Imagen: César Mejías

Contrataron a ex delincuentes para luchar contra la violencia en los barrios. ¡Y funcionó increíble!

Cure Violence es una organización que aplica un modelo en el que la violencia es vista como una enfermedad contagiosa. Con la ayuda de ex delincuentes, que funcionan como mensajeros dentro de la comunidad, intentan prevenirla en los barrios más peligrosos. En El Definido te contamos los detalles de este exitoso método.

Por María Victoria Coutts | 2017-11-27 | 07:00
Tags | Violencia, Cure Violence, ONG, enfermedad, pandillas, barrios, enfrentamientos, modelo.
“Todavía se está caracterizando (el comportamiento violento) como un problema moralista, en lugar de un problema científico basado en la salud” (Gary Slutkin, fundador de la ONG Cure Violence)

*Esta nota fue originalmente publicada el 27 de noviembre de 2017. Hoy la destacamos en vista del Día Internacional de la No Violencia.

A propósito de lo que sucedió en La Legua, donde el narcotráfico, los enfrentamientos y las balaceras han seguido escalando y atormentando a los vecinos; y a propósito de que esto pasa también en muchos otros barrios del mundo, queremos dar a conocer un caso de éxito en el combate al terror que siembran las bandas en los barrios.

Cure Violence es una ONG estadounidense que trabaja por disminuir la violencia callejera, juvenil y familiar, los carteles de drogas, la violencia en las cárceles y los tiroteos masivos.

Nació hace varios años en EEUU, para ser precisos en 1995. Su fundador es el médico Gary Slutkin, quien aplicó las lecciones que aprendió después de luchar por más de una década contra epidemias (como la tuberculosis y el cólera) en África y Asia, a la creación de un modelo de salud pública para reducir la violencia.

Los resultados han sido sorprendentes, indican los estudios.

En Honduras, por ejemplo, pudieron reducir en promedio los tiroteos en un 88% en 2014 y un 94% al año siguiente.

La violencia es una enfermedad, se puede prevenir y curar

¿Qué se hace comúnmente con alguien que comete actos violentos? Castigarlo. Ya sea con privaciones de algo, obligaciones o de frentón, la cárcel. Pero, ¿es esta una medida que realmente logra cambios en las conductas de esas personas? ¿Los transforma para bien así como así?

Para Slutkin, la violencia en la sociedad está mal abordada. “Todavía se está caracterizando (el comportamiento violento) como un problema moralista, en lugar de un problema científico basado en la salud”, dice.

El médico cree que debe ser tratada como una enfermedad contagiosa que se propaga de persona a persona que, al igual que las epidemias que a él le tocó curar, necesita un tratamiento desde la salud.

“La definición de enfermedad del diccionario es que tiene características, signos y síntomas, y que causa morbilidad y mortalidad, lo que significa que causa lesiones, disfunciones o la muerte. La definición de contagioso simplemente significa que causa más de sí mismo ", explica Slutkin.

Él dice que eso es lo que falta, porque la violencia es la única epidemia de salud no gestionada principalmente por el sector de la salud. Lo que está ocurriendo hoy es que en gran parte de los casos se castiga con cárcel y no se trata la enfermedad, incluso se agrava.

Para esta ONG, el uso de un enfoque de salud es lo más efectivo para prevenir la violencia y tratar a las personas en riesgo de violencia. Por eso, los enfoques de salud de Cure Violence para prevenirla se basan en comprender cómo se forman los comportamientos violentos y cuáles son los efectos de la exposición a la violencia. Tienen un enfoque preventivo, apoyado en la evidencia y tienen el compromiso de no hacer daño, por eso se acercan a las personas a través de un enfoque en la atención y no en el castigo.

El modelo

La ONG capacita a personas para realizar este trabajo y la novedad es que integran a antiguos delincuentes y a personas que tienen conocimiento de la delincuencia local, como mensajeros de la comunidad para prevenir la violencia.

Así lo hicieron en Chicago, donde se realizó una evaluación del programa entre los años 2004 a 2007, para comprobar los efectos. El estudio mostró que efectivamente se logró reducir en un rango del 41% a 73% los tiroteos en las siete comunidades más violentas de la ciudad (es la tercera más grande de EEUU).

Los “interruptores” son precisamente esas personas que conocen muy bien las estructuras de las pandillas, porque alguna vez también estuvieron ahí; las disputas interpersonales y las hostilidades comunitarias los colocan en una posición única para evitar un asesinato, por ejemplo. ¿Y cómo trabajan?

Trabajan con los mismos tres componentes que se utilizan para revertir brotes epidémicos de enfermedades.

