Imagen: César Mejías

El fin de la era castrista: desafíos de Cuba tras las próximas elecciones

El hermano menor de Fidel Castro saldrá de la presidencia cubana y así se pondrá fin a la generación revolucionaria en el poder. ¿Qué nombre suena como su sucesor? ¿Qué nivel de continuidad habrá en el régimen? ¿Qué desafíos se vislumbran?

Por María Jesús Martínez-Conde | 2018-01-09 | 07:00
Tags | cuba, revolución cubana, fidel castro, raúl castro, miguel díaz-canel
¿Quién reemplazará a Raúl Castro entonces? Todo indica que será Miguel Díaz-Canel (57), quien apuesta por la “continuidad” del socialismo y la Revolución.

Hemos escuchado en los medios una y otra vez que este es un momento histórico para la isla caribeña, pues se encuentra ad portas del fin de la era castrista, a causa de las elecciones que se celebrarán este año.

¿Cuán democráticas son estas elecciones? ¿Existen candidatos opositores para reemplazar a Raúl Castro? En El Definido te lo explicamos clarito.

¿Cómo son las elecciones en Cuba?

Tal como ya sucedió en 2013, el 11 de marzo de 2018 hubo elecciones generales en Cuba, en donde se eligieron delegados provinciales y diputados. Terminado este proceso, el 19 de abril será designado un nuevo presidente, quien tendrá la labor de reemplazar en su cargo al hermano de Fidel Castro, Raúl, quien lleva diez años (dos períodos de cinco años) al mando de la mayor de las Antillas. Castro, de ya 86 años, no se presentará a la reelección.

Este sistema electoral funciona de manera muy distinta al chileno, pues los diputados -quienes integran una Asamblea Nacional que es un parlamento unicameral- son los encargados de designar a los 31 integrantes del Consejo de Estado, incluido el nuevo presidente. Esto es lo que sabremos el próximo 19 de abril.

Paralelamente en marzo, se llevarán a cabo unos comicios a nivel provincial, en los que se votará a los delegados de las asambleas provinciales, una suerte de parlamentos regionales. ¿Quiénes son los candidatos para delegados provinciales y diputados?

Existen candidatos de dos tipos. El 50% de ellos deben provenir de las Asambleas municipales de Poder Popular (lo que nosotros conocemos como municipios). Éstas nominan a los candidatos entre sus propios funcionarios, y ya hay 12.640 en esta lista tras las elecciones celebradas en noviembre pasado.

El otro 50% de los candidatos proviene de las organizaciones sociales, es decir, grupos de campesinos, obreros, sindicatos, estudiantes, mujeres y jóvenes.

Elecciones sin oposición

Lamentablemente y aunque en el papel las elecciones suenen bien, el procedimiento al parecer no se ha desarrollado de la forma más democrática, según describen desde El País. Principalmente porque no existen hasta la fecha candidatos de oposición en las listas para delegados provinciales y diputados.

Si bien de acuerdo a la ley electoral, las candidaturas independientes están permitidas y cualquier cubano propuesto en la base del sistema puede llegar al Parlamento, en los procesos no ha sido elegido aún ningún candidato que esté fuera de las filas de Partido Comunista de Cuba (PCC), establecido como fuerza política única de acuerdo a lo descrito en la Constitución:

“El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”.

Es cierto, el PCC no postula de primera mano a los candidatos, pero sí supervisa todo el proceso. Así, grupos opositores al gobierno castrista han denunciado una fuerte represión al presentar a sus candidatos independientes para delegados municipales el año pasado. El movimiento/partido #Otro18,por ejemplo, presentó 182 candidatos y ninguno de ellos resultó dentro de los miles de elegidos finalmente. “El Gobierno tuvo que violar de forma masiva y flagrante su propio andamiaje legal para prevalecer”, señaló Manuel Cuesta Morúa, opositor quien está a la cabeza de la iniciativa.

Otros grupos opositores, tales como Candidatos por el Cambio y el Partido Autónomo Pinero, intentaron también nominar alrededor de 300 candidatos, que fueron derrotados en esta primera instancia.

Varios opositores también han denunciado que les impidieron realizar reuniones en los barrios para que sus candidaturas no prosperaran. Y otros, que los vecinos simplemente preferían no votar por ellos a mano alzada, por miedo a que algún funcionario los estuviera observando. ¿Qué hizo el grupo opositor para evidenciar su disgusto?

