Imagen: librodevida.cl

Libro de Vida: resguardando los recuerdos de los niños que viven en hogares de acogida

Los recuerdos de la primera infancia son un tesoro que sólo se hacen palpables si es que alguien se encarga de transmitirlos o registrarlos para nosotros. ¿Qué pasa con los niños que viven en hogares de transición?, ¿quién inmortaliza sus primeros años? “Libro De Vida” es el proyecto que logra que estos niños conserven su identidad y sus recuerdos.

Por Macarena Fernández | 2015-10-05 | 07:00
Tags | Menores, memoria, identidad, Sename, hogares de menores, infancia

* Recientemente se anunció que el "Libro de Vida" será implementado en todos los centros Sename del país por los profesionales, trabajadores sociales y sicólogos, tanto en las residencias como en los diferentes programas para restitución de los derechos de los niños y niñas que han sufrido alguna vulneración.

Uno de los 10 derechos del niño es el derecho a tener identidad. Pero, ¿cómo recordamos nuestra primera infancia, si no somos conscientes de la vida hasta al menos los 3 años de edad? La memoria infantil es muy frágil, y si logramos recordar algo es gracias al registro de fotografías, videos de nuestros primeros cumpleaños, dibujos enmarcados, cuadernos con recuerdos de nuestra infancia como el primer corte de pelo, la primera navidad, el primer cumpleaños; y a través de anécdotas contadas por nuestros padres o familiares sobre nuestra niñez como nuestras primeras palabras, los primeros amigos, el show de fin de año, las vacaciones en familia, etc.

Pero, sin la ayuda de terceros, es prácticamente imposible que una persona recuerde anécdotas o hechos importantes de los primeros años de vida que aportan de manera significativa para definir y entender nuestras personalidades y de paso construir nuestra identidad. ¿Qué pasa entonces cuando los padres no pueden hacerse cargo de sus hijos por diversas razones por lo que los niños terminan viviendo por un buen tiempo en residencias y hogares de menores, lejos de todo lo que para ellos era familiar? ¿Quién se encarga de llevar el registro de sus recuerdos y de conservar sus identidades?

Existen niñas y niños chilenos que son gravemente vulnerados en sus derechos fundamentales por sus propias familias y separados transitoriamente como medida de protección, corriendo el riesgo de que parte importante de sus historias personales queden en el olvido, vulnerando gravemente el derecho a identidad.

Los menores que entran a vivir a una residencia, necesitan mucho más que recibir cuidados y asistencia, necesitan ser acompañados responsablemente mientras viven separados de sus familias y mantenerse vinculados a sus historias personales. Es por esto que, con el fin de garantizar el derecho a la identidad de los niños, la Fundación San Carlos de Maipo, encargada desde el año 2010 de abordar la situación de vulnerabilidad de niños, niñas y jóvenes usuarios del Sistema de Protección Residencial; lanzó el proyecto "Libro de Vida", dirigido a resguardar el derecho a identidad de menores y jóvenes que se encuentran en residencias de protección, familias de acogida o en instancias temporales, separados de sus familias por un Tribunal de Familia.

Rafael Rodríguez, encargado del área de Justicia de la Fundación San Carlos de Maipo nos cuenta que “el Libro de Vida nace para tratar de solucionar un tema práctico que es que los niños entre 0 y 3 años en general no tienen el lenguaje desarrollado entonces no tienen la capacidad de generar memoria. La memoria se construye a través de los relatos, a través de lo que nos cuentan nuestros papás, de las fotografías y videos que nos toman y así hasta que nosotros mismos podemos ir recordando y registrando nuestros propios recuerdos a través de las redes sociales por ejemplo. Entonces, el libro de Vida viene a ser una herramienta que permite a los niños construir sus memorias. Esto permite que los niños tengan continuidad en su historia y que puedan incorporar los momentos que vivieron dentro de las residencias”.

Cómo funciona el Libro de Vida

Separados de sus familias los niños deben adaptarse a un modelo de vida distinto de sus costumbres que tiende a invisibilizar sus historias personales. Con el paso del tiempo sus recuerdos se van desvaneciendo, se van mimetizando con el entorno y van perdiendo la conexión con sus familias de origen, vulnerándolos gravemente en el derecho a conservar su identidad.

Es por esto que, tomando en cuenta la importancia del derecho a la identidad en el período de internación de los menores en residencias de transición, la Fundación decidió apostar por la difusión del Libro de Vida como una herramienta para resguardar el derecho de identidad de estos niños, niñas y jóvenes, además de ofrecerlo de manera gratuita y descargable en PDF, junto a manuales de uso para todos quienes quieran implementarlo en otros hogares de menores.

