Imagen: César Mejías

¿Qué hacer con tu cuerpo después de morir? Las alternativas al entierro y la cremación

De algo estamos seguros: vamos a morir. La millonaria industria que se ha creado en torno a la muerte a acarreado una serie de problemas medioambientales que en algún momento deberemos enfrentar. ¿Alternativas? ¡Sí que las hay! Hoy en El Definido te las mostramos.

Por María Jesús Martínez-Conde | 2017-01-11 | 12:20
Tags | muerte, funeral, ataúd, medioambiente, hongos, árboles, ciencia

“Aceptar la muerte significa admitir que somos seres físicos íntimamente conectados con el ambiente”, señala Jae Rhim Lee, artista y amante de la ciencia, al finalizar su charla TED. Dejar de existir implica un montón de miedos que muchas veces impiden hablar del tema con cercanos y familiares. Pero tarde o temprano llegará ese día en que, ante la inminencia de la muerte, debamos decidir qué hacer con nuestros cuerpos, o bien, dejar la decisión en manos de nuestra familia.

Y hay ingredientes que complican un poco las cosas. El primer lugar, morir cuesta caro: no existen nichos ni sepulturas que cuesten menos de 200 mil pesos, ¡y los hay de hasta 35 millones de pesos! Luego, la industria de los ataúdes está contribuyendo bastante a la tala de árboles. Imagina que en Francia, durante el 2014 murieron556.000 personas.Si el deseo de cada uno de ellos fue descansar eternamente dentro de un ataúd de roble, se necesitaron talar 111.200 árboles. Y un tercer elemento: nuestro estilo de vida moderno ha llenando nuestros cuerpos de químicos dañinos para el medioambiente. Nuestro organismo se ha convertido en un filtro o almacén de toxinas ambientales y, cuando morimos, todos estos elementos vuelven a la naturaleza, contribuyendo a la contaminación de nuestro planeta.

En El Definido queremos mostrarles algunas alternativas ecológicas e interesantes que pueden contribuir a crear conciencia sobre el problema. No pretendemos que éste sea un llamado a terminar con los cementerios ni los ataúdes del mundo ni mucho menos. Se trata de una decisión privada, una de las más dolorosas de nuestra vida, y cada quien tomará la opción que prefiera. Pero vale la pena tener estas iniciativas en mente.

Un sentador "pijama de hongos"

El primer hallazgo que encontramos respecto al tema, es una mezcla de arte y ciencia.De acuerdo a la artista estadounidense Jae Rhim Lee, “el Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos dice que tenemos 219 contaminantes tóxicos en el cuerpo, y esto incluye conservantes, pesticidas y metales pesados como plomo y mercurio”. Sucede que nuestras prácticas funerarias –entierro y cremación- sólo contribuyen a aumentar este “ciclo de toxicidad”. Por ejemplo, 2.300 kilos de mercurio provenientes de las tapaduras de todas las personas que en el mundo mueren durante un año, son liberados a la naturaleza anualmente. ¿Qué hacer?

Ella ha investigado durante los últimos años las capacidades de algunos hongos para comer carne. Durante un buen tiempo, ha estado criando hongos y alimentándolos a partir de sus desechos (pelo, uñas y piel), para luego utilizar sus esporas en un particular pijama mortuorio.

Sí, cierto, suena un tanto asqueroso, pero su objetivo es noble. Su proyecto ecológico de entierros se llama se llama Infinity Burial; un traje/pijama biodegradable, de algodón orgánico, sin productos químicos o conservantes, que pretende reunificar el cuerpo con la tierra (eso de “polvo eres y en polvo te convertirás”, va cobrando sentido). La clave está en que el traje está cubierto por un alambrado de crochet incrustado con esporas de hongos, capaces de descomponer nuestros cuerpos y liberar al medioambiente de nuestras toxinas.


