios sobre ruedas

"Es un grupo de profesores itinerantes, que van los fines de semana a las comunidades del Paraguay e imparten clases cuatro horas en una comunidad, después a otra cuatro horas, de manera de abarcar la mayor cantidad de territorio al menor costo", explica Andrea.

Así nacen las orquestas juveniles, cada una con una personalidad jurídica, un nombre y un logo único que es administrada por una comisión de padres o sociedad filarmónica. "Debe ser una comisión reconocida por las autoridades locales, y ellos se dedican a manejar la orquesta. Pueden recaudar fondos, organizar conciertos, preparar los viajes, depende de cada comisión y todo es voluntario", agrega.

El Maestro Szarán rodeado de sus alumnos. Fuente: Ea

¿La orquesta tocará en Buenos Aires y hay que financiar el viaje? ¿Se quiere construir un teatro para el pueblo? Cada sociedad filarmónica tiene la libertad para coordinarse con las autoridades locales para cumplir sus metas, estando en contacto, al mismo tiempo, con la red nacional de Sonidos de la Tierra mediante un coordinador local.

"Muchas comunidades se dieron cuenta que había una necesidad de tener un teatro profesional, entonces hablaron con las autoridades locales y juntaron fondos para construirlo", dice Andrea.

En cuanto a la orquesta y el tipo de música que se toca, no se trata de imponer un modelo preestablecido, sino que el programa se adapta a la realidad de cada comunidad.

"Va variando en cada situación, sabemos que algunos departamentos no podemos irnos con una orquesta de cuerdas o de viento, sino que tenemos que empezar con guitarras y arpa, porque son tierras más folclóricas. O con los indígenas comenzamos con coro y guitarras. Dependiendo de lo que funciona en cada lugar, en base a eso se va eligiendo el repertorio", agrega.

El programa ha dado lugar a orquestas que van desde lo folclórico, utilizando arpas paraguayas, hasta lo barroco, rememorando los tiempos de los jesuitas en Paraguay, siempre conservando y respetando la identidad de cada comunidad.

La música como medio, no como fin

Aquí hay un punto importante en el proyecto. Si bien lo central son las orquestas, es todo lo que nace alrededor de ellas lo que ha permitido crecer al programa, de las 18 comunidades iniciales, a las 205 actuales y la creación de programas similares en Argentina, Brasil, Uruguay, México y ¡hasta India!

"Cuando trabajamos con las comunidades realmente nuestro objetivo no es formar buenos músicos, sino buenos ciudadanos. Para nosotros la música es secundario".

Esto se observa en cómo, además de brindar apoyo mediante becas a quienes sobresalen en su instrumento, también se becan a aquellos que han demostrado ser líderes dentro de sus comunidades para que puedan volver a ellas como profesores asistentes, así completando el círculo, tal como lo hizo el Maestro Luis Szarán.

El valor del programa no es la música en sí, sino conectar con su propia identidad a las comunidades rurales y empoderar a las personas para participar activamente en ellas, donde, por cierto, Andrea nos indica que Sonidos de la Tierra ha demostrado ser más eficaz cuánto más aisladas están. El programa también las conecta con toda una red de cientos de otras orquestas dentro y fuera del país, cada una distinta, única e irrepetible, pero a la vez movida por el mismo fenómeno transformador.

Tal ha sido el éxito del programa, que son las mismas comunidades las que piden ser incluidas. "La gente misma se dio cuenta de que quería formar parte de este proyecto, porque le da mucho prestigio a su comunidad ser parte de la red Sonidos de la Tierra", indica Andrea.

Distinciones tampoco le faltan. En 2005, Luis Szarán recibió el premio Skoll de emprendimiento social y tres años después la Fundación HSBC Londres nombró a Sonidos de la Tierra como el segundo mejor proyecto de responsabilidad social en el mundo. Esto se suma a los reconocimientos de la UNESCO en 2013, que destacó el programa como mejor experiencia de responsabilidad social en el continente en las categorías de Patrimonio, Ciudadanía, Medio Ambiente, Educación, Equidad, y al nombramiento del Maestro, por parte de la Fundación Schwab, como emprendedor social del año en 2014.

Orquestas H2O

Unos de los proyectos más llamativos que está llevando a cabo hoy Sonidos de la Tierra, tiene que ver con orquestas que buscan transmitir el cuidado del medio ambiente, llamadas orquestas H20. Todo comienza, claro está, con lo que quiere cada comunidad.

" Los chicos en cada comunidad escogen su causa, es decir, el río que pasa allí en frente o su arroyo, laguna, tajamar, lo que sea. Y ellos se proponen cuidar esa agua. Ponen en su orquesta el nombre de su causa, por ejemplo, hay orquestas que se llaman Orquesta H20 Lago Ypacaraí, o la Orquesta H20 Laguna Blanca. Y, a través de los conciertos, ellos sensibilizan acerca del cuidado de ese cauce. Entonces eso, acompañado de acciones ambientales, limpiezas, movilizan a toda la comunidad para poder llevar a cabo su acción ambiental. Y así, entre todos, cuidar las aguas, plantar árboles, limpiar veredas, una mezcla de todo", explica Andrea.

En este tipo de orquestas, los instrumentos que se utilizan están hechos de productos reciclados relacionados con el agua: botellas, mangueras, cántaros, llaves, etc. ¿Podría su sonido ser suficientemente bueno? El conocido músico Jack Johnson cree que sí:

En Sonidos de la Tierra se proponen llegar a las 50 orquestas H20. Un ambición objetivo, sin duda realizable, cuyo origen se puede rastrear a ese momento, hace 13 años, cuando un hombre decidió darle la cara al público.

Sonidos de la Tierra en Cumbre Héroes

Cómo les contábamos, Andrea Burt será una de los doce mentores que participarán en la Cumbre Héroeseste martes primero de septiembre, donde se trabajará con 120 jóvenes para formarlos como líderes sociales del futuros.

Como parte de Sonidos de la Tierra, Andrea nos cuenta que buscará repetir lo que ha visto en las comunidades de Paraguay:

"Mi objetivo es no solamente posicionar a Sonidos de la Tierra en Chile, que es un territorio nuevo, nunca hemos estado en Chile, pero también sobre todo inspirar a esos jóvenes a que sean protagonistas de sus comunidades y que se den cuenta que pueden ser agentes de cambio, estén donde estén", dice.

La Directora de Relaciones Institucionales del programa rescata la realización de este tipo de instancias, y espera verla repetida a nivel latinoamericano.

"Abre la mente, hace que la gente, los chicos, conozcan las realidades de otros países que no es muy diferente a la realidad de Chile, y que también sepan acerca de las cosas buenas que están pasando, y se pueda de alguna forma replicar o tomar como insumo y que eso inspire a que puedan hacer ellos sus proyectos. Ellos pueden incidir un cambio en la sociedad", agrega.

¿Qué otras actividades crees que pueden transformar a una comunidad?