Imagen: Felipe Muhr

Las 7 claves para entender el proceso de paz entre Colombia y las FARC

Luego de años de negociaciones, el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC están más cerca que nunca de ponerle punto final a un conflicto que arrastra ya cientos de miles de muertos ¿Cómo surge el acuerdo? ¿De qué trata? ¿Creen los colombianos que resultará?

Por Jonathan Mardones | 2015-10-09 | 11:44
Tags | FARC, Colombia, acuerdo, paz, mundo, política, armas, conflicto, Santos

* Es oficial, el Gobierno de Colombia y FARC finalmente llegaron a un acuerdo para cese el fuego bilateral y definitivo que comprende cuatro puntos: (1) Cese el fuego y de las hostilidades bilateral y definitivo, (2) Abandono de las armas por parte de las FARC, (3) Garantías de seguridad y lucha contra las org. criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de DD.HH., mov. sociales o mov. políticos y (4) Persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz. ¿Cómo fue el proceso para lograr esto? Te dejamos este artículo explicativo que escribimos hace un tiempo, para que conozcas el contexto.

El 23 de septiembre recién pasado, la imagen dio la vuelta al mundo: Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, y Rodrigo Londoño, líder de las FARC conocido como Timochenko, sellaban un acuerdo de paz que costó tres años, dándose un fuerte apretón de manos, ante la atenta mirada de Raúl Castro, en La Habana, Cuba.

Los diálogos, que comenzaron en octubre de 2012, pretenden poner fin a 50 años de lucha armada en Colombia. Desde 1964, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están en guerra contra el Estado, conflicto que según cifras oficiales, ha causado 220 mil muertos.

¿Por qué luchan? ¿Qué ha pasado en estos 50 años? ¿Qué tan cerca estamos de la paz? ¿Por qué se dio ahora? Aquí te dejamos las siete claves para entender uno de los conflictos armados más antiguos de nuestra historia reciente.

1. Los orígenes de las FARC

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se conforman en 1964. Sin embargo, la lucha armada se daba en el país desde la década del '50. En las zonas rurales los campesinos ya libraban una lucha armada contra el Ejército, inspirados por ideales comunistas. El '64 se organizan de forma definitiva y deciden dedicarse totalmente a la lucha de guerrilla. Estaba el reciente ejemplo de la revolución cubana (1959). Actuaban inspirados, principalmente, en lograr lo que consideraban una repartición justa de las tierras.

Pero sin duda que la época clave de la guerrilla fue la década del '80, cuando se intentó hacer la paz con el gobierno de Belisario Betancourt. El 28 de mayo de 1984 se establece un alto al fuego. Paralelamente se trabajaba en la incorporación de las FARC a la política legal. Así fue como se formó la Unión Patriótica (UP), el movimiento político donde varios personajes de las FARC participaron activos. Incluso llegaron a hacer alianzas con el Partido Comunista.

Ganaron elecciones de senadores, diputados y alcaldes. Lograron captar un buen porcentaje del electorado en Colombia. Pero todo terminó brutalmente por el exterminio, por parte de grupos paramilitares de derecha, apoyados por el Ejército colombiano, quienes asesinaron a los principales líderes políticos del movimiento -entre ellos dos candidatos presidenciales y el director del periódico Voz- y a cinco mil militantes de la Unión Patriótica, como relata este documental realizado por History Channel.

Tras esto las FARC se radicaliza, se sumerge en la clandestinidad de la selva y toma una postura mucho más agresiva.

Los primeros secuestros por parte de las FARC, realizados tras esa época, tenían la intención de ser moneda de cambio para recuperar a los guerrilleros presos. La agrupación se mantendría en esa lógica por varios años.

El 2001 fue el siguiente intento serio por lograr la paz. Esta vez el presidente era Andrés Pastrana. Las negociaciones avanzaban en un ambiente de desconfianza. Ese mismo años hubo un intercambio de rehenes y la liberación masiva de prisioneros por parte de las FARC. Sin embargo, la guerrilla aprovechó el momento para cambiar sus objetivos: si antes secuestraba civiles y policías, ahora lo haría con senadores, diputados y políticos. En febrero de 2002 la guerrilla captura a Ingrid Betancourt, hecho clave para todo lo que vendría posteriormente. Las negociaciones se rompieron.

