Imagen: César Mejías

Un aplauso: brasileros crean la Tarjeta Respeto que privilegia el cruce de calle para ancianos y discapacitados

Un nuevo sistema tecnológico se instaló en los semáforos de la ciudad brasilera Curitiba, que permite aumentar en un 50 % el tiempo de cruce para los peatones que tengan la Tarjeta Respeto, emitida por instituciones a cargo de la urbanización y de la discapacidad.

Por Macarena Fernández | 2016-07-14 | 10:40
Tags | Tercera edad, urbanismo, discapacitados, integración, cruce peatonal, semáforo inteligente

¿Cuántas veces nos ha pillado el semáforo de peatones en rojo cuando vamos en la mitad del cruce? ¿Cuántas veces hemos tenido que esquivar un auto que aceleró apresuradamente, antes de que estuviésemos a salvo en la vereda? ¿También consideras que el tiempo otorgado al cruce de peatones es demasiado corto?

Si nosotros ya percibimos cierto riesgo al cruzar las calles, imagínense el peligro que deben de sentir las personas con discapacidad o los adultos mayores, cuyo desplazamiento y movilidad es bastante más reducido. Y si bien, gran porcentaje de las personas tiene mayor consideración al ver a un anciano o a una persona en silla de ruedas cruzando la calle; no falta el que cruza inmediatamente al dar la luz verde, sin fijarse siquiera en si viene o no alguien cruzando, por lo que el nivel de inseguridad sigue siendo bastante elevado.

Tomando esta problemática es que la Urbanización de Curitiba, órgano que gestiona el transporte y tránsito de la ciudad brasilera, junto a la Secretaría Especial de los Derechos de las Personas con Discapacidad, decidieron aplicar un sistema para otorgarle preferencia a los peatones con dificultad en desplazamiento y así proteger también su seguridad al cruzar las calles.

Esta nueva medida busca disminuir los accidentes, después de que un estudio señalara que entre los años 2013 y 2014, más de 60 adultos mayores habían sido atropellados por no alcanzar a cruzar la calle en el tiempo adecuado.

Tarjeta de Respeto: enseñando modales a los automovilistas

A comienzos del 2015, Curitiba, la ciudad brasilera, dispuso en sus semáforos una nueva tecnología con el fin de dar mayor seguridad a las personas con dificultad de desplazamiento. Consiste en un lector, muy similar al que utilizamos en Chile para validar nuestros pasajes en metro o Transantiago con la tarjeta Bip, pero en este caso se llama Tarjeta de Respeto.

El sistema está instalado en 120 conjuntos de semáforos en 31 cruces cercanos a las unidades de salud, hospitales y paraderos de buses, lugares más frecuentados por personas mayores o discapacitadas.

¿Cómo funciona? Las personas pasan la Tarjeta Respeto por el lector e inmediatamente el tiempo de cruce aumenta en un 50%. Es decir, si generalmente un peatón demora 30 segundos en cruzar la calle, con este sistema puede hacerlo en 45 segundos, de forma segura.

La tarjeta es gratuita y para obtenerla, cualquier persona con movilidad reducida debe acudir a la alcaldía, presentar su cédula de identidad, comprobante de domicilio y certificado médico que acredite la discapacidad física o de reducción de movilidad.

Curitiba cuenta con cerca de 300.000 personas con cierta discapacidad y con este sistema han logrado aumentar la accesibilidad de desplazamiento en la ciudad, incentivando además la movilización segura de personas de la tercera edad al hacerlos sentir integrados, ya que muchas veces los ancianos prefieren no salir de sus casas por miedo a sufrir algún tipo de accidente.

Además combate la presión social y la discriminación que significa sentirse "más lento" o "menos capaz", al no poder lograr ni siquiera cruzar una calle a tiempo. Un sistema como éste, a fin de cuentas, no solamente protege de accidentes, sino que está generando conciencia en toda la sociedad de la importancia de considerar y dar espacios a quienes tienen movilidad reducida, un avance hacia una mayor inclusión social.

Hoy la Tarjeta Respeto beneficia a 163.400 adultos mayores y a 19.700 personas con discapacidad física; iniciativa que hizo que Curitiba ganara una mención honrosa en el Sustainable Transport Award 2017.

¿Te gustaría que este sistema se aplicara en Chile?