Imagen: César Mejías

Escuela chilena de astronautas: el semillero espacial que fue visitado por candidata a viajar a Marte

Los niños de San Francisco de Mostazal sueñan en grande y tienen autoridad para hacerlo. Gracias a la Escuela de Astronautas, tienen conocimientos astronómicos y de ingeniería espacial, que cualquier adulto envidiaría.

Por Daniel Norero @danielnorero?lang=es | 2018-12-14 | 11:45
Tags | alyssa carson, astronautas, escuela, espacio, san francisco de mostazal
“Decidí finalmente por este modelo educativo con énfasis en las emociones. Justamente lo que evoca un astronauta es el despertar del asombro, la curiosidad y las emociones”, enfatiza el creador del proyecto” (Crystian Sánchez, creador del proyecto).

Durante el fin de semana pasado, la noticia del momento fue la venida a Chile de la adolescente estadounidense Alyssa Carson, quien con apenas 17 años ya ha completado todos los programas de entrenamiento de la NASA para convertirse en astronauta, y además, es una potencial candidata para el primer viaje tripulado a Marte.

Pero Alyssa no solo se dirigió a grandes audiencias, también tuvo la oportunidad de visitar a los pequeños miembros de una Escuela de Astronautas chilena, la primera en su tipo. Frente a niños de seis a doce años con ojos extasiados, la futura Mars Walker (Caminante de Marte) expuso su experiencia. ¿Pero quiénes son estos niños, qué aprenden y de dónde salieron?

Pequeños y sabiondos astronautas

Con una agenda copada, que incluyó varias entrevistas de prensa, programas radiales, y hasta una recepción en la Moneda por parte del presidente, su jornada finalizaba con un discurso de cierre ante un repleto Festival de Innovación Social (fiiS), durante la noche del sábado. Dentro de esta agitada rutina, tuve la suerte de poder asistir a una charla de Carson dirigida a grupos de niños durante la mañana del sábado en el edificio de Accenture, la empresa que la trajo al país.

Cuando llegué al evento, se notaba un ambiente de entusiasmo por parte de los niños (a quienes se les dijo que solo sería una conversación vía Skype con Carson) y de ansiedad por parte de algunos medios de prensa esperando lograr alguna cuña al final de la jornada. Pero lo que sin duda me llamó la atención durante el tiempo de espera, fue un grupo de niños y niñas vestidos con uniformes azules de astronauta.

Al observarlos, noté que mientras un grupo de ellos (con no más de diez a doce años) hablaban con total propiedad y conocimiento sobre satélites, robots y fórmulas para armar un cohete con motor de combustión, un pequeño niño de seis años era entrevistado afuera por un periodista de Canal 13. ¿Qué podría decir al respecto un niño que apenas cursa su primer año de enseñanza básica?

Para mi sorpresa, le comentaba al periodista datos sobre cómo “terraformar” Marte” (es decir, hacerlo habitable), tecnologías para protegernos de la mayor radiación en el planeta rojo, e incluso sobre animales y plantas modificadas que pudieran crecer en ese ambiente. ¿Quiénes eran y de donde habían salido estos niños? ¿Cómo habían aprendido tanto a una edad en la que muchos con suerte jugábamos en alguna consola o veíamos dibujos animados?

Reportaje de Chilevisión sobre la Escuela de Astronautas (2016).

San Francisco de Mostazal: el semillero espacial chileno

El “planeta” del que venían estos pequeños astronautas, resultó ser San Francisco de Mostazal, una pequeña localidad ubicada a 21 km al norte de Rancagua. Es aquí donde el psicólogo aeroespacial de la Brigada de Aviación del Ejército, Crystian Sánchez, comenzó en abril de 2015 un proyecto educativo pionero en Latinoamérica conocido como Escuela de Astronautas.