En el segundo periodo de Álvaro Uribe (2006-2010) se le declara la guerra a las FARC y se endurece la postura por parte del gobierno. Financiado por EE.UU. a través del plan de Seguridad Democrática, Uribe fortalece a las fuerzas armadas e inicia una serie de ataques en contra la guerrilla, forzando su repliegue territorial; a lo que sumó una serie de intentos por recuperar rehenes, muchos de los cuales, sin embargo, terminaron asesinados en las operaciones. Todo esto planificado por el Ministerio de Defensa, liderado por Juan Manuel Santos.

Paralelamente comenzaba una presión internacional para que el gobierno colombiano intercambiara presos guerrilleros por Ingrid Betancourt. ¿Por qué? La política colombiana también era francesa. Uribe se negaba tajantemente al intercambio. Creía que las FARC se derrotaban a través de las armas. En todo ese revuelo aparecía un video de Betancourt desde el cautiverio con las siguientes declaraciones: “lo dije cuando estaba libre y lo repito ahora: el canje es una obligación moral del estado democrático”.

Finalmente no hubo intercambio. En una extraña operación donde no se disparó ni un solo tiro, se engañó a los captores de Ingrid Betancourt para que la entregaran a efectivos del ejército disfrazados de guerrilleros. Así se rescató a ella y a otro pequeño grupo de políticos secuestrados. La popularidad de Uribe, que había caído tras las fallidas operaciones anteriores y diversas polémicas que lo rodeaban, repuntó y el interés internacional por la lucha contra las FARC disminuyó. Hasta hoy.

2. Por qué confiar en la paz ahora

Si ya se intentó antes con rotundos fracasos y traiciones de confianza por ambos lados, ¿por qué creer que ahora se logrará la paz?

Antes de responder la pregunta, es preciso entender qué son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en la actualidad: "Antes las FARC tenían una ideología, una razón por la cual luchar. Consideraban que la distribución de la tierra era un problema que debía ser resuelto. Con el tiempo y hasta ahora, las FARC han estado permeadas por el narcotráfico e ideologías externas hasta convertirse en un grupo cuyas reivindicaciones iniciales mutaron para transformarlas en un discurso contra el gobierno, fuera quien fuera. En este sentido, se convirtieron en un grupo poderosamente alzado en armas, enriquecido por el narcotráfico y negocios ilícitos y legitimados por Estados externos (Venezuela, Ecuador, Cuba)”, asegura Lorena Ocampo, politóloga colombiana, Master en Relaciones Internacionales y Comunicación, que vive actualmente en Colombia.

Es decir, el sentido de la lucha inicial se perdió. El desgaste de una guerrilla, que cuenta con un bajísimo apoyo en Colombia, es total. Las muertes de civiles inocentes y su cercanía con el narcotráfico, han ido deslegitimando a la agrupación que en la década de los 80 ganó elecciones.

También las condiciones internacionales, de contexto, están dadas para que el acuerdo se realice. En ese sentido, Héctor Abad, escritor y periodista colombiano, en su artículo escrito para El País de España, está de acuerdo con este punto, destacando que actualmente "influye el contexto histórico de los referentes de la guerrilla: Cuba y Venezuela. El gobierno cubano y EEUU después de 50 años volvieron a tener relaciones. Los astros geopolíticos, pues, están bien alineados para un arreglo".

Lorena aporta con otro factor importante: la legitimidad del Gobierno Santos. "Han sido muchos los presidentes de Colombia que han intentado traer la paz al país a través de acuerdos con las fuerzas alzadas en armas. El hecho de que Santos, un sucesor de Uribe lo intentara y asumiera una posición conciliadora, distante a la de Uribe, lo ubica en la arena internacional como un actor de paz".

Sin duda, otro factor importante es la pérdida de liderazgos por parte de la guerrilla. En los últimos años perdieron a sus principales cabecillas asesinados en operaciones del Ejército colombiano, como Alfonso Cano, Raúl Reyes y el Mono Jojoy, y Manuel Marulanda, quien falleció por una enfermedad.

En ese sentido, Francisco Vicencio, Cientista Político y Magíster en Ciencia Política mención Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Chile, agrega: "La renovación de liderazgos les ha sido esquiva. A su vez, se han ido quedando solos, ya que han perdido aliados internacionales de relevancia, como Venezuela con altos ingresos del petróleo de Hugo Chávez, o la Cuba alejada de EEUU. Su control territorial también ha disminuido.Las mismas operaciones militares desde el gobierno de Uribe en adelante dejaron a la organización altamente aminorada".