1) Interrumpir conflictos potencialmente violentos (la transmisión de la enfermedad): es para los casos más urgentes, por así decirlo, las necesidades inmediatas. Detectan aquellas situaciones en la comunidad donde el riesgo de violencia futura es alto y tratan que estas situaciones de violencia no se vuelvan letales. Además, hacen un seguimiento para garantizar que el conflicto no se encienda nuevamente, así buscan:

Evitar represalias: cada vez que ocurre un tiroteo, Cure Violence trabaja inmediatamente en la comunidad y el hospital con los cercanos a las víctimas para calmar las emociones y evitar represalias.

Mediar en conflictos continuos: hablan con personas clave de la comunidad sobre disputas actuales, arrestos recientes, liberaciones de cárceles recientes y otras situaciones, y usan técnicas de mediación para resolverlas de manera pacífica.

Mantener los conflictos “fríos”: realizan un seguimiento de los conflictos, incluso durante meses, para garantizar que no se vuelva violento.

2) Identificar y tratar el mayor riesgo (reducir el riesgo de enfermedad): en enfocan en aquellas personas con más posibilidades de tener un comportamiento violento. Les hablan sobre los costos de usar la violencia y los ayudan a obtener los servicios sociales que necesitan, como tratamiento de drogas, trabajo y dejar su banda o pandilla.

3) Movilizar a la comunidad para cambiar las normas (cambiar hábitos de vida): involucran a los líderes de la comunidad, a los residentes, dueños de negocios locales, líderes de fe, para que transmitan un mensaje de que no apoyan al uso de la violencia.

Por ejemplo:

Que respondan a los tiroteos: cada vez que ocurran, se los motiva a expresar su objeción a la violencia.

Que se organicen como comunidad: Cure Violence se coordinan con los vecinos para establecer clubes de cuadras, consejos y asociaciones de vecinos para ayudarse mutuamente.

Que aprendan normas positivas: el programa distribuye materiales y organiza eventos para transmitir el mensaje de que la violencia no es aceptable.

Lo que hacen en Cure Violence está lejos de desmantelar las estructuras las pandillas o informar a la policía, ellos simplemente ofrecen su apoyo para poder resolver los conflictos antes de que las personas tomen sus armas de fuego.

Además, los interruptores están capacitados para intervenir si hay un conflicto callejero. Ellos saben qué decir y cuándo, para evitar que ocurran asesinatos.

Sanando la violencia en el mundo

Hoy Cure Violence ocupa el puesto número 12 del ranking de las 500 ONG más importantes del mundo y es que este exitoso modelo ha tenido buenos resultados y se ha expandido a distintos países como: Irak, Honduras, Inglaterra, México, El Salvador, Siria, entre otros. La ONG tiene más de 100 socios en cuatro continentes en más de 40 ciudades y comunidades.

Los resultados de su intervención son sorprendentes. Por nombrar algunos ejemplos:

- En la comunidad de Hanover Park, en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), donde opera el programa, ha habido una reducción de más del 50% en los homicidios e intentos de homicidio relacionados con las bandas.

- En Loíza (Puerto Rico), hubo una reducción del 50% en los asesinatos durante el primer año de implementación del programa.

- En Ciudad Juárez (México), después de que se aplicó el programa, la tasa de homicidios cayó un 24,3%.

En este link puedes ver más resultados.

¿Cómo les fue en una de las ciudades más peligrosas del mundo?

Este es otro caso notable. En Honduras, en la ciudad de San Pedro de Sula, la tercera más violenta del mundo (fue la primera durante muchos años), lograron reducir significativamente los tiroteos y también las cifras de homicidios. 

Las causas de la violencia en este país, son variadas: los carteles de la droga, extorsión a altos niveles, conflictos comunitarios, asesinatos a sueldo y conflictos interpersonales.

Cure Violence llegó hasta allá en 2013 y comenzó a implementar una adaptación del programa en algunas zonas de la ciudad. Trabajaron con socios locales que eligieron cuidadosamente, eran personas que podían acceder a los individuos, a los grupos de mayor riesgo y mediar en los conflictos con eficacia.

En cifras, pudieron reducir en promedio los tiroteos en un 88% en 2014 y 94% en 2015. Incluso hubo una zona que pasó 17 meses sin un solo tiroteo. Los homicidios cayeron un 12% durante el primer año de implementación del programa y un 22% el segundo. 

En esta charla TED puede conocer más sobre la visión sobre la violencia que tiene el fundador de Cure Violence:

¿Crees que este modelo se podría aplicar en los barrios más peligrosos de Chile?