“El principal motivo de la creación de la Escuela de Astronautas, fue el desazón que como padre sentía al ver cada día más aburrido a mi hijo en el colegio… Me fui dando cuenta que la sensación de él la tenían muchos niños; el modelo de educación actual es netamente un modelo fome, aburrido, que debiera estar obsoleto en la educación tradicional” relata Sánchez en una entrevista para El Definido.

Después de analizarlo mucho, decidió iniciar una Escuela de Astronautas donde pudiera fomentar la pasión por el espacio y, además, innovar con un nuevo modelo de enseñanza que tratara con dos problemas fundamentales: el bajo alfabetismo científico de los colegios, y el problema del sedentarismo y la obesidad infantil.

“Empecé a buscar clases que no fueran solo lúdicas y entretenidas, sino que tuvieran un sentido pedagógico diferente, es por eso que me basé en el método basado en la experiencia o método finlandés; después de revisar varios otros modelos educativos (como el de Singapur o Montessori)” comenta Sánchez. “Decidí finalmente por este modelo educativo con énfasis en las emociones. Justamente lo que evoca un astronauta es el despertar del asombro, la curiosidad y las emociones” enfatiza el creador del proyecto.

Esta metodología ya la había comenzado a desarrollar desde el año 2011, cuando ganó el 3° lugar del concurso internacional Science Slam en la categoría de divulgación científica.


Visita de los niños de la Escuela al Observatorio ALMA en la Región de Antofagasta.

Para reducir el sedentarismo y obesidad, el modelo de la Escuela se basó fundamentalmente en enseñar hábitos de vida y nutrición saludable, junto a un plan de entrenamiento físico que sigue los lineamientos del programa escolar de la NASA, conocido como Mission X: Entrena como un Astronauta.

“Consiste en trabajar diversas habilidades de los estudiantes como fuerza, resistencia, agilidad, flexibilidad, etc.”, relata Guisel Zuñiga, la profesora a cargo de la preparación física. A pesar de las limitadas clases de acondicionamiento físico que tienen por colegio, destaca el caso de un alumno diagnosticado con obesidad que por su esfuerzo y perseverancia, logró bajar unos buenos kilos al final del programa.

“Hemos hecho la Mission X por dos años consecutivos y hemos ganado y tenido bastante puntaje con respecto a la misión internacional que se realiza en varios colegios del mundo”, agrega Sánchez.

Un cohete al éxito

¿Cómo aprendieron tanto estos niños que escuche durante el evento con Alyssa Carson? Lo hicieron en los interesantes talleres de ciencias espaciales y cohetería, astronomía, proyectos científicos, robótica y pilotaje de drones, nutrición saludable y acondicionamiento físico, que ha dictado la Escuela de Astronautas a más de 180 escolares de 12 escuelas de Mostazal. Sánchez comenta que la mayoría de estos niños provienen de colegios públicos, donde no tenían la posibilidad de acceder a este tipo de formación, impartida además por profesores vestidos en trajes espaciales o uniformes de astronautas.


A la izquierda se observa un lanzamiento de cohetes de agua construidos por los alumnos de la Escuela, y a la derecha, la elaboración de alimentos saludables.

Otra actividad entretenida y al aire libre que realizarán por segundo año consecutivo, es el Space Camp (o Campamento Espacial, en español), donde los alumnos de la escuela viven un fin de semana completo la experiencia de entrenarse como astronauta. El próximo se realizará el 29 de diciembre en Rancagua y se vienen otros durante el resto del verano.

Durante los tres años que ha funcionado la escuela, Crystian Sanchez, como director del proyecto, ha trabajado con alrededor de cinco profesores de forma permanente y una red de asesores externos para ocasiones específicas. El financiamiento mayoritario proviene de la Corporación Municipal de Mostazal, y también han tenido apoyo (no necesariamente monetario) de algunos patrocinadores particulares como Lego Education International, el Observatorio ALMA, el Club Aéreo de Rancagua y la Revista Condorito.


