Las fobias más extrañas y cómo tratarlas

Hay miedos que parecen insólitos, como el temor a la suegra (que sí existe), a los árboles o al color amarillo. ¿Pero cómo saber cuándo estos temores son considerados normales y cuándo hay que tratarlos?

Por Fernanda Sepúlveda | 2013-11-27 | 15:00

En más de una ocasión, Francisca Barrios ha llegado tarde a sus compromisos por culpa de los gatos. Sí, de los gatos, ya que desde que era chica, desarrolló un sentimiento de miedo y asco profundo hacia estos felinos.

No sabe el por qué, pero hace todo lo imaginable para no exponerse a estos animales. Hay muchas personas que no simpatizan con estos animales, incluso hay muchos que los desprecian abiertamente.

Pero por ejemplo, cuando a Francisca la invitan a cualquier casa, lo primero que pregunta y de forma casi automática es: ¿Tienen gatos? Si la respuesta es afirmativa, ella simplemente no va.

Lo que Francisca sufre es una fobia ante un determinado elemento y la gran mayoría de las veces este tipo de temores no tiene una explicación racional. 

La siquiatra de la Clínica las Condes, Flora de la Barra, explica que todas las fobias están consideradas como un trastorno de ansiedad, y que a veces el origen de una fobia específica puede deberse al sufrimiento de una experiencia traumática aguda.

Explica que se pueden catalogar en tres tipos: fobias simples, sociales y agorafobia, que es el miedo a los espacios abiertos. La primera es más sencilla de resolver y las otras dos son complejas, llegando a ser graves.          

¿Cómo distinguir entre una fobia que hay tratar y una que no?

El sitio Red Salud Mental, dice que en algunos casos las personas no sienten la necesidad de tratar una fobia, porque no les causa un problema mayor, les resulta bastante sencillo evitar lo que les causa miedo y no modifica mayormente sus decisiones o acciones.

Sin embargo, hay casos en que una fobia interfiere con el transcurso normal de la vida de un individuo y cuando esto ocurre, un tratamiento psicológico puede ser muy útil. Por eso, si sientes que por causa de cierto temor estás dejando de llevar tu vida con normalidad o que por ese miedo, dejas de hacer cosas que te gustaría hacer, lo más probable es que una terapia psicológica sería de gran ayuda.

El camino para superar una fobia

La siquiatra De La Barra dice que para tratar fobias simples se ocupa una terapia conductual o conductual cognitiva social (una terapia psicológica regular y una de las más utilizadas) que está orientada a cambiar conductas que no han dado resultados, por otras nuevas  y para la agorafobia se utilizan psicoterapias que son más complejas.

Además, establece que cuando las fobias son muy graves, se agregan medicamentos antidepresivos, sobre todo si es que existe una depresión asociada al trastorno, pero que a diferencia de lo que muchos creen, no se ocupan ansiolíticos para el tratamiento.

Las fobias  que seguramente no conocías

Xantofobia: en mi closet no existe el amarillo

Aunque resulta difícil de creer, quienes sufren de este problema no toleran ver el color amarillo. Sienten un miedo irracional e incontrolable, llegando algunos a tener problemas incluso con sólo escuchar esta palabra.

Urofobia: vejiga tímida

Miedo o vergüenza a orinar u orinarse. Esto limita en gran medida la vida de quien padece de este trastorno, ya que hasta el baño de su propia casa se transforma en un problema, porque saben que es compartido. Sólo se sienten en confianza para orinar cuando están completamente solos.  

Dendrofobia: ¡pero es que están en todas partes!

Miedo a los árboles y no sólo a ellos, sino que también a sus ramas, hojas, etc., a pesar de que no es muy conocida, muchas personas sufren de ella.

Turofobia:
aleja ese queso

Estas personas no puede ver un simple pedazo de queso y, parece increíble, pero hasta el queso rallado, mozzarella o cheddar los hace sentir miedo.

Koumpounofobia: sólo con cierre

Rechazo total a los botones. El verlos crea terror y pánico, por lo que no pueden ser ocupados. Ocupan ropa con cierre o velcro solamente.

Genofobia: sexo con terror.

También conocida como coito fobia, se refiere al miedo extremo a mantener relaciones sexuales. Puede ser causado por una violación o por haber sido testigo de un acto sexual traumático, que incluso puede haber sido visto en la televisión.

Fagofobia: no puedo tragar

Estas personas creen que tienen la garganta muy estrecha y que lo, por lo tanto, no pueden tragar. Por más que los doctores revisan, no encuentran nada anormal, ya que simplemente es un miedo irracional.

Penterafobia: el pánico a la suegra sí existe

La persona que lo padece siente un temor profundo cada vez que le dicen que debe ir a visitar a su suegra. Ni imaginarse lo que siente si es que le avisan que ésta irá a vivir a su casa.

Metrofobia: sólo para intelectuales

Miedo a la poesía, ya que se cree que solo las elites podrían entenderlas. Esta tensión genera temor por no saber si se entenderán.

Fobofobia:
“miedo al miedo”

Esta fobia es muy curiosa, ya que quienes sufren de este miedo intentan no sufrir ninguna situación que pueda causarles una fobia y el sólo pensarlo los aterra.
Sin duda podríamos decir que todos tenemos distintos temores.

Algunos pueden tener una causa específica y otros, simplemente escapan a nuestro raciocinio. Pero de todas formas, si hay algo que nos impide hacer una vida normal, tal vez es conveniente pedir ayuda.

¿A qué le temes?, ¿Conoces otra fobia rara además de las que nombramos?