Imagen: César Mejías

7 argumentos para negar el cambio climático (que la ciencia rebate fuertemente)

Los negacionistas estiman que el cambio climático es una farsa y que todo responde a intereses económicos. En El Definido estamos seguros que es real, y te lo demostramos con sólidos y científicos argumentos. ¡Convéncete!

Por María Jesús Martínez-Conde | 2016-11-18 | 12:38
Tags | cambio climático, calentamiento global, donald trump, acuerdo de parís, negacionismo

*Esta nota fue publicada originalmente en 2016.

Hay quienes prefieren seguir con sus vidas como si nada pasara: botar su celular antiguo al tacho de la basura, prender la chimenea en invierno o empecinarse en la inutilidad del reciclaje. Para algunos de ellos, el último documental sobre el cambio climático de NatGeo, protagonizado por Leonardo DiCaprio, no es más que un hecho de farándula.

Probablemente estas personas se sienten cómodas cuando escuchan los argumentos de quienes se han empeñado en negar el cambio climático: los “negacionistas”. Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos, adhiere a estas posturas e incluso se retiró del Acuerdo de París. Y no sólo eso, ha declarado que el cambio climático es una conspiración china en contra de la industria estadounidense, una inteligente pero sucia estrategia.

¡Patrañas! El calentamiento global es muy real, es grave, y el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), estima que el 95% de los científicos del mundo creen que la fuerza humana es la principal responsable de ello. Mientras hay quienes siguen negando esta realidad, la atmósfera y el océano se continúan calentando, los volúmenes de hielo y nieve en los polos siguen disminuyendo, el nivel del mar continúa elevándose y los gases de efecto invernadero alcanzan índices de concentración nunca antes vistos.

Si aún te entran dudas sobre estos efectos, crees que los medios le "ponen color" o no te extrañaría que sea una argucia de unos poderosos contra otros, en El Definido derribamos los principales argumentos de los negacionistas del cambio climático. Tomen nota.

¿Quiénes son los negacionistas?

A ver, a ver, aclaremos las cosas. Existe un grupo de científicos serios que dirigen una organización llamada The Committee for Skeptical Inquiry (CSI, El Comité de Investigación Escéptica). Ellos promueven el pensamiento crítico y racional frente a reclamaciones polémicas (como podría ser el cambio climático), publicando investigaciones que avalen sus posturas con argumentos sólidos.

Durante algún tiempo, los escépticos postularon que el cambio climático no era provocado por la acción humana, sino que formaba parte de un fenómeno natural del planeta. Hasta que llegó un momento en que no pudieron seguir negándolo, las pruebas estaban frente a sus ojos. Un buen día en 2014, Richard Muller, un connotado escéptico y profesor de física de la Universidad de Berkeley, lo admitió a los medios: el cambio climático era una realidad.

De ahí en adelante, la comunidad de escépticos se ha desvinculado de aquellos que llaman negacionistas: “El escepticismo promueve la investigación científica y crítica, y el uso de la razón en el examen de afirmaciones controvertidas y extraordinarias. Está en la base del método científico. El negacionismo, por otro lado, es el rechazo a priori de las ideas sin consideración objetiva”. ¿Para qué esta aclaración?

Es importante entender que el negacionismo hoy en día es una tendencia con escaso respaldo científico y hasta los más escépticos han admitido la realidad del cambio climático. ¿Qué postulan entonces los negacionistas?

1. El calentamiento global ya fue y se detuvo en 1998

Es común escucharles a los negacionistas que el cambio climático fue real hasta 1998, de ahí en adelante se detuvo. Para decir esto, se basan en un informe del Centro Handley que mostraba un aumento de sólo 0,2° entre 1998 y 2008. El gran problema de este estudio, es que no tomaba en cuenta el Ártico, en donde las temperaturas sí han aumentado de manera significativa durante los últimos años. De hecho, el 2016 está a un paso de convertirse en el año más caluroso de la historia, desde que se tienen registros, superando al 2015 y al 2014, los que les siguen en temperaturas. ¿Les suena normal que los últimos tres años hayan sido los más calientes de la historia?

Algo ya huele mal…

IPCC

2. Todo es culpa de los ciclos del sol

Como todo astro, el sol tiene ciclos, pasa por períodos que regulan su actividad y la “meteorología espacial”. Los ciclos del sol tienen aproximadamente 11 años de duración y el inicio de cada ciclo está marcado por manchas que aparecen en su superficie. Los negacioncitas dicen que las fluctuaciones en las temperaturas de la Tierra en estos últimos años, pueden estar relacionadas a los ciclos solares.

El argumento para refutar esta idea es bastante lógico. Resulta que si esto fuese así, la temperatura hubiese aumentado de manera homogénea en todas las capas de la atmósfera y no de manera más evidente en las que tienen contacto con la corteza terrestre, como ha sucedido. Los escépticos y la NASA también creen en la inocencia del sol ante el calentamiento global; a pesar de que afecta el clima terrestre, desde 1975 que los termómetros suben en la tierra sin que el sol muestre tendencias de este tipo.

Que suene el chacal de la trompeta, ¡argumento fuera!

3. ¿Modelos climáticos truchos?

Éste es otro argumento popular de los negacionistas, quienes dicen que los cálculos realizados por los científicos que aducen el cambio climático, no son exactos.

Hay que entender que se está estudiando un fenómeno en permanente cambio y sujeto a múltiples variables, por lo que es esperable que los pronósticos no sean precisos en un 100%, pero sí que demuestren tendencias que se sostienen en el tiempo. Además, las últimas proyecciones del IPCC han sido bastante acertadas. Si funcionaron para estos últimos años, no habría por qué pensar que no lo hicieran en el futuro.

