Imagen: Felipe Muhr

Desde insectos hasta ropa interior usada: las máquinas expendedoras más raras de Japón

Pañales, libros, frutas, verduras, comidas preparadas, baterías y paraguas son lo más normal que puedes encontrar en las máquinas expendedoras de esta tierra donde, al parecer, no hay nada que no se pueda automatizar.

Por Benjamín Galilea | 2016-01-26 | 16:59
Tags | rarezas, freak, Japón, máquinas, expendedoras, vending, automático

Los japoneses tienen fama de ser una de las culturas más avanzadas, ordenadas y que más aportes ha hecho a la humanidad, en diversos planos como tecnología, filosofía, artes marciales y culinarias. Pero por otro lado, producto de su afición a los inventos extraños e inútiles, a los robots, los comics, los comerciales incomprensibles, los programas de concurso insólitos, a modas sencillamente aberrantes y a muchas, muchas otras cosas que te dejan rascándote la cabeza, también son popularmente reconocidos por ser una de las sociedades más extrañas y peculiares del planeta.

Caminando por las calles de Tokio, llama la atención la limpieza de las veredas, la baja velocidad de los autos, los karaokes, los mini santuarios y la cantidad de gente que ocupa mascarilla para taparse la boca y la naríz (este artefacto lo ocupan para prevenir ser contagiados o contagiar al resto de las personas). El tono grisáceo de los edificios cobra vida con una enorme cantidad de coloridas caricaturas de estilo "manga" publicitando algún producto o servicio, incluso en negocios y empresas serias, como hospitales, bancos y mobiliario público.

Pero si hay algo que realmente llama mucho la atención, es que en casi todas las esquinas de esa gran megalópolis hay máquinas dispensadoras. De hecho, Japón es el país del mundo con más vending machines per capita en el mundo. Al año 2013 se podían encontrar más de cinco millones a lo largo del territorio nipón, alcanzando la impresionante cantidad de una por cada 23 japoneses. Cada una de estas máquinas produce 1,4 millones de yenes al año en ganancias, algo así como 8,5 millones de pesos chilenos.

Estas dispensadoras contienen toda clase de elementos, algunos normales y otros muy, muy extraños. Por eso, los invitamos a hacer un tour por el fascinante mundo del mercado automatizado más grande y extraño del mundo.

1. Alimentos

La máquina dispensadora más típica y ubicua del país del sol naciente, contiene un sector de líquidos fríos y otro de brebajes calientes. Estos últimos, casi en la mayoría de los casos, son latas de café (el que habitualmente es suave, dulce y con leche), aunque también suelen beberse heladas. El té verde embotellado tampoco puede faltar, ya que es uno de los bebestibles más populares del país asiático.

Si quieres probar el café en lata asiático, lo venden en los supermercados chinos y coreanos de Patronato.

Es posible encontrar toda clase de alimentos en las maquinas dispensadoras de Japón, comidas frías y calientes, dulces o saladas, frescas o envasadas, la variedad es infinita. Lo más común es encontrar máquinas dispensadoras de fideos instantáneos (cup noodle) o sus variantes, udon y soba. Y no creas que son las versiones incomibles que nos llegan acá, algunas son realmente buenas. 

Pero no sólo de pastas vive el hombre. En Japón se consume bastante arroz -aunque no tanto como creerías, sólo están en el lugar n°40 del mundo en su consumo- pero de todas formas, no podían faltar máquinas llenas de este cereal, a diversos precios y en prácticos envases de 10 kilos.

¿Cuántos tipos de arroz hay, Dios mío?

También tienen dispensadoras que funcionan las 24 horas ofreciendo huevos, por lo que será más fácil preparar un omelette o el tradicional tamagoyaki, para el desayuno. Para acompañarlo nunca está de más ir a otra máquina por un buen vaso de leche y un sándwich con pan tostado. Hay que empezar el día de buena forma, después de todo. ¿Pero y si se te antoja algo dulce y francés? No hay problema, en las calles de Japón podrás comprar crepes de chocolate, durazno y crema.

Esas crepes se ven muy frescas y naturales.

Además puedes tomarte una cerveza bien fría en una maquina dispensadora, por 600 yenes, o sea aproximadamente 3.600 pesos chilenos. (Lo sé, es bastante caro, pero hay que considerar que Japón tiene un sueldo promedio mucho mayor al Chile, alcanzando más de 300.000 yenes, es decir, cerca de $1.800.000 al mes). Si buscas tragos más fuertes, también hay dispensadoras de whisky y sake para que prepares tu “pre” japonés.

¿Que te preocupa que menores de edad tengan fácil acceso a comprar alcohol? ¡Calma! Un cartel junto a la ranura de las monedas advierte a los menores de edad que es ilegal beber antes de los 20 años. Problema resuelto. #OkNot.

Claramente, si estamos hablando del país asiático, no podían faltar máquinas que expenden sushi todo del día. No sabemos qué tan fresco es, pero algo es algo. Ahora, si no estás de ánimo para el sushi y eres fanático de la parrilla, te tenemos buenas noticias, porque existe una máquina que prepara carne asada, para que calmes tus deseos carnívoros. 

Además hay un restaurant completo, que funciona las 24 horas, en donde no hay meseros ni servicio, sino que uno mismo elige lo que quiera de una hilera de maquinas, y la mayoría de las opciones son carnívoras. Hay hamburguesas, emparedados de jamón y fideos con alguna carne de acompañamiento.