Infinity Burial

Convertirte en árbol después de morir

Ésta idea tiene un poco de poesía y también se transforma en un lindo memorial para la familia. Pensar que tu cuerpo, al morir, puede convertirse en el sustrato y en los nutrientes que necesitará un árbol para crecer, es una buena imagen mental. Sobre todo si ese árbol tiene algo que ver con tu biografía o es tu favorito; convertirte en un sauce, un magnolio, un roble, un alerce o un nogal. ¿Te lo imaginas?

Ésta es la idea que una empresa española llamada Urna Bios trajo a Chile: urnas biodegradables. Más allá del significado simbólico del acto, este tipo de práctica contribuiría a solucionar, en parte, el problema del espacio en nuestros cementerios, convirtiéndolos quizás en bosques. Las ánforas están hechas de materiales orgánicos, cáscara de coco y celulosa, y poseen dos niveles. En el inferior van las cenizas de la persona que acaba de morir o de alguien que quizás murió hace años, combinadas con un poco de tierra. Luego, en el nivel superior, hay tierra y la semilla del árbol escogido. Cuando el ánfora es enterrada, a cinco centímetros de la superficie, el árbol comienza a crecer y paralelamente el contenedor inicia su descomposición. La raíces finalmente penetran en el nivel de las cenizas, utilizándolas también como sustrato de crecimiento.

“Donaré mi cuerpo a la ciencia”

Existe la opción de donar tu cuerpo a ciertas organizaciones para desarrollar nuevas herramientas o equipos médicos, para probar productos de seguridad para automóviles, para ayudar a los estudiantes de medicina a comprender nuestro organismo, para estudiar las etapas de descomposición del cuerpo o probar nuevas intervenciones quirúrgicas.

Puede que te suene extraño y hasta te cause algo de rechazo, pero hay personas que se sienten profundamente agradecidas con la ciencia, ya sea porque los ayudó en vida a superar una terrible enfermedad o, por ejemplo, porque recibieron la donación de un órgano cuando estaban en un momento de urgencia y necesidad. Entonces, hablaron con un médico, con sus familiares y encontraron una organización o universidad que les daba la seguridad y la confianza necesaria (por ejemplo, una mujer que donó su cuerpo a la Universidad de Concepción). Firmaron los documentos pertinentes y, al morir, sus cuerpos fueron utilizados para ayudar a nuestra sociedad de una manera diferente, contribuyendo al desarrollo de la ciencia.

Si te interesaría donar tu cuerpo a la ciencia cuando mueras, la Universidad de Chile cuenta con un Programa de Donación de Cuerpos en donde podrán guiarte sobre los pasos a seguir.

Un ataúd de cartón y hasta con diseño estampado

Esta alternativa mantiene la práctica del entierro, pero esta vez dentro de un soporte mucho más ecológico y, muy importante, más económico que el tradicional ataúd de madera. ¿Para qué descansar dentro de un cofre "eterno" si tenemos la opción de hacerlo dentro de un material biodegradable? Si tienes en cuenta que un roble de 80 años sirve sólo para hacer cinco ataúdes, podrás hacerte consciente del daño que implica.

La iniciativa de la empresa francesa Eco-Cerc crea ataúdes de cartón alveolado y pegamento de soja con creativos diseños, cuyo objetivo es contener al cuerpo para un entierro tradicional o para antes de ser cremado (porque también se requiere de un ataúd para sostenerse en el proceso).

Y los precios son bastante más baratos. En Chile los ataúdes no se compran como objetos, sino que se paga a la funeraria un servicio completo, que incluye el ataúd, el traslado y la carroza fúnebre, entre otras cosas. El servicio más barato, cuesta $400.000 aproximadamente, mientras el ataúd de Eco-Cerc cuesta sólo $250.000.


Eco-Cerc

Llegará el día en que tengamos que tomar esta decisión, ya sea personalmente o respecto a un ser querido. La opción que tomemos dependerá de muchos factores donde pesará la tradición, la religión, la voluntad de esa persona y también nuestro bolsillo. Por eso, ¿qué mejor que estar informado de todas las alternativas posibles?

¿Cómo te gustaría que tu cuerpo fuese tratado después de tu muerte?