Imagen: Las de Afuera

Las de Afuera: cómo el teatro puede ayudar a las poblaciones marginadas

Migrantes, refugiadas, indígenas, privadas de libertad, en comercio sexual, con adicciones, en condición de calle, con VIH, transexuales. Todas estas minorías encuentran cabida en el proyecto teatral de Costa Rica que busca sensibilizar a la sociedad para que se respeten los Derechos Humanos de las poblaciones excluidas.

Por Macarena Fernández | 2017-07-31 | 07:00
Tags | Teatro, marginados,

El colectivo Las de Afuera de Costa Rica es un proyecto que busca llevar a las tablas las vivencias personales de mujeres que forman parte de algún grupo social excluido, interpretadas por ellas mismas, quienes ponen sus propias luchas en escena.

Mujeres privadas de libertad que se apoderan del espacio escénico para sacar la voz y liberarse a través de sus propias verdades o mujeres transexuales que cuentan sus dolores e injusticias de las que han sido víctimas; son algunas de las temáticas que tocan los guiones del colectivo teatral, cuyas historias tienen más de realidad que de ficción.

Muchos otros grupos de mujeres marginadas son acogidos en el proyecto de Jimena Caballero, psicóloga y directora teatral que lleva más de cinco años liderando proyectos relacionados a la defensa de los Derechos Humanos.

En El Definido conversamos con ella sobre esta bonita iniciativa, que surgió el año 2012 y que ya lleva tres exitosos montajes: Las de Afuera, Culpables y Transvida, las dos primeras interpretadas por ex privadas de libertad y la segunda por mujeres transexuales.

Jimena Caballero

Los inicios de un gran proyecto

El proyecto comenzó en centros penitenciarios, cuando Jimena comenzaba su carrera de piscología. Tenía un vínculo especial con esos lugares, ya que es hija de un privado en libertad y porque hacía de voluntaria en una cárcel de hombres con personas dependientes de las drogas, con violencia intrafamiliar y violencia intracarcelaria.

Ahí usó el teatro como herramienta terapéutica y funcionó muy bien. Luego el proyecto evolucionó y se amplió a migrantes, refugiados, mujeres indígenas, mujeres afrodescendendientes, personas en situación de calle, con VIH y muchos otros grupos sociales.

“Y finalmente llegué a la cárcel de mujeres para trabajar en teatro con ellas y al darme cuenta de las condiciones de vulnerabilidad en las que estaban envueltas, ya que el Estado no ha respondido a la garantía de sus derechos y que ellas son muy víctimas del sistema, ya que la mayoría está ahí por venta de drogas porque son madres solteras y jefas de hogar que no tienen trabajo ni recursos para mantener a sus hijos. Es cuando quise denunciarlo y me puse a escribir el guión de la primera obra que se llamaba Las de Afuera, igual que el colectivo, que debe su nombre en función de las personas que nos hemos encontrado en exclusión social”, nos cuento Jimena.

Impacto en el público

El éxito de la primera obra fue rotundo. Así Jimena se dio cuenta del impacto que estaba generando el teatro y fue en búsqueda de otra población necesitada, y llegó a la organización Transvida, que trabaja con mujeres trans en comercio sexual.

“Ahí noté la lucha gigantesca que ellas han hecho para salir de su propia condición y sacar a otras de ese entorno, me pareció que había que hacer un homenaje”, señala Jimena. Así fue como nació la segunda obra, que busca visibilizar las realidades de las mujeres trans en el comercio sexual y así combatir estigmas y prejuicios existentes, pues insiste que la vulneración de sus derechos es responsabilidad de la misma sociedad.

El elenco de Culpables

En las obras de Las de Afuera tienen cabido todo tipo de temáticas asociadas a grupos de minorías, pero son textos que tienen que ver con entendernos como seres humanos, explica, eso es lo que quiere generar en el público.

“Buscamos humanizarnos, reconocernos todos como personas que sienten amor y dolor y que los derechos de todas las personas, sin importar las creencias ni las condiciones de vida, son importantes, porque todos merecemos vivir con dignidad. Busca eso, que nos acerquemos, nos conectemos y nos queramos como humanos y nos demos cuenta de lo muy equivocados que a veces estamos al tener prejuicios”.

¿Cómo se arman los grupos y obras?

A través de distintas organizaciones sociales, Jimena llega a los grupos a presentar el proyecto e invita a las mujeres a participar. Una vez inscritas, buscan empoderarlas, demostrándoles que “ellas son la pieza fundamental y de que tienen que aprovechar este espacio terapéutico de seguridad, liberación y crecimiento para luego vincularlas a que se mantengan dentro de la obra”.

Los textos los escribe Jimena desde la psicología política, social, análisis del discurso, investigación científica de entender las características de las distintas poblaciones para poder escribirlos.

Y el monólogo es la principal herramienta. Por un lado es práctico, pues como las actrices están en condiciones de vulnerabilidad y pobreza, si se ausentan de una función es más fácil reemplazarlas. Pero además, explica Jimena, “el monólogo les permite hacer un proceso de insight personal de cada una y les permite no tener límites de cuánto quieren dar actoralmente y que no dependa de otras personas”.

A la fecha llevan tres muestras grandes concretadas: Las de Afuera, Culpables y Transvida. La primera muestra situaciones de exclusión que llevan a las mujeres “caer” en prisión. La segunda es sobre aquellas que vivieron la privación de libertad, pero que hoy están libres, donde se critica la violencia que vivieron en el sistema penitenciario y lo difícil que es encontrar oportunidades laborales al salir de la cárcel. “También visibiliza a los hijos de los privados de libertad (personaje que yo interpreto) para transmitir el dolor que vive la familia por el hecho de tener un familiar dentro de prisión”, añade Jimena. La última, como mencionamos antes, es este homenaje a la asociación Transvida (creada por ellas mismas) y a su lucha por sacar a las mujeres del comercio sexual, darles educación y visibilizar la realidad social que viven las mujeres trans.

El elenco de Transvida

El poder del teatro

Más allá de ofrecer funciones interesantes para el público, o de ser un taller entretenido o que distraiga a sus participantes, el teatro tiene otras potencialidades.

“En primer lugar es una herramienta de liberación para ellas, un mecanismo que sirve para catalizar sus emociones y sentimientos a través del arte y dar a conocer sus propias verdades a la sociedad. Para el público es enriquecedor también, ya que conocen realidades sociales contadas por las mismas involucradas, por lo que logran empatizar y quitar todo tipo de prejuicios posibles. Y por último, las obras despiertan interés político a raíz de las temáticas tratadas en las obras, inspirándolos muchas veces a generar políticas públicas a favor de los grupos excluidos, exigiendo el cumplimiento de los derechos humanos en cada uno de los casos expuestos”, nos dice Jimena.

¿Con qué proyectos seguirá Jimena Caballero? Su lucha por los Derechos Humanos y las poblaciones marginadas de la cual se siente parte, se ha trasladado incluso al activismo político. Vamos se llama el partido político que quiso fundar luego de todo lo que ha vivido con Las de Afuera, y que busca consolidar esta lucha por los Derechos Humanos de los grupos excluidos desde los cargos públicos relevantes.

Por otro lado, como colectivo teatral pretende continuar generando el espacio para que distintas poblaciones vulnerables alcen la voz y sensibilicen a la población.

¿Qué te parece esta iniciativa? ¿Crees que el teatro tiene un rol importante para abordar estas problemáticas sociales?