¿Demasiado vacuno? Si lo tuyo es la comida marina, hay maquinas que te permiten elegir langostas vivas, con un sistema similar a aquellos juegos de tenaza para atrapar un peluche.

No estoy seguro si quiero comerlo o regalarlo a mi novia.

Si buscas una opción más vegetariana también existe la opción de comprar lechugas desde una máquina dispensadora, especialmente diseñada para mantenerlas frescas. Ahora, si buscas un postre, la máquina dispensadora de bananas es la solución.

Para los amantes del dulce esta la opción de comprar pan en lata, que viene en diversos sabores como chocolate, frutilla y plátano. Además puedes adquirir una manzana cocida, también en lata o diversos helados a elección.

Pan en lata, mátenme.

2. Cosas útiles

"Si cabe en una máquina expendedora, debe existir" parece ser la filosofía japonesa cuando se trata de vender artículos de conveniencia en lugares públicos. Y no es mala idea, la verdad, ahorrarse un viaje al almacén o supermercado más lejano, cuando lo único que querías era salir del paso con una compra menor..

En primer lugar puedes encontrar baterías para ponerlas en tu control remoto o en cualquier dispositivo. Si vas aburrido en el metro, y quieres leer algo, también hay máquinas de libros con mini historias para hacer tu espera más entretenida. Por otro lado, si no quieres leer un libro físico y te contentas con leer desde tu computadora portátil, también está la opción de comprar anteojos especiales de lectura para el computador.

No sé por qué sospecho que no voy a encontrar a Nietzche

Con tanto trabajo y sobre estímulo, muchas veces pasa que el japonés promedio se olvida de las fechas importantes, como cumpleaños y aniversarios, y es por esto que también existen dispensadoras de regalos y arreglos florales, para quedar como rey ante su media naranja.

Si todo salió bien y la noche agarró tonos de pasión, pero eso de crear una familia está fuera de discusión, los métodos anticonceptivos también se pueden comprar en la privacidad de un callejón, en lugar de tener que sonrojarse ante el vendedor de la farmacia. Por otro lado, las parejas que ya tienen hijos, pueden dormir tranquilas sabiendo que ante cualquier emergencia, siempre hay una máquina dispensadora de pañales y productos de bebé cerca.

Ahora, un buen salaryman (trabajador asalariado) debe estar siempre listo para cualquier contingencia y lucir siempre impecable, no vaya a ser que deshonre a su compañía llegando empapado o mal vestido a una reunión. Por eso, si la lluvia lo pilla en plena calle, ¡no hay problema! Siempre hay una máquina expendedora de paraguas lista para asistirlo.

Ahora, si inexplicablemente no pudo encontrar una máquina a tiempo para evitar el aguacero y este noble trabajador se resfría, puede comprar mascarillas, para no contagiar al resto de sus colegas y bajarle la producción a la compañía. ¿Y qué hay del inevitable accidente con el café que termina redecorando su honorable corbata? Así es, también hay maquinas para eso. 

Por último, todo buen trabajador que se haga respetar debe estampar su firma en los documentos, y esto, en los países asiáticos, no se hace trazando un garabato con un lápiz, sino con un timbre de goma. ¿Pero y si lo pierde? No hay problema, puede comprar sellos para dejar su marca personalizada, con una moderna máquina donde puede diseñar y fabricar el objeto en cosa de minutos.

Terminada la jornada laboral, este buen y sacrificado asalariado vuelve a su hogar, donde espera recibir el cariño de su fiel mascota. Pero ¡horror! Ha olvidado comprarle comida, hora de pasar por la dispensadora de comida de perros.

3. Cosas (aún más) extrañas

Obviamente si estamos hablando de Japón, no pueden faltar los elementos extraños e inentendibles para algunos de nosotros.

En primer lugar se pueden encontrar dispenadores de amuletos religiosos cerca de los templos, y amuletos de la suerte más lejos de ellos. 

Pero si, en lugar de piadoso, se anda en un ánimo más bien... "pecaminoso", el mercado tiene una amplia oferta hasta para el más degenerado, partiendo por una abundante selección de revistas pornográficas. Además se pueden comprar disfraces sexuales o chistosos, en algunas máquinas también. 

Pero una de las cosas más freaks a la venta para este segmento, y que podría espantar hasta a la persona más liberal, es que también existen dispensadoras de calzones usados de mujer, específicamente, de supuestas escolares; para alegría de quienes tienen ese retorcido fetiche, que ya no deberán robarlos de tendederos (te estamos mirando, maestro Happosai).

Para ir cerrando, una pregunta: ¿para qué diablos podría existir una máquina dispensadora de bichos?

No es una pregunta retórica. Si vas caminando por una calle japonesa, podrías efectivamente encontrarte con una inusual maquina dispensadoras de “escarabajos rinoceronte” o “escarabajos Hércules”. Estos son adquiridos por niños para tenerlos como mascotas y para ocuparlos en peleas o competencias en contra de los escarabajos de los otros niños. Un poco como las batallas de Pokemón, pero real. Y cruel.

¿Quieres esas papas fritas? Cuidado con equivocarse de número

En vista de todo lo anterior, quizás la pregunta más interesante que nos podríamos hacer no es qué cosas meter en una máquina dispensadora, sino más bien, qué cosa NO podríamos meter en ellas. ¿Alguna idea?

¿Qué sería pésima idea vender en una máquina dispensadora? ¿Qué máquinas dispensadoras crees que deberían existir en Chile?