Imagen: César Mejías

Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación: ¿por qué es una necesidad y no un lujo?

Ya se aprobó el último paso para crear nuestro ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y ahora solo debemos esperar a que se promulgue y empiece a funcionar, ojalá durante el 2019. ¿Cómo hemos funcionado hasta ahora y porque es tan importante este cambio? Te lo explicamos.

Por María José Valdés @mjvaldes | 2018-06-14 | 07:00
Tags | ciencia, tecnología, innovación, ministerio de ciencia
El punto clave es que hoy tenemos una institucionalidad insuficiente para desarrollar la ciencia y la tecnología en Chile. Pero con la creación de este ministerio, las cosas debieran cambiar mucho. Quizá no veamos los resultados inmediatamente, pero sí a mediano y largo plazo.

Hace algunas semanas, la Cámara de Diputados aprobó el último trámite legislativo del proyecto de ley que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, una gran noticia para nuestro país, ¡porque al fin le pondremos más energía y tiempo a promover la ciencia!

Ahora solo falta que el presidente promulgue la ley y, dentro de un año (según lo estipulado en el proyecto), dictar el decreto que fije la fecha de inicio del funcionamiento de este ministerio, el número 24 de nuestro gobierno.

Pero, ¿cómo habíamos estado funcionando hasta ahora y por qué son tan importantes estos cambios? A continuación, te lo contamos.

La “maraña” institucional actual

No es novedad que la institucionalidad científica en nuestro país está en crisis, una que esperamos que ahora termine. Hasta hace muy poco, los científicos seguían protestando y había una ansiedad evidente porque se aprobara finalmente el proyecto de ley que creaba el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, enviado por el gobierno al Senado en enero de 2017.

Y es que la creación de este ministerio es el primer paso para solucionar el problema de la institucionalidad científica en Chile. El diagnóstico de esta maraña de decenas de agencias, ministerios y programas que conforman el actual Sistema Nacional de Innovación -la entidad del Estado que desarrolla y apoya la ciencia, tecnología, innovación y emprendimiento en Chile- es que “presenta una alta disgregación, escasa coherencia, con actividades repartidas en varios ministerios y servicio del Estado y sin un responsable claro de la política, los programas y el financiamiento para la ciencia, la tecnología y la innovación en el país”, según aclara Bernabé Santelices, ex presidente de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt)-la mayor institución científica en Chile hoy- en este libro.

El siguiente esquema muestra los tres niveles en los que se organiza hoy la institucionalidad pública en ciencia, tecnología e innovación en nuestro país, según un informe realizado por el gobierno en enero de este año.

Organigrama Institucionalidad Pública en ciencia, tecnología e innovación

Conicyt, encargada de ejecutar las políticas y estrategias que se establecen, es la institución más grande e importante dentro de este sistema, pero no da abasto ni con su propia gestión ni con el desarrollo de las políticas científicas en Chile.

De este tema podríamos hablar años y años, porque es un conflicto con raíces que se remontan incluso al golpe militar de 1973, con muchas aristas y perspectivas que son difíciles de enmarcar acá. Pero en esta nota y en esta otra puedes profundizar más en estos temas, para remontarte al pasado y entender mejor la crisis.

El punto clave es que hoy tenemos una institucionalidad insuficiente para desarrollar la ciencia y la tecnología en Chile. Pero con la creación de este ministerio, las cosas debieran cambiar mucho. Quizá no veamos los resultados inmediatamente, pero sí a mediano y largo plazo.

El estancado ministerio #24

Ahora podemos decir que es verdad, que el sueño de tener un ministerio de ciencia chileno ya está aquí, aun cuando muchos pensaron que no se concretaría nunca.

Y es que las promesas de un ministerio se vienen haciendo hace cinco años. Los primeros intentos claros se realizaron en el primer mandato de Sebastián Piñera, cuando una comisión presidida por Bruno Philippi -ex presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa)- diagnosticó el sistema científico y tecnológico en Chile como “anacrónico” y propuso la creación de un ministerio de ciencia ligado a la educación superior. El proyecto de ley fue ingresado al Senado a cuatro días de terminar su mandato, el 2014, pero luego con el cambio no fue tramitado.

Una vez iniciado el segundo mandato de Michelle Bachelet, la propuesta fue olvidada y se creó una nueva comisión, presidida esta vez por Gonzalo Rivas, -en ese entonces presidente del Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo- la cual coincidió en el diagnóstico de la anterior comisión, así como también en la necesidad de unificar las políticas ligadas a la ciencia en un solo organismo.

Así, entre el 2015 y el 2016, hubo un ir y venir de anuncios, planes y exigencias que finalizaron en enero de 2017, cuando la Presidenta Bachelet firmó el proyecto de ley para conformar el ministerio. Después de eso vino todo el trámite legislativo, que toma tiempo.

A principios de mayo de este año, se ingresó con suma urgencia el proyecto y, el 31 recién pasado, ya se aprobó. Como dijimos antes, ahora solo falta que sea promulgada y que se dicte el decreto que indica la fecha de inicio de su funcionamiento.

“La instalación no se hace de un día para otro, requiere algo de tiempo; probablemente durante el año 2019 ya esté comenzando a funcionar, y de ahí está todo por hacer. Este no es el punto de llegada, es el punto de partida", dijo a El Mercurio el actual presidente de Conicyt, Mario Hamuy.

Un ministerio de ciencia no es un lujo

“La ciencia y la tecnología son fundamentales para el desarrollo”, dijo Hamuy. “No son un lujo de países de primer mundo, son una necesidad para poder transformar nuestra matriz económica y pasar de ser productores y exportadores de materias primas, a productores y exportadores de conocimiento e inteligencia”.

Por el otro lado, el ministro Secretario General de la Presidencia, Gonzalo Blumel, dijo a La Tercera que “la creación de este ministerio, sin duda, es una de las mayores reformas estructurales a la ciencia en los últimos 50 años. Responde a un desafío de futuro y se hace cargo de una realidad urgente y necesaria para el desarrollo integral de nuestro país. Esta iniciativa crea las condiciones para que Chile pueda insertarse exitosamente y de manera protagónica en la cuarta revolución industrial, fomentando la ciencia, la tecnología y la innovación”.

Los alcances de la ciencia son infinitos y pueden mejorar la calidad de vida de cada uno de nosotros, en formas que ni siquiera podemos imaginarnos. Y con un ministerio de ciencia esto se potencia muchísimo, porque se pone la ciencia y la tecnología dentro de las prioridades del gobierno.

“Si Chile desea utilizar investigación e innovación como factores de desarrollo socioeconómico, la gestión y dimensión de prácticamente todos los factores que determinan productividad científico-tecnológica deberá cambiar muy significativamente en los próximos años”, concluyó Bernabé Santelices, hace tres años, el libro que mencionamos antes.

La buena noticia es que estos cambios ya están ocurriendo.

¿Qué beneficios crees que nos traerá la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación?