Imagen: César Mejías

Los "Einstein" del mar: lenguaje de los delfines sería similar al humano

Estos cetáceos nos sorprenden cada vez más y un experimento realizado en Rusia con delfines en cautiverio, evidencia que existe la posibilidad de que tengan un lenguaje hablado tan sofisticado como el nuestro.

Por Juan Reyes | 2016-09-21 | 16:00
Tags | delfines, animales, inteligencia, lenguaje, ciencia, mar, océano

Los delfines usualmente demuestran un alto nivel de cercanía con los humanos y pareciera ser que les causamos tanta curiosidad como ellos a nosotros. Son tan buenos jugadores de equipo, que incluso pueden trabajar junto a los seres más complejos del mundo: los humanos. En Laguna (Brasil), por ejemplo, hay una estrecha relación entre pescadores y delfines, donde éstos guían a los peces hacia las redes y luego golpeando sus colas o cabezas contra el agua, avisan a los pescadores que la cena está lista, ¡sólo hay que sacar las redes llenas!

Hay varias historias de personas que han sido protegidas de los tiburones por delfines, que se comportan como un sofisticado grupo de guardaespaldas. Ejemplo de ello es la experiencia que vivió el nadador Adam Walker, que luego de ver un tiburón acechándolo, fue rodeado por una decena de delfines que lo acompañaron. Subió el video a Youtube y rápidamente se hizo viral. Es difícil saber si la intención ha sido proteger a los humanos, pero al menos es lo que parece.

Los delfines son ingeniosos para todo, incluso para atrapar su alimento. Se les ha visto levantando arena desde el fondo marino creando una verdadera red de agua turbia, manteniendo así a los pobres peces encerrados en el centro (creo a estas alturas que si yo fuese un pez, odiaría a los delfines).

En una de las pruebas que han realizado los científicos, se coloca un pez atrapado en un tubo con un lazo en cada extremo. Para obtener comida gratuita y de calidad, dos delfines hacen un trabajo colaborativo: uno sostiene un extremo, mientras el otro jala el extremo opuesto. Resolviendo este problema y muchos otros, sin mayor dificultad.

Además de todas sus proezas de ingenio, pareciera que los delfines son capaces de reconocerse a sí mismos, ya que al ser enfrentados a un espejo observan partes de su cuerpo que normalmente no pueden ver y exhiben un comportamiento totalmente diferente al que tendrían si se tratase de otro delfín. Ellos saben que son "estúpidos y sensuales", o mejor dicho muy inteligentes.

Hablando en delfinlandés

Los delfines se comunican a través de gestos y diversos silbidos, muchos de los cuales están fuera de la frecuencia audible por el humano. Hasta ahora pareciera ser que tienen un “nombre” propio, pues cada delfín tiene un silbido único, un llamado individual, que lo identifica al emitir sus sonidos. - Alberto, mira ¡tremendo pez! -.

La científica Denise Herzing estudia a los delfines salvajes desde 1985, observando a delfines de las Bahamas, con los que trabaja desde hace tres generaciones. Su organización, Wild Dolphin Project (WDP), busca descifrar el lenguaje de los delfines en su entorno natural. Con este propósito han grabado durante décadas incontables sonidos y videos, creando una gran base de datos que esperan nos permita algún día establecer comunicación bidireccional con estos inteligentes cetáceos.

WDP trabaja junto a la Universidad de California en un dispositivo llamado CHAT (Cetacean Hearing and Telemetry), con el cual pueden traducir ciertos silbidos a palabras en inglés y emitir silbidos. Por el momento solo se trabaja con palabras puntuales y una computadora portátil procesa los sonidos y genera una respuesta. Las palabras que usan son principalmente nombres de objetos que los científicos llevan al agua para jugar con ellos, y por el momento tienen un repertorio de silbidos "artificiales", que los delfines terminan relacionando con objetos.

CHAT también le permite al buzo emitir ciertos sonidos para los delfines a través de un teclado. El sistema está en una fase inicial, pues no tenemos una "Piedra Rosetta" para comprender su lenguaje, no obstante, a la fecha ya se ha logrado que entiendan algunos sonidos e incluso símbolos visuales.

Y ahora un nuevo hallazgo llegó a agitar las aguas de los delfines. El pasado agosto se publicó una investigación realizada por el científico ruso Vyacheslav Ryabov, en la que se analizaron las ondas de sonido producidas por un par de delfines en cautiverio, a fin de verificar si los sonidos siguen la estructura que tendría un lenguaje humano. Se grabó una secuencia de sonidos producidos por un par de delfines. Las grabaciones transcurrieron en un contexto donde se comunicaron en una piscina, sin intervención directa de un humano.

En este experimento, todo parece indicar que mientras un delfín emite sus sonidos, el otro escucha y posteriormente emite sonidos como respuesta. La forma en la que transcurre la interacción es similar a la de dos personas conversando: cada pulso de sonido podría equivaler a una palabra y un conjunto de pulsos a una sentencia.

Descubrieron que los delfines formaron "palabras", al emitir pulsos diferentes, variando la frecuencia, el nivel de volumen, y el espectro, al igual que el lenguaje humano. Esto los diferenciaría enormemente de otros tipos de comunicación que usan los animales, pues podrían transmitir una mayor cantidad de información (justamente lo que hace a los humanos más inteligentes que otras especies).

Además los resultados sugieren que podrían ser capaces de armar frases de hasta cinco palabras y que tendrían una especie de "gramática" para influir en su significado, señalan en Science Alert. Según Ryabov "este lenguaje exhibe todas las características de diseño presentes en el lenguaje hablado humano, esto indica un alto nivel de inteligencia y consciencia en los delfines, y su lenguaje puede ser ostensiblemente un lenguaje hablado altamente desarrollado, similar al humano.”

Tanto los delfines en cautiverio como los salvajes están revelando sus sorprendentes capacidades de comunicación. Este estudio trae más evidencia que apoya lo que se sospechaba desde hace muchos años: los delfines podrían ser extremadamente inteligentes, ¿tendrán un lenguaje complejo como el nuestro? ¿Podremos algún día filosofar con los delfines? Las preguntas quedan a la espera de los nuevos descubrimientos que están por venir.