Steven Sherwood, profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) y estudioso del cambio climático ha declarado: “Algunos escépticos critican los modelos climáticos como poco precisos, y somos los primeros en admitir que no son perfectos. Pero lo que estamos encontrando es que los modelos cometen errores por predecir menos calentamiento global, no por estimaciones exageradas”.

O sea, de que la Tierra de se calienta, se calienta. Menos o más, dependerá de los criterios que tome el estudio.

4. ¿Científicos comprados?

Tal como asegura Trump, hay quienes consideran que el cambio climático es “una farsa” inventada por algunos gobiernos, como el chino. Creen que las políticas implementadas ante la inminencia del desastre climático, van en desmedro de algunas empresas privadas que utilizan combustibles fósiles, lo que beneficiaría a otras compañías que están implementando tecnologías sostenibles, en China o en el resto del mundo. Entonces, le pagan a algunos científicos para que digan lo que se necesita.

En el IPCC trabajan únicamente 30 miembros de planta, los 800 científicos restantes que ahí trabajan son voluntarios, no reciben dinero. Además, la ciencia que hay tras el cambio climático está siendo desarrollada en cientos de instituciones académicas alrededor del globo y resulta imposible que todas hayan sido financiadas por intereses chinos o particulares. Sería una conspiración inimaginable y algo delirante. Sólo te mostramos algunos ejemplos de investigaciones con resultados impactantes en Chile: Centro UC Cambio Global, el Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia de la Universidad de Chile (CR)2, Fundación Terram, Adapt Chile y el mismo Ministerio del Medioambiente.

Investigaciones serias y con el aval de científicos capos. Nada que decir.

5. El calentamiento global aún es tema de debate

Los negacionistas aseguran que todavía el cambio climático se está discutiendo y es tema de debate en los círculos científicos. ¡Farso, farso!

Si hay debate sobre el tema, es entre las esferas políticas, pero en la comunidad científica hay consenso al respecto: el cambio climático es real y las evidencias están frente a nuestros ojos. Es más, ya en 2013 habían investigaciones que estimaban un acuerdo en, a lo menos, el 97,1% de los estudios publicados al respecto.

¿Esto no es consenso? Bueno, hay un 3% de científicos que creen otra cosa.

6. El calentamiento global es un fenómeno natural y es “súper normal que esté pasando”

Suponen que el clima tiene tantas variantes y parámetros (el sol, la actividad volcánica, los cambios atmosféricos o las corrientes marinas), que seguramente el calentamiento global es una suma de eso y algo propio de la naturaleza. #NOT.

Todos estos factores tienen una enorme influencia en nuestro clima y son parte de un sistema vivo que se relaciona en ciclos. Es cierto. ¡Pero! Hoy en día la fuerza humana es la dominante en el calentamiento global, la acción que la humanidad está desarrollando en cuanto al uso desmedido de combustibles fósiles no tiene parangón en la historia. Y los hechos son irrefutables: "desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado”, señala el informe 2013 del IPCC.

Además, al menos hace 3 millones de años que nuestro planeta no percibía los índices de CO2 actuales (y menos del 2% es culpa de la actividad volcánica). ¿El resto? Quema de combustible fósiles.

Estamos dañando nuestro planeta y hay que asumirlo: antes de la Revolución Industrial esto no sucedía y durante el último siglo ha sido galopante.

7. Oye, pero no es taaan malo, el cambio climático tiene su lado “buena ondi”

¿Cómo nos veríamos más tostados? ¿Ah? Más solcito en el verano, más días de playa y varios lugares turísticos que podrían verse beneficiados. Además, los inviernos serían más suaves y gastaríamos menos energía, ¿o no?

Tal vez en algunos aspectos sí, pero las consecuencias negativas superan con creces a estos aspectos “buena ondi” del calentamiento. Por ejemplo, una sucesión de inviernos suaves afectarían la calidad de las tierras de cultivo, alterarían ecosistemas enteros e, inclusive, se propagarían ciertas enfermedades. Eso aparte de la subida de los mares, de la mayor recurrencia de episodios meteorológicos extremos (olas de calor, inundaciones, etc.) que afectan a los más vulnerables, la reducción de recursos de agua dulce y la merma de la biodiversidad marina. Y podríamos seguir… ¿De qué te va a servir estar tostado si hay sequía y no sale agua del llave?

Afortunadamente hay esperanza

Todo esto que les acabamos de demostrar no es para agarrarse la cabeza y concluir que es el fin del mundo. De hecho, en otras ocasiones les hemos contado que la Tierra es más resiliente de los que pensábamos y que si trabajamos para combatirlo, el cambio climático no nos ganará.

El primer paso, entonces, es tomar conciencia del problema y dejar de negarlo. Luego, esforzarse por crearnos hábitos amigables con el medioambiente: más bicicleta, menos desechos, mejor reciclaje. Y por último, no hay que perder la esperanza, pues cada día más gente está trabajando para revertir esta situación (desde El Definido intentamos poner nuestro granito de arena).

El Acuerdo de París (al que, si todo va bien, Estados Unidos podría reincorporarse) y la reciente cumbre de cambio climático COP 22, celebrada en Marruecos, son excelentes indicios. Si las cosas siguen su curso, estos dos acuerdos podrían traer un respiro al planeta.

¿Crees que el cambio climático es real? ¿Qué haces para ayudar a revertirlo?