Imagen: César Mejías

Tribu boliviana tiene los corazones más sanos del mundo: esto es lo que podemos aprender de ellos

Un estudio arrojó que los indígenas tsimané de la Amazonía boliviana poseen, incluso en edad avanzada, un mínimo riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Te explicamos cómo viven y qué podemos imitar de ellos para tener corazones más sanos.

Por Francisco J. Lastra @efejotaele | 2017-03-27 | 12:01
Tags | corazón, enfermedad, salud, Bolivia, tribu, Amazonas, ciencia

Las enfermedades cardiovasculares, es decir, trastornos del corazón y vasos sanguíneos, son la manifestación preferida del ser de la gran guadaña. El 31% de todas las muertes en el mundo se debe a estas, y en Chile corresponden a un 29% del total de muertes.

Además, según la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, más de la mitad de los adultos chilenos cumple con al menos 2 factores de riesgo (entre colesterol alto, hipertensión arterial, tabaquismo, obesidad, diabetes, e inactividad física). O sea, vivimos en un coqueteo constante, pese a todas las alarmas. ¿Qué podemos hacer?

Pareciera ser un problema global de difícil solución, ¡pero no! Todo depende de nuestros hábitos y sorprendentemente, un grupo indígena de Bolivia nos tiene una gran lección, pues demostró tener los corazones más sanos del mundo, comprobando que un estilo de vida saludable puede reducir notoriamente el riesgo de sufrir cardiopatías.

El misterio Tsimané

Un grupo cosmopolita de científicos, provenientes de universidades e institutos de Estados Unidos, México, Perú y Alemania, entre otros; se volcaron durante poco más de un año a estudiar la salud de la tribu Tsimané, localizada hacia el norte de La Paz, en Bolivia. ¿Por qué ellos?

Los investigadores querían entender de mejor forma una relación que les constaba: las sociedades pre-industriales contemporáneas exhiben una menor prevalencia de enfermedades de las arterias coronarias.

La tribu Tsimané era ideal para lograr esto, ya que se trata de un grupo indígena de unos 16 mil individuos que han evitado ser absorbidos por la vida moderna y poseen una agricultura de subsistencia. Cazar, recolectar, pescar y cultivar, son las actividades que ocupan el día a día de los tsimané.

Más de 700 individuos de entre 40 y 94 años participaron voluntariamente en tomografías y exámenes de sangre, y los resultados fueron sorprendentes: los tsimané poseen la menor prevalencia de arterioesclerosis coronaria -el depósito de líquidos en las paredes de las arterias del corazón y que gatilla las cardiopatías- en cualquier grupo humano estudiado en el mundo.

Los escáneres mostraron la cantidad de calcio en sus arterias coronarias y, en base a eso, los investigadores descubrieron que el 85% de los voluntarios tsimané no tenían riesgo alguno de sufrir enfermedades coronarias, un 13% un riesgo bajo y apenas un 3% un riesgo medio o alto. Esto contrasta con la realidad estadounidense, utilizada en el estudio como contrapunto: un 50% de los adultos de este país poseen riesgo medio o alto.

La tendencia positiva también se mantuvo en el grupo etario mayor. Entre los tsimané sobre 75 años, un 65% no estaba en riesgo, y solo un 8% tenía riesgo moderado o alto.

Esto también se corroboró viendo las causas de muerte entre la población durante los últimos 5 años. Solo 1 de 50 casos podía atribuirse a infarto al miocardio.

"El tsimané de mediana edad tiene arterias que son cerca de 28 años más jóvenes que los occidentales", comentó un investigador. ¿Qué brujería es esta?

Vivir como un tsimané

Los tsimané no han variado mucho sus costumbres desde las primeras observaciones hechas sobre ellos en el siglo XVII. Como les decíamos, es un pueblo que ha escapado a la modernidad, física y psicológicamente, gracias a su relativa aislación hasta mitad del siglo XX.

Los expertos atribuyen su excelente salud coronaria este estilo de vida "de otro siglo", pero hay varios aspectos que no nos costaría tanto aplicarlos en el mundo en el que estamos insertos, sin tener que escaparnos al Amazonas. Estas son las claves que arrojó el estudio:

  • Son muy activos. A diferencia de las poblaciones post-industriales que son sedentarias más de la mitad del tiempo que pasan despiertas (54%), los tsimané no paran de moverse. Los hombres pasan entre 6 a 7 horas físicamente activos y las mujeres entre 4 a 6 horas en actividades como caza, tareas del hogar, crianza, cosecha y preparación de alimentos. En promedio, solo son sedentarios un 10% de su día. ¿Misión imposible para nosotros? Aunque nuestra rutina nos obligue a estar mayormente sentados, siempre hay opciones de moverse un poco más: tomar las escaleras en vez del ascensor, moverse a pie o en bicicleta, ir a la feria y comprar ingredientes para cocinar en vez de pedir una pizza, etc. Para cualquier excusa pueden referirse a este artículo específico que lo trata en mayor detalle.
  • Dieta rica en carbohidratos no procesados y fibra. Los grandes éxitos de la cocina tsimané son los plátanos verdes, arroz, maíz, nueces y frutas que proveen de los carbohidratos que componen el 72% de su alimentación. Otro 14% consiste en proteína de carne animal, que está dentro de los porcentaje recomendados a nivel mundial. Otro 14% de su dieta se compone de grasas (sin presencia de las grasas trans de alimentos procesados), que es algo más bajo que el usual recomendado de 20% en países industrializados.
  • No fuman. O al menos es algo muy raro entre ellos. No está de más recordar que el tabaquismo triplica la incidencia de cardiopatías, siendo su principal factor de riesgo.

Distintas caras de la vida tsimané.

Si bien no difiere mucho del consejo que recibimos constantemente de expertos en salud, los tsimané también demuestran algo que es quizá más importante: que el riesgo de sufrir enfermedades coronarias lo controlas tú.

No son tus padres, es tu estilo de vida

Nuestros genes se han vuelto en el chivo expiatorio de las afecciones más comunes que acosan a nuestra sociedad. Si bien es cierto que juegan un rol importante en ocasiones, al menos respecto a las enfermedades coronarias, parece ser mucho menor al que podríamos esperar.

Los mismos tsimané han sido objeto de un violento cambio en su salud que solo se explica por simples cambios de hábitos. La disponibilidad de lanchas motorizadas en los últimos años les ha permitido acceso más rápido a comidas procesadas de pueblos cercanos. Esto se ha traducido en que su concentración promedio de colesterol pasará de un estable 1·84 mmol/L en 2011 a 2·35 mmol/L en 2014.

Es decir, los tsimané no son superhumanos y, de hecho, cualquier persona podría fortalecer sus corazones como ellos, sin necesidad de retirarse al mundo pre-industrial. Solo deben reducir los azúcares y las comidas procesadas, hacer más ejercicio y dejar de fumar.

"Hay una tendencia a culpar a tus genes por problemas cardíacos y lo que este estudio nos muestra es que no puedes culpar a tus padres, solo tu estilo de vida", dice sin rodeos un cardiólogo sueco, quien no participó del estudio, aunque claramente quiere que te levantes ahora mismo, y tomes tu salud en tus manos, como lo han hecho los tsimané durante cientos y cientos de años.

¿Qué hábitos crees que ayudan a tener un menor riesgo cardiovascular?