Imagen: Mina Guli

40 maratones en 40 días: el desafío de una mujer para concientizar sobre la escasez del agua

Mina Guli se llama la australiana de 46 años que bajo el alero de la ONG Thirst, comenzó el nuevo desafío de correr a lo largo de seis ríos en seis continentes y en 40 días, con el fin de generar un cambio de hábito en la población e incentivar el ahorro del agua. Antes hizo lo mismo, pero recorriendo desiertos.

Por Macarena Fernández | 2017-04-10 | 07:00
Tags | Agua, medio ambiente, cambio climático, crisis hídrica

El cambio climático y el desperdicio sistemático de recursos hídricos en el mundo son una mala junta que para el 2030, hará que la demanda de agua en el mundo sea un 40% más alta que la oferta, según estima el Foro Económico Mundial. ¡Un 40%!

La necesitamos para todo: la salud, la alimentación, la energía; es vital para nuestra supervivencia y aún así está en alto riesgo.Y no en un largo plazo, sino que hoy ya es evidente su escasez y de aquí a 13 años, si no hacemos algo, estaremos en problemas.

Una realidad que tiene a autoridades y activistas medioambientales con el alma en un hilo, buscando acciones efectivas que logren frenar este futuro devastador. Mina Guli es una de ellas.

Esta activista australiana de 46 años decidió tomar esta causa como propia y lanzarse con un desafío extremo para generar conciencia mundial sobre la necesidad de restringir el consumo desmesurado de agua. El pasado 22 de marzo, en el Día Mundial del Agua, Mina comenzó su osadía: correr 40 maratones en 40 días, bordeando seis ríos de seis continentes: el Colorado, el Amazonas, el río Murray Darling, el Yangtzé, el Nilo y el Tames londinense.

Como CEO de la ONG Thirst, organización encargada de educar a la población respecto a la crisis hídrica y a las posibles soluciones; Mina hoy se encuentra corriendo en Asia rodeando el río Yangtzé, motivando a la gente con la que se encuentra en su camino para que se sumen a esta lucha para cuidar el agua. Ya lleva casi la mitad de su desafío, pero aún le quedan cerca de 900 kilómetros para completar su carrera, que tiene como lema “si el agua deja de correr, la vida deja de funcionar”.

Lo que la motivó a correr para concientizar al mundo

Mina cuenta que de niña creció en Australia, en un pueblo bajo líneas eléctricas de alto voltaje que le permitían a su familia cultivar la tierra y tener un gran pedazo de terreno para jugar en medio de la naturaleza, y así pasaba los días bañándose en el mar o jugando con el agua de la manguera en el patio trasero de su casa.

Luego de un accidente en una piscina que dañó su espalda, los doctores le dijeron que nunca más podría correr, y para recuperarse e impedir que este diagnóstico fuese efectivo, Mina comenzó a nadar. Luego se aventuró con la bicicleta y las cabalgatas, hasta que terminó corriendo de todas formas. Y no sólo por gusto propio y por desafiar su diagnóstico, sino porque trabajando como abogada en el Foro Económico Mundial, se dio cuenta que la mayor crisis de este siglo se debe a la amenaza en la que se encuentra el futuro del agua.

Recordando su infancia y lo feliz que había sido por haber crecido rodeada de vegetación, cultivos, mar y agua, Mina notó que las nuevas generaciones estaban en riesgo de no poder vivir algo similar, y le pareció injusto y preocupante.

Así fue como nació la campaña #Run4Water, y su actual compañía Thirst for Water, con la que ha llevado a cabo programas universitarios de educación hídrica para más de 40.000 niños en escuelas y universidades chinas; para alrededor de 300.000 jóvenes en talleres, eventos y festivales de música. Ha establecido 120 clubes estudiantiles en 12 provincias de China y ha creado comunidades en línea comprometidas con su causa.

El 2016 Mina quiso llevar su activismo a un extremo. Corrió 40 maratones en 40 días por 7 desiertos, incluido nuestro desierto de Atacama, y fue recolectando historias en su trayecto sobre la importancia del agua para las personas.

Hoy corre por el agua, pero bordeando los ríos

Mina cuenta que cuando estaba corriendo en Namibia, quisieron cruzar el río Naranja en barco, pero que les dijeron que no era posible, porque el nivel de agua era demasiado bajo. “Me pareció alarmante y en ese momento me di cuenta de que tenía que crear conciencia sobre los ríos, porque la vida humana se ha organizado siempre cerca de ellos”.

Decidió enfrentarse a un nuevo desafío, pero esta vez corriendo 40 maratones en 40 días por seis ríos diferentes, de seis continentes distintos. Cuando llegó al Amazonas, se encargó de concientizar a la población señalando que “la selva del Amazonas es el pulmón del planeta, el gran pulmón de esta parte del mundo. Deforestarlo es como fumar, podemos obtener una satisfacción momentánea, pero a largo plazo quedamos sin pulmón. Es muy importante proteger y preservar la selva amazónica”.

¿Cómo ayudar a detener esta crisis hídrica? ¿Cómo evitar que el agua dulce se convierta en un recurso casi inexistente dentro de los próximos años?

Mina recomienda que, además de cuidar y restringir el consumo con hábitos diarios como duchas más cortas o cerrando la llave al lavarse los dientes; es necesario comprar sólo aquello que se necesite e investigar dónde se ha fabricado. ¿Por qué?

El 95% del agua que se utiliza cada día no es para beberla o para ducharnos, sino para fabricar cosas que usamos y consumimos como botas, pantalones, camisas, celulares, cuadernos, mochilas, incluso internet, y un largo etcétera, que es considerado como “el uso invisible” del agua.

Las 40 maratones de Mina son simbólicas para alertar sobre ese 40% de escasez pronosticado para el 2030 y para comprometer a más gente alrededor del mundo con las 1 de las 17 metas globales que se pusieron 193 líderes mundiales para eliminar la pobreza, inequidad y cambio climático para el 2030.

La meta N°6 es “Agua limpia y Saneamiento” y lo que se busca lograr para el 2030, es:

-Acceso universal y equitativo a agua potable segura y asequible para todos.

- Acceso a un saneamiento y una higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación abierta, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y de las personas en situación de vulnerabilidad.

- Mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertido y minimizando la liberación de químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad la proporción de aguas residuales no tratadas y aumentando sustancialmente el reciclaje y la reutilización segura a nivel mundial.

- Aumentar sustancialmente la eficiencia en el uso del agua en todos los sectores y asegurar el retiro sostenible y el suministro de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir sustancialmente el número de personas que sufren escasez de agua.

- Implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda.

- Ampliar la cooperación internacional y el apoyo a la creación de capacidad a los países en desarrollo en actividades y programas relacionados con el agua y el saneamiento, incluyendo la recolección de agua, la desalinización, la eficiencia del agua, el tratamiento de aguas residuales, el reciclaje y las tecnologías de reutilización.

- Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y del saneamiento.

- Para 2020, proteger y restaurar ecosistemas relacionados con el agua, incluyendo montañas, bosques, humedales, ríos, acuíferos y lagos.

¿De qué forma cuidas tú el agua?