Imagen: Dasic

El chileno que conquista las calles de Nueva York con sus murales

Dasic Fernández comenzó a los 13 años, pasando por diversos muros chilenos, incluido el conocido museo de arte muralista en San Miguel, y hoy está cambiando las calles de Nueva York con su pintura. Conoce su historia e impresionantes obras.

Por Magdalena Araus @mmaraus | 2015-03-17 | 16:00
Tags | Dasic Fernández, muralismo, arte, pintura, arte callejero, graffiti, hip-hop, Nueva York

No le importa si le llaman muralista, grafitero o artista, eso es cosa de nombres, porque para Dasic el sentido de pintar en los espacios públicos trasciende a todo eso. Con impresionantes ilustraciones, este reconocido chileno de 28 años toma un pedazo de la ciudad y es capaz de transformarlo en un espacio lleno de sentido gracias a su estilo y combinación de colores.

Desde a los 13 años, Dasic Fernández fue conquistando con "su cara de niño bueno" los muros de Chile, pidiéndolos para llenarlos de color y así se hizo de espacios para su talento. Aunque siempre dibujó, culpa al Hip Hop de ser el responsable de introducirlo en la cultura del arte callejero que hoy lo apasiona tanto.

“Me acuerdo que cuando estaba en sexto básico, a la vuelta a clases, llegó un compañero haciendo pasos de break dance, lo que hizo que me empezara a explotar la cabeza con el tema”, recuerda en una entrevista.

Estudió arquitectura, pero no para ejercer en ello, sino para comprender el sentido de los espacios públicos y en el camino abandonó su carrera formal para dedicarse de lleno a la pintura y así convertirse en  uno de los principales exponentes del muralismo chileno a nivel internacional.

Ha pintado en distintos rincones de Chile y en Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Canadá y EE.UU. Bautizó uno de los famosos block del Museo a Cielo Abierto en San Miguel con su obra "Día del Joven Combatiente" y desde el hace más de cinco años ha estado dándole una nueva vida a los rincones urbanos de Nueva York (Brooklyn, Manhattan y Queens) y otros lugares de Estados Unidos como Texas, Illinois, Michigan, Nueva Jersey y Chicago.

Antes de pisar las tierras norteamericanas, participó en numerosos proyectos guiado por su pasión. Fue el creador del encuentro más grande del muralismo callejero en Chile, el “Muro por la paz” en el perímetro de la viña Cousiño Macul (Peñalolén), donde en tres días transformaron un basural en un muro artístico de dos kilómetros.

Así que llegó a la cosmopolita ciudad preparado, pero confiesa no fue nada de fácil, porque era considerablemente más complicado conseguir paredes y ser valorado en un lugar lleno de artistas profesionales y de alta competitividad. ¿Por qué fue a Nueva York?

"No lo elegí, la vida me llevó allá y terminé por entender el por qué. Todo pasa por algo y el miedo nunca ha tenido lugar en mi camino, pues partí y luego me abrí paso en la selva neoyorquina", nos cuenta.

Hasta la fecha ha pintado muchos murales, de todo tipo, tamaño, estilo y complejidad, pero ni siquiera lleva la cuenta, nos revela. Y si se trata de elegir alguno en especial, no hay opciones, todos han sido muy especiales, porque han tenido significado en el momento que los creó.

"Empecé a pintar personajes y me di cuenta de que era muy fácil, muy natural para mí. Y me di cuenta también de que generaba un impacto bastante diferente y me enamoré de la idea de convertir espacios en lugares y cómo le puedes dar un alma a un simple espacio, tan solo con un poco de pintura", comenta.

Dasic considera que el espacio urbano es un lugar de conexión, es un espacio donde se conecta con una persona y con el resto de la gente. Sus influencias artísticas vienen obviamente de la cultura del hip-hop, con su danza, baile y pintura, además de la tradición mural de América del Sur y la pintura política en Chile, que considera poética y gráfica. "En el Hip Hop tienes que ser activo, tienes que hacer algo para ser parte del movimiento", asegura el artista.

Dice estar el 100% de su tiempo pensando en sus murales o soñando con ellos, pero nunca está satisfecho con sus obras, porque se considera demasiado crítico. Una virtuosa obsesión que permite deleitar a las ciudades con obras como las siguientes, que impresionan a cualquier ciudadano:

Nueva York.

Valparaíso, Chile (Dasic&Okuda)

"Una de las razones por la que pinto en la calle es que puedes cambiar la percepción de alguien tan solo con un par de colores. Hacer a las personas viajar a otro lugar por algunos segundos en su rutina", comenta el muralista.

Detroit.

Museo a Cielo Abierto, San Miguel, Chile

"Creo en el potencial del ser humano, creo que somos seres increíbles y que nacemos sabiendo todo y el arte está aquí para recordárnoslo. Creo que creer es crear", nos dice Fernández.

Santiago, Chile

"Como artista nadie te dice qué tienes que pintar, así que tienes que luchar para mantener tu propio estilo y pintar lo que quieres", asegura Dasic.

Santiago, Chile

Koliruis Festival, Brasil

"Lo más importante cuando pintas en un muro comunitario, es que las personas que organizan el proyecto confíen en el artista. Yo siempre les digo que no me den ideas de qué pintar, sino que hablemos del concepto", defiende el muralista.

Newburgh,  Nueva York

Newburgh, Nueva York

Imágenes: Dasic.blogspot.com

Quiero sacar a la gente de sus zapatos por un segundo, quiero que mi pega sea una ventana que los succiona y se los lleva a otra realidad paralela y que no se den cuenta por cuánto tiempo viajaron”, dice Dasic.

¿Conocías la obra de Dasic Fernández? ¿Qué opinas del muralismo callejero?