2 alumnas de la Escuela a bordo de los vuelos en aviones Cessna del Club Aéreo de Rancagua.

El modelo educativo ha sido de tal éxito, que un proyecto piloto de Escuela de Astronautas replicado en Paraguay (y asesorado en su totalidad por el mismo Crystian Sanchez), ya se tornó en un proyecto permanente. "Honestamente, nunca pensé que este proyecto se hiciera tan popular en mi país, ni que se exportaría al extranjero. Fue un juego que tenía que ver con la intención de ver a mi hijo feliz” comentó Sanchez en una entrevista realizada por Sputnik.

“Al adquirir una cultura científica, que se basa en la ciencia, todo el poder de decisión, el estímulo de pensamiento crítico, y todas aquellas cosas que los niños puedan lograr, va a ser totalmente significativo… Si no preparamos a nuestros niños para desarrollar esas capacidades, estamos condenados a seguir siendo un país subdesarrollado”, remarca Sánchez.

Nuevos proyectos

Debido a la consolidación del proyecto en Mostazal y el amplio interés de muchos niños nuevos por enrolarse y prepararse, la Escuela de Astronautas se convertirá pronto en una fundación sin ánimos de lucro, un lugar donde puedan llegar niños de todo Chile y Latinoamérica. Bajo esta nueva figura jurídica, esperan conseguir fondos públicos (o donaciones privadas) para iniciar con nuevos proyectos el 2019, y además conseguir algún terreno fiscal donde funcionar de manera permanente sin trasladarse de colegio en colegio.

¿Cuáles son estos nuevos proyectos? Los talleres que tenían una duración de tres meses, se reorganizarán en academias que tendrán una duración anual. “Son cuatro las academias que vamos a realizar en 2019: terraformación, exploración espacial, ciencias planetarias y de entrenamiento como astronauta”, detalla Sanchez.


Niños de la Escuela en el Laboratorio de Ciencias Espaciales de la Universidad de Chile, donde se desarrolló el satélite Suchai.

Dentro de estas academias, se incluirán tópicos nuevos como agricultura espacial, donde se trabajará en aprender a cultivar en el suelo y ambiente de Marte; robótica avanzada, donde se estableció un convenio con la Universidad de Chile para desarrollar, construir y lanzar el primer satélite escolar chileno; y en cohetería se construirán cohetes de agua y se realizará lanzamiento de un cohete de combustible sólido.

Si bien la Escuela ha trabajado con niños de ocho a doce años principalmente, el próximo año esperan integrar a escolares de mayor edad. Para quien necesite mayor información sobre cómo asistir a la escuela o sus campamentos, pueden revisar su sitio web, Facebook e Instagram.

Haz despegar tus sueños sin miedo

Grande fue la sorpresa para los niños de la Escuela cuando durante la mañana del día sábado la conversación vía Skype con Carson “se cortó”, pero al minuto ella apareció a sus espaldas. Con mucha atención y en silencio, escucharon su charla en un español totalmente fluido, donde relató su experiencia de preparación como astronauta desde los siete años y los incentivó a seguir sus sueños; prácticamente los mismos por los que ella ha trabajado arduamente. “Siempre sigue tus sueños y no dejes que nadie te los quite” fue el mensaje final para los niños.


Algunos niños de la Escuela de Astronautas junto a Alyssa Carson, 
el director Crystian Sánchez y la profesora de entrenamiento físico, Guisel Zuñiga.

“¿Qué estás haciendo para alcanzar tus sueños?”, fue la pregunta final que le hizo Carson a su público en el Festival fiiS durante la noche del mismo día, y qué mejor ejemplo son estos pequeños de Mostazal que ya trabajan para concretar desafíos que atraviesan barreras cósmicas. Esperemos que como sociedad les podamos dar las herramientas no solo a los niños de Mostazal, sino de todo el país, para poder despegar y poner en órbita sus sueños.

¿Trabajas para lograr tus sueños? ¿Cómo?