Imagen: Rodrigo Avilés

Odebrecht: te explicamos el caso de corrupción más grande de América Latina

Es considerado el mayor caso de corrupción en la historia de América Latina. Involucra sobornos, coimas y tráfico de influencias por parte de la mayor constructora de la región, por montos de 788 millones de dólares en unos 11 países, en donde se han visto involucrados desde pequeños funcionarios hasta actuales gobiernos y ex presidentes.

Por Tomás Croquevielle @kroque1989 | 2017-02-17 | 15:00
Tags | Odebrecht, Caso Odebrecht, Marcelo Odebrecht, corrupción, Petrobras, Perú, Brasil, Colombia, Alejandro Toledo, Juan Manuel Santos, América Latina

"Nunca me he fugado de nada, pero me llaman 'fugitivo' -- una distorsión maquiavélicamente política que rechazo". Con este tuit Alejandro Toledo, el ex mandatario de Perú y antes líder de la recuperación democrática peruana, se defendía de las graves acusaciones de corrupción que pesan en su contra y por las que Interpol lanzó una alerta roja para ubicarlo en 190 países.

Recuerden eso.

Por otro lado, hace más de año y medio que la unidad de policía brasileña, a cargo de la investigación sobre la petrolera estatal Petrobras (por el famoso caso de corrupción brasileño llamado Lava Jato), tomó detenido a uno de los empresarios más poderosos del país: Marcelo Odebrecht. ¿Quién es? Dueño y miembro de la familia fundadora de la mayor constructora de América Latina, Odebrecht Realizaciones Inmobiliarias, que tiene presencia en 28 países de la región y África. 

Con su detención se comenzó a develar su participación en actos de corrupción, con un complejo esquema de desfalco a las arcas públicas, en donde los "beneficios" se obtenían con la siguiente técnica: inflaban los costos de los proyectos por los que la petrolera estatal contrataba a Odebrecht, y luego esos fondos acababan luego en "diferentes dueños", tales como partidos, funcionarios e intermediarios. 

Un momento... ¿Estamos hablando de Perú o Brasil?

De ambos, lo que pasa es que el escándalo no se quedó solo en tierras brasileñas. Con la detención del señor Odebrecht comenzaron a salir a la luz diferentes casos de sobornos (de entre los años 2001 y 2016), los cuales sumados llegarían a los 788 millones de dólares, más de 500 mil millones de pesos chilenos. Así, lo que parecía ser un tema interno de Brasil, está teniendo ramificaciones en toda la región, y en donde nadie pareciera estar inmune, ni siquiera ex-presidente ni actuales mandatarios.

¿Cómo el escándalo creció tanto como para convertirse en el mayor caso de corrupción latinoamericano de las últimas décadas? ¿Quiénes son los países más afectados? ¿Cuáles son sus potenciales consecuencias? En El Definido de lo explicamos de la manera más simple posible.

Un buen trato

Como una auténtica película policial, en donde el FBI trata de sacarle una confesión al imputado, buscando que delate a los demás involucrados a cambio de una rebaja en la condena, la Fiscalía brasileña, trató por meses el hacer que Marcelo Odebrecht "cantara" algunos nombres. Pero el imputado se negó a hablar e incriminar al resto.

Un gesto muy "loable" de su parte (digno del capo de la mafia), pero que sin embargo era insostenible ya que su empresa se encontraba al borde del colapso, pues sobre ella pensaba una prohibición de presentarse a concursos públicos. Castigo, para Odebrecht, equivalente a que un negocio de sándwiches de potito se le prohíba vender en los estadios.

A esto se sumó el hallazgo de un "tesoro" por parte de la investigación: una carpeta olvidada por una secretaria en donde figuran nombres y apodos de los diferentes políticos que a lo largo de los años fueron sobornados por la contratista internacional.

Todo esto forzó a Odebrecht a soltarla toda. A cambio de su testimonio clave, que incluye nombres, fechas y cuantías, recibirá una rebaja de la condena de 10 años (a la original de 19 años), trato que también recibirán otros 77 altos cargos de la empresa. 

Fundada en los años 40 en Salvador de Bahía, Odebrecht es un conglomerado empresarial de construcción, ingeniería y energía. Sus negocios han pasado de generación en generación, desde el partriarca Norberto Odebrecht, pasando por su hijo Emilio, conocido por su habilidad para relacionarse con presidentes de todos colores políticos, hasta su nieto Marcelo. 

Colombia y Perú: los más afectados

El mega caso de corrupción está afectando a casi la misma cantidad de países de lo que juegan en la Copa América: Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Panamá , Venezuela, y las ex colonias portuguesas de Angola y Mozambique.

Y, a la fecha, además de Brasil (donde está involucrado el mismísimo presidente Michel Temer), es en Colombia y Perú donde el caso está teniendo las repercusiones más explosivas. No necesariamente porque las sumas involucradas sean las más altas, si no por las consecuencias políticas que está teniendo.

En Argentina se han conocido los "aportes a intermediarios" por US$35 millones entre 2007 y 2014,  años de los gobiernos de los Kirchner. También han acusado al actual jefe de la agencia local de inteligencia, Gustavo Arribas, cercano a Mauricio Macri, de haber recibido transferencias sospechosas de uno de los condenados en Brasil. 

En Colombia, según las últimas revelaciones de comienzos de febrero, 1 millón de dólares por parte de sobornos de la constructora Odebrecht habrían ido a parar a la campaña de reelección presidencial de 2014 del actual mandatario (y Nobel de la Paz) Juan Manuel Santos.

Por ahora, el fiscal encargado del caso ha asegurado que solo tiene la declaración de un solo acusado; Otto Bula, ex senador arrestado por recibir más de 4 millones de dólares en sobornos de la constructora brasileña.

Bula por su parte, aún no ha presentado un testimonio convincente. En su declaración ante la Fiscalía simplemente le dedicó un vago párrafo al Presidente colombiano, a su gerente de campaña y un intermediario.

De llegar a confirmarse que la campaña de Santos recibió aportes de la empresa, el entonces candidato habría superado el tope legal establecido. En primera vuelta, no podía superar los 4,7 millones de dólares, y en la segunda, no más de 3,13 millones, según la ley colombiana.

Pero no solo el gobierno está involucrado, una segunda investigación está actualmente analizando también la campaña de Óscar Iván Zuluaga, ex candidato presidencial del opositor del Partido del Centro Democrático, del ex presidente Álvaro Uribe, la cual podría haber recibido dineros de la empresa Odebrecht a través de un asesor electoral.

De no haber nuevos antecedentes, se espera que la investigaciones de la justicia colombiana tome unos seis meses.

¿Dónde está Toledo?

Por su parte en Perú, a la fecha, la Fiscalía anticorrupción ha formalizado la investigación contra ocho personas por el caso de los sobornos de la contratista brasileña. En este caso, con el propósito de conseguir licitaciones de grandes obras públicas en el país, principalmente para ganarse la licitación de la línea 1 del metro de Lima y la carretera interoceánica sur.

¿El imputado más célebre? El ex Presidente Alejandro Toledo (2001-2006), sobre quien pesa una orden de prisión preventiva de 18 meses. ¿Y dónde está? Todo apunta a que en Estados Unidos: el Ministerio del Interior peruano cree que, al ser profesor visitante de la Universidad de Stanford, se encontraría en San Francisco y está ofreciendo unos 33 mil US$ a quien ayude a capturarlo. Otra alternativa es que encuentre en París.

La Fiscalía basa su acusación contra Toledo en testimonios y documentos del ex representante de la constructora brasileña en Perú, Jorge Barata, quien afirmó que le entregó el dinero (unos 20 millones de dólares) a través de las cuentas bancarias de un amigo del ex mandatario, el empresario peruano-israelí Josef Maiman. Según la Fiscalía, con ese suculento monto este pagó hipotecas y propiedades en Perú vinculadas a Toledo a través de una empresa off shore.

Actualmente el gobierno peruano (encabezado por un ex ministro de Toledo, el Presidente Kuczynski) se encuentra en proceso de solicitar la su extradición formal a EE.UU. por los presuntos cargos de tráfico de influencias y lavado de activos.

Existe el temor de que este estaría planeando fugarse a Israel, país que no cuenta con un convenio bilateral de extradición con Perú y con el que Toledo mantiene lazos amistosos, puesto que su esposa Eliane Karp es una judía de origen belga.


En Perú, Odebrecht pagó US$29 millones en sobornos a funcionarios entre 2005 y 2014, años que comprenden los gobiernos de todos los ex presidentes vivos y no presos del país:, es decir las administraciones de Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016), 

Viendo los últimos acontecimientos, nada parece señalar que la tormenta desatada por el señor Odebrecht vaya a terminar en el futuro cercano. Sino al contrario, su confesión y las de los otros altos cargos (actualmente bajo secreto sumario), deberían hacerse prontamente públicas.

De hecho, hace solo un mes se filtró (como muchas cosas estos días) la declaración de uno de esos antiguos Big shots; Cláudio Melo Filho, el cual, según la policía, tenía por labor la "noble" tarea de presionar y sobornar a los diferentes políticos brasileños a cambio de que favorecieran los intereses de la empresa a la hora de otorgar contratos o reformar leyes.

Lo que esconden estas declaraciones de un ejecutivo tan poderoso e influyente que trababa de manera cotidiana con Presidentes, ministros y parlamentarios de muchos países, es un reloj de tiempo que puede estallar en cualquier momento y su alcance es aún absolutamente incierto.

Si bien este tipo de casos son lamentables, al menos se puede rescatar que hoy cada vez se hace más difícil salir impune de las prácticas de corrupción. ¿Hay actualmente más casos que en el pasado de nuestro continente? Probablemente no, sino que hoy son más visibles, la ciudadanía los rechaza ampliamente y la justicia se hace cargo de ellos, sean personajes importantes como presidentes o ex presidentes o no.

Para este caso, los Fiscales de once países acordaron "la más amplia cooperación" para investigar el caso Odebrecht. Es un inédito caso de colaboración regional. Esto nos muestra un importante avance en la lucha anti corrupción en este rincón del mundo, del cual podemos, si no estar felices, al menos optimistas por un continente en donde la impunidad de los poderosos ya no es la norma. Esperemos que este sea un punto de no retorno.