El Libro de Vida funciona entonces como un registro de recuerdos personales que construye un niño o niña que vive en un centro residencial, acompañado por un adulto. A través de este libro, los menores podrán ir registrando sus emociones, sus recuerdos y funcionará como referente de sus historias personales.

Para su construcción el menor sólo necesitará contar con hojas de papel, y con un adulto que adquiera el compromiso de acompañarlo durante el tiempo que viva separado de su familia, para contener sus sentimientos y ayudarlo a reunir, organizar, representar y registrar en su libro de vida todas aquellas situaciones y personas que dan sentido a su identidad y su historia de vida.

Las principales herramientas para construirlo son la comunicación, la observación, la creatividad y la imaginación. El acompañante no es quien dirige la construcción del libro, es el propio niño quien comunicará las pautas necesarias para protagonizar un recorrido por todos los acontecimientos pasados y presentes que le dan sentido a su propia vida.

Los contenidos que tiene este libro son su personalidad, su historia de origen, su historia de vulneración, las razones y motivos por los que no vive con su familia y su experiencia de vida en el hogar de acogida. Pero es el niño quien decidirá cuándo, cómo y qué situaciones y personas significativas en su vida necesita conocer, recordar, responder y registrar en su libro de vida, ya sea haciendo uso de fotografías, dibujos, diagramas, escritos, dedicatorias o cualquier otra forma de expresión plástica y material.

Rafael Rodríguez enfatiza en la necesidad de que el trabajo se realice en conjunto, “en un proceso de acompañamiento que requiere que los adultos vinculados a una residencia de protección infantil (tutores, sicólogos o familia de acogida) asuman el compromiso de ayudarlos a contener, reunir, ordenar y registrar todos los recuerdos, preguntas, vivencias y emociones que dan sentido a sus historias”.

Es por esto que la Fundación además entrega una guía práctica para acompañar la co construcción del libro de acuerdo a la edad de los niños (de 0 a 3 años, de 3 a 6, de 7 a 12 y de 12 a 18).

Los beneficios del Libro de Vida

Además de funcionar como un registro de identidad para los niños en el que vayan plasmando sus recuerdos, historias de vida y anécdotas personales; este libro también tiene un fin terapéutico, ya que al realizarse en un proceso de co producción, los tutores podrán ir descubriendo hechos importantes que han marcado la personalidad y la vida de los menores, y podrán identificar así sus traumas, dolores, carencias y también todo aquello que vale la pena potenciar, para construir la sanación del niño, empoderándolos para un mejor futuro.

“El libro de vida se terminó convirtiendo en una herramienta terapéutica tanto para los tutores como para los encargados de trato directo con los niños porque desde el trabajo que se realiza en el Libro de Vida se pueden resignificar acontecimientos que han pasado. Por ejemplo el otro día estuvimos en una sesión y mientras me mostraban el libro, una de las primeras páginas había un dibujo de la casa del niño que estaba dibujada como una fortaleza. Porque el llega a la residencia, porque su hermano sale de la cárcel, la mamá se pone a trabajar y confía a sus hijos menores al cuidado de este hermano que es violento. El Tribunal de Familia decide llevar a los menores a una residencia y el dibujo demuestra que el niño piensa que su mamá está trabajando para convertir su casa en una fortaleza donde van a estar seguros. Y con este dibujo se puede empezar a trabajar en muchas áreas”, nos señala Rafael Rodríguez.

Este programa residencial, funciona como una herramienta más para que la desinternación de los menores sea efectiva en todos sus ámbitos, ya que el fin de la Fundación y sus programas es que los menores vuelvan idealmente a sus familias de origen, porque si bien la residencia es un lugar de protección, la idea es que en el menor tiempo posible los niños puedan volver con sus familias como prioridad; y si esto no es posible, se trabaja en encontrar la mejor familia adoptiva que les garantice amor y protección.

En este aspecto el Libro de Vida es de gran ayuda, ya que los menores al salir de la residencia se los llevan y así sus familias (ya sean las biológicas o adoptivas), podrán entender y conocer el proceso que vivieron dentro, comprender sus cambios y avances, entablar conversaciones al respecto, saber qué personas fueron importantes para ellos y permite además que sus familias continúen desarrollando el Libro en conjunto en una sana relación de comunicación, respeto, protección y cariño.

En este enlace podrán encontrar todos los argumentos teóricos que avalan la utilidad del Libro de Vida, el que actualmente se está implementando en cuatro hogares de menores de la Región Metropolitana: Galvarino del Sename, Santa Catalina, Koinomadelfia, Misión de María; y se está capacitando a otro grupo de tutores de residencias para ampliar la cobertura. La idea es extender este programa a nivel nacional.

¿Y tú, qué haces para que tus niños conserven sus recuerdos y construyan su identidad?