El grupo Cuba Decide, por ejemplo, llamó a sus seguidores a anular los votos en noviembre pasado, escribiendo sobre el papel “Plebiscito”. Esto, porque ellos proponen realizar en Cuba un plebiscito vinculante que inicie una transición democrática adecuada. Otros también han llamado a acudir a las urnas para anular, votar en blanco o bien por los candidatos más jóvenes, en quienes ponen la esperanza de una renovación. Por último, están quienes se niegan a participar de los comicios, pues prefieren no entrar en “el juego del sistema comunista”, como señalan.

Por el contrario y en defensa a este tipo de acusaciones, el canciller Bruno Rodríguez ha declarado: “ojalá los norteamericanos pudieran disfrutar de un proceso eleccionario como el nuestro”, haciendo alusión a la participación popular en las elecciones y al legado de los Castro en el proceso.

Miguel Díaz-Canel, el hombre que suena como sucesor de Castro

¿Quién reemplazará a Raúl Castro entonces? Todo indica que será Miguel Díaz-Canel (57), quien apuesta por la “continuidad” del socialismo y la Revolución, pese a que sería el primer presidente de Cuba que no pertenecería a la mítica generación revolucionaria.

Muchos lo designan como el político cubano nacido después del triunfo de la Revolución con más alto rango dentro del gobierno, pues es el actual vicepresidente del Consejo de Estado. En otras palabras, actualmente es el encargado de sustituir a Castro en caso de ausencia, enfermedad o muerte. Además, es miembro desde 2003 del Buró Político del PCC –el órgano superior de dirección del partido-, estuvo a cargo durante un tiempo del Ministerio de Educación y fue oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Es parte del círculo cercano de Raúl Castro y, por una cuestión de edad, es un elemento importante al representar a una generación que luce renovadora, pero que también ha prometido continuar con las tradicionales políticas del partido.

Futuros desafíos

“Yo no concibo las rupturas en nuestro país, creo que ante todo tiene que haber continuidad”, fueron las declaraciones de Díaz-Canel en noviembre. Y aunque por ahora resulta evidente que las elecciones no acarrearán cambios radicales a corto plazo en el sistema cubano, son sin duda un paso más en un escenario que viene dando luces de cambio hace algún tiempo. ¿Cuáles son los principales desafíos del nuevo líder?

Un video que se filtró el año pasado, muestra a Díaz-Canel hablando ante militantes del PCC y criticando la actual política de Trump frente a Cuba, también a medios cubanos no avalados por el gobierno y a sectores de oposición. Esto ha encendido a quienes abogan por una política de acercamiento entre ambos países y por una apertura democrática, teniendo en cuenta que una de sus labores como posible mandatario de la isla será reorientar la agenda internacional cubana (ya sea siguiendo la línea de alejamiento de Trump, o bien, una línea más conciliatoria, como lo hizo Obama).

Otras reformas que muchos esperan de la era post castrista son: mayor apertura económica a inversiones extranjeras; eliminación gradual de la doble moneda (en Cuba funcionan dos monedas: CUP y CUC, equivalentes a pesos cubanos y dólares); ampliar el espacio político para permitir la competencia democrática con la oposición; mayores ingresos a la población; reforma constitucional; y solución al enorme déficit habitacional que sufre el país (se ha estimado que faltan 880.000 inmuebles).

Todo esto considerando que el crecimiento del país el año pasado fue de un 1,6% -mayor a lo proyectado por la CEPAL y menor a lo que el PCC creía- pero igualmente deficiente. Aunque hay que tomar en cuenta el contexto de embargo en que se encuentra la isla por parte de Estados Unidos, un escaso acceso a combustible, una sequía que ya dura tres años y la gran catástrofe que dejó a su paso por Cuba el huracán Irma (una pérdida estimada en 13.185 millones de dólares, casi 8 billones de pesos chilenos).

Sin embargo, las reformas se han hecho en la última década cada vez más habituales en Cuba. Por ejemplo, hoy se permite el trabajo privado para 181 oficios (2008); se autoriza a pagar a agricultores privados con tierras (2008); han sido aprobadas 300 medidas para ampliar el sector particular, la autogestión de empresas públicas y la reducción del personal en empresas estatales (2011); se han permitido ciertas inversiones estadounidenses (como la cadena hotelera Starwood); se ha modificado la política migratoria; y se vislumbra una apertura religiosa, con la visita de los tres últimos Papas.

Es de esperar que Díaz-Canel también pretenda dar continuidad a este tipo de cambios y aperturas.

¿Crees posible la apertura política y económica de Cuba tras la era castrista?