3. La voltereta de Santos

Juan Manuel Santos nació en 1951, en Bogotá. Perteneciente a los estratos sociales altos de Colombia, su tío-abuelo fue presidente del país entre 1938 y 1942. Cuenta con estudios de Economía en la Universidad de Kansas (EE.UU.) y postgrados de la Escuela de Economía de Londres, la Universidad de Harvard y la Escuela Fletcher de Leyes y Diplomacia. Actualmente es el Presidente de Colombia.

Fue Ministro de Defensa en el periodo de Álvaro Uribe, entre 2006 y 2009. Lideró una de las ofensivas más duras contra las FARC. Fue el encargado de poner en práctica la guerra armada contra la guerrilla que tanto quería Uribe.

"Luego de la posesión de Santos como presidente (2010), empezaron a tener opiniones diferentes con Uribe en relación a otros temas de la política nacional. Esto hizo que Santos se alejara de la postura de guerra de Uribe y asumiera una en donde pensar la paz con las FARC no fuera tan descabellado. Esto también significó para él una oportunidad para legitimarse dentro de la comunidad internacional", aclara Lorena Ocampo.

Francisco Vicencio también tiene su visión al respecto: "en el caso hipotético de que el acuerdo llegue a buen puerto, posiblemente Santos no va a ir a la reelección -de todos modos con el apoyo actual lo más probable es que tampoco gane-, dado que lo más complicado del mismo sería la implementación y mantención de la tratativa. Le heredaría todos estos asuntos a su sucesor, que son temas no menores, y más complejos que las tratativas mismas". Por lo tanto en la práctica, Santos tiene la oportunidad de pasar a la historia como el presidente que logró la paz sin muchas consecuencias inmediatas a su popularidad, si es que algo posterior no concuerda con lo planificado.

4. Los acuerdos

El 4 de septiembre de 2012 se inició el proceso de paz, entre el gobierno y las FARC. Pero en octubre del mismo año fue la primera reunión de diálogo. Desde esa fecha hasta hoy surgieron cuatro puntos fundamentales sobre los que se ha negociado. El 23 de septiembre recién pasado los Santos y Timochenko reconocieron haber acordado la mayoría. Eso sí, todavía faltan detalles importantes. Los ejes de conversación han sido:

  • Reforma agraria: establecer una cierta cantidad de hectáreas para la administración de las FARC.
  • Regular el cultivo de drogas ilícitas: se pretende erradicar las plantas de drogas ilegales que la guerrilla ha cultivado para financiarse a través del narcotráfico. Las formas de cómo hacerlo todavía no se definen.
  • Justicia especial para la paz: Sin duda este es el acuerdo más importante. Para este punto se creará un Tribunal especial, que juzgará a los implicados en este conflicto, ya sea miembros de las FARC como las fuerzas de seguridad de Colombia, políticos y empresarios que tienen alguna relación. Este tribunal se ha dado en otros países con enfrentamientos bélicos (como Yugoslavia, Sudáfrica, Centro América), y funciona al margen de los tribunales normales de los países, tomando en cuenta el contexto político, económico y social en el que se dio el conflicto armado. Será un tribunal de cierre, no sujeto a revisión. Tanto Santos como Timochenko, líder de las FARC, destacaron que no habrá impunidad para los delitos cometidos. Eso sí, Timochenko recalcó que no pagarán por los actos que consideran legítimamente políticos.

    El Tribunal juzgará crímenes como secuestro, ejecuciones extrajudiciales, desplazamientos forzados de civiles, tortura, violación sexual y reclutamiento de menores. Habrán tres tipos de penas: primero están los que confiesan de inmediato la verdad, quienes recibiránentre cinco a ocho años de "restricción de libertad", es decir, no irán a la cárcel, sino que quedarán retenidos en el lugar donde cometieron sus crímenes, realizando trabajos como quitar minas, desarrollo agrícola o construir escuelas. La segunda pena será para los que confiesen de forma tardía, quienes serán castigados con cinco a ocho años de cárcel efectiva. Y la tercera está pensada para los que no confiesen y sean declarados culpables, arriesgando hasta veinte años de cárcel.

  • Desarmamiento de las FARC: todavía no se define si la guerrilla entregará todas las armas. Se habló de dejación, es decir, bien podrían quedarse con las armas pero sin darle uso.

