Imagen: César Mejías

Esta es la razón por la que deberías tomar menos fotos

Hoy es tan fácil sacar una fotografía, que ante cualquier situación atractiva simplemente la tomamos. Sin embargo, hay quienes sugieren dejar de lado las cámaras porque tanta foto podría afectar nuestros recuerdos.

Por María Victoria Coutts | 2017-11-10 | 17:00
Tags | fotos, recuerdos, memoria, estudio, cámara, disfrutar.

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Son pocos los que se resisten a no sacar la cámara ante una puesta de sol maravillosa, un paisaje increíble, las gracias que hacen sus hijos o incluso frente a un plato de comida.

Las redes sociales y la necesidad de capturar ese momento para conservarlo en una foto o video y poder verlo en el futuro, nos están impidiendo soltar la cámara o el celular y simplemente disfrutar ese momento. Peor aún, podría afectar nuestros recuerdos.

Antes nos conformábamos con el rollo de 36 fotos y hoy podemos sacar tantas, como memoria tenga el celular. El usuario medio de teléfonos inteligentes toma 150 fotos cada mes. Sin embargo, esto debería dejar de ocurrir, o al menos disminuir. ¿La razón?

Tanta foto podría afectar nuestros recuerdos. No se trata de dejar de tomarlas, no, esa no es la idea, porque todos gozamos viendo los recuerdos de años anteriores, de ese viaje inolvidable o de momentos importantes que hemos dejado inmortalizados; pero sí deberíamos comenzar a ser más conscientes de cuándo es realmente necesario tomar una foto, sin que esto afecte nuestros recuerdos.

Menos fotos, más recuerdos

La psicóloga Linda Henkel, profesora de la Universidad de Fairfield, dice que sacar fotos podría limitar (más tarde) nuestra capacidad de recordar detalles del momento fotografiado.

"La gente a menudo saca sus cámaras casi sin pensar para capturar un momento, hasta el punto de que están perdiendo lo que está sucediendo justo en frente de ellos", asegura Henkel. ¿Cómo lo comprobó?

Llevó a un grupo de estudiantes de visita al Museo de Arte Bellarmine de la universidad. A un grupo les pidió que fotografiaran algunas obras de arte, mientras que otros, solo debían observarlas. Al día siguiente su memoria fue puesta a prueba. ¿Los resultados?

Aquellos participantes que tomaron una foto de cada objeto como un todo, recordaron menos objetos, detalles y ubicaciones de lo que vieron en el museo que aquellos que solo los observaron. Sin embargo, la memoria de los que fotografiaron una parte específica o un detalle del objeto en la exposición, su posterior reconocimiento y memoria de detalles no se vio afectada.

La teoría de Henkel es que cuando tomamos fotografías, estamos confiando en que la cámara lo recuerde. "Básicamente estás diciendo, 'Bien, no necesito pensar más en esto. La cámara capturó la experiencia’. No te involucras en ninguno de los tipos de procesamiento emocional o elaborativo que realmente te ayudaría a recordar esas experiencias, porque lo has subcontratado a tu cámara", asegura.

En simple: si tu cámara captura el momento, puede que tu cerebro no.

Henkel también dice que estamos tan ocupados tomando fotos, que luego no las vemos. Y si nos ponemos a pensar, esto ocurre bastante ¿cuántos álbumes de fotos tienes en tu computador y que solo están ahí ocupando espacio porque no tienes ni tiempo para ver esa cantidad de fotos?

Después del primer estudio, Henkel junto a una alumna, realizaron un segundo estudio. Esta vez les pidió tomar dos tipos de fotos: los objetos de la exposición y otras donde ellos estuvieran de pie junto a los objetos.

Luego, hizo que los estudiantes observaran todas las fotos y los entrevistó. “Resulta que realmente cambia tu perspectiva de la experiencia, ya sea que estés en una foto o no", dijo Henkel.

Lo que sucede es que si estás en la imagen, te alejas más del momento original, porque es como si fueras un observador que se mira si mismo. Si no estás en la imagen, vuelves a la primera persona, reviviendo la experiencia con tus propios ojos, y recuerdas más.

"Las cámaras, por asombrosas que sean, no se pueden comparar con lo que el cerebro es capaz de hacer con la entrada de los ojos y los oídos", explica la psicóloga y agrega que estas son una versión menor del sistema de procesamiento de información humana.

Vivir los momentos

La psicóloga Maryanne Garry, profesora de psicología en la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda ha estudiado los efectos de la fotografía en los recuerdos de nuestra infancia y explica que ella cree que la gente está “regalando estar en el momento”, es decir, los papás que sacan fotos a sus hijos a cada rato, prestan menos atención al momento, porque están concentrados en el acto de tomar la foto.

"Luego tienen mil fotos, y luego simplemente vuelcan las fotos en algún lugar y no las miran demasiado, porque es muy difícil etiquetarlas y organizarlas", dice Garry.

Entonces, finalmente son los niños los que se pierden la experiencia de vivir esos momentos importantes con sus padres. Momentos importantes, pero que pueden ser tan simples como ir a jugar a la plaza o un paseo de fin de semana.

Que la cámara no se interponga ahí, es la clave para lograr un equilibrio entre tomar fotografías para tener ese recuerdo inmortalizado y disfrutar lo que estamos viviendo.

¿Crees que deberíamos comenzar vivir más de los recuerdos que de las fotos?