5. El diablo está en los detalles

A pesar de que nunca antes en 50 años se había llegado tan lejos, nada está cerrado totalmente. Hay muchas dudas en Colombia sobre lo que pueda pasar. "Un sector amplio de la ciudadanía considera que este proceso de paz, como todos los intentos previos, no llegará a buen puerto", afirma Francisco Vicencio.

Héctor Abad, escritor y periodista colombiano, en su artículo de El País, se pregunta "¿en qué detalles puede meter las narices el diablo? El más importante es cómo se van a escoger los magistrados temporales del Tribunal Especial para la Paz (TEP): lo que se sabe hasta ahora es que estará compuesto en su mayoría por colombianos que, para poder aspirar a serlo, deberán tener las mismas calificaciones que se requieren para ser jueces de las altas cortes (Suprema, Constitucional y Consejo de Estado); que el 20 o 25% podrán ser extranjeros. Lo que no sabemos es si esos magistrados serán escogidos por la guerrilla, por el gobierno, por ambos, o mediante el uso de algún mecanismo o entidad independiente".

Otra duda importante es cómo se integrará las FARC a la vida política legal, siendo que algunos integrantes están acusados de cometer delitos de lesa humanidad, lo que constitucionalmente implica una prohibición para ejercer cualquier cargo público. ¿La plana mayor que debe asumir la responsabilidad será absuelta? ¿Si son enjuiciados, quiénes sí podrán participar de la política? Falta por definir.

Por otro lado, el gobierno colombiano aseguró que tras concluir el proceso, pasando los acuerdos por votación del Parlamento, se hará un referéndum para que la ciudadanía vote por validar o no las conclusiones. ¿Cómo y cuándo se hará? ¿Qué pasa si gana el no? ¿Todo queda en nada?

Otro punto conflictivo es qué pasará con las armas de las FARC. Hasta el momento se ha hablado de "dejación de armas". El término puede significar que las guarden hasta nuevo aviso, cuestión que sería bastante conflictiva; podrían entregarlas a un organismo internacional que haga con ellas lo que estimo conveniente; o bien, utilizar a un país como mediador para que las reciba.

6. Los plazos

Después de negociar durante 3 meses- comenzaron en octubre de 2012- y tener 41 rondas de diálogo, el 23 de marzo de 2016 fue la fecha que escogieron para sellar el acuerdo definitivo. Ese día debe estar todo definido. Si, por ejemplo, acuerdan que las FARC deben entregar sus armas, se establecerá un plazo de aproximadamente dos meses para ejecutar esta acción después de ese 23 de marzo.

7. ¿Y los colombianos?

"El rechazo ciudadano a las FARC es grande. La gran mayoría de las personas, teniendo como precedente algo no menor, que es el fracaso de todos los procesos/tratativas/negociaciones anteriores, derechamente no cree que las FARC vayan a dejar las armas. Ojo que Colombia es un país de derecha políticamente hablando, y que la prensa también puede jugar un rol respecto a la percepción ciudadana de esta tratativa en particular", asegura Francisco Vicencio.

La politóloga colombiana, Lorena Ocampo, cree que "es difícil que las FARC lleguen a constituirse en la política nacional hoy. En la memoria de los colombianos hay muchos hechos que están relacionados directamente con la crueldad y los abusos de este grupo hacia la población civil. Para que las FARC se constituyan como un grupo político fuerte, deben estar claras las condiciones de reparación y garantía de no repetición de dichos hechos para que, por lo menos, la ciudadanía note un cambio".

La población colombiana no sólo rechaza el actuar de la guerrilla, sino que también considera que el Estado ha sido tanto o más culpable que las FARC en todo este conflicto. Según una reciente encuesta publicada por El País de España, el 60% dice estar dispuesto a perdonar a las FARC para alcanzar la paz, mientras que sólo el 56% perdonaría el accionar del Estado. Los grupos paramilitares de derecha alcanzan el 54%.

María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz, una de las realizadoras de esta encuesta, asegura, en entrevista con El País, que los resultados son "un llamado de atención para que se vea el perdón como un asunto que no solo es entre colombianos, o entre colombianos y grupos armados, sino como un proceso que también pasa por el Estado. Existe un alto grado de rencor frente a él".

¿Crees que el proceso de paz llegará a buen puerto?