Imagen: Felipe Muhr

¡Adiós comida chatarra! Así se están implementando los kioskos saludables en colegios

Debido a la nueva Ley de Etiquetado de Alimentos, desde este 2016, los kioskos no podrán vender más alimentos altos en ingredientes críticos como grasa y azúcares. Así es como se preparan los colegios.

Por Magdalena Araus @mmaraus | 2016-03-01 | 15:30
Tags | Ley Etiquetado, nutrición, alimentación, Ley Super 8, colegios, kiosko saludable

Es cierto que los chocolatines, las galletas dulces, papas fritas y hotdogs nos trajeron mucha "felicidad" en nuestra época escolar, pero trajeron también la obesidad y los malos hábitos.

Hoy, por costumbre, los niños cada vez están peor nutridos, porque comen alimentos "ricos", pero poco saludables. ¿Resultados? El 25% de los alumnos que rindieron el Simce de Educación Física tiene sobrepeso y el 16% padece de obesidad, es decir, al menos el 41% se alimenta inadecuadamente.

Con la discutida y esperada Ley de Etiquetado de Alimentos (20.606) o la "Ley Súper 8" que comienza a hacerse realidad, este año todo cambiará también para los escolares.

Adiós alimentos altos en calorías, grasas saturadas, azúcar y sodio. La ley obliga a rotular productos calificados como "altos en" estos cuatro elementos y a la vez, impide que los kioskos escolares vendan, publiciten o regalen alimentos que figuren con este rotulado. Tampoco podrán vender alimentos preparados que superen estos límites, como sopaipillas, pizzas, completos y pasteles, entre otros.

El primer semestre todavía tendrán tregua, pero a partir del 27 de junio los alimentos saludables serán obligatorios en estos locales lo cual será fiscalizado por los seremi de Salud. ¿Qué implica esto? Una reestructuración total de los productos y ofertas que se hacen a los niños.

"El objetivo de esta normativa, es que la oferta de alimentación en los colegios sea balanceada. Los kioskos podrán vender, por ejemplo, jugos y bebidas que no excedan el límite de azúcar permitido o simplemente sin azúcar. Leche baja en grasa y sin azúcar agregada, frutas picadas, entre otras cosas”, explica Lorena Rodríguez, jefa de nutrición del Ministerio de Salud.

El Ministerio de Salud elaboró una Guía de Kioskos y Colaciones Saludables, para su implementación en los establecimientos educacionales.

La idea es que estos kioskos "sean saludables desde la mirada integral: inocuos, que haya higiene en todo el proceso, que tengan calidad nutricional y en lo posible que sean sabrosos. Además los kioskos tienen la oportunidad de convertirse en espacios innovadores donde la alimentación puede ser parte del proceso educativo de los niños", nos explica Paolo Castro, nutricionista experto en políticas públicas de alimentación, quien participó en el proceso de diseño de la Ley 20.606.

¿Cómo lo están haciendo hoy?

Según informa La Tercera, actualmente hay varias comunas que ya cuentan con estos almacenes saludables. Pudahuel, por ejemplo, se adelantó y hace cuatro años impulsó un programa de alimentación saludable, que promueve este tipo de kioskos y dispone de un grupo de nutricionistas que visitan los establecimientos educacionales semanalmente. Este 2016 planean otras actividades complementarias, que incluyen el trabajo de profesores y la sensibilización de los padres.

En Providencia también implementaron la normativa el año pasado, Recoleta se ha encargado de capacitar a los encargados de la atención de kisokos, Paine fue cambiando gradualmente los productos de los locales y San Joaquín abrió una licitación para este tipo de almacenes.

"Fue un proceso difícil, porque los niños reclamaban sus papas fritas y sus golosinas. Ahora sentimos que es un tema instalado”, señala Mónica Andrade, coordinadora de la iniciativa en la comuna.

Pedro Herrera, director de Liceo Tajamar de Providencia, también comenta que en un comienzo la medida generó molestias, pero que con el paso de los meses fue superada. El desafío también lo tuvieron los vendedores, porque por lo general la comida saludable es más cara.

"El cambio ha sido duro, porque hay una cultura de alimentación poco sana", comenta Blanca Letelier, del Departamento de Educación de Paine. "No se han acostumbrado 100%, pero sí se ha avanzado, los niños ya saben que no se venden esos productos y están dándose cuenta de que no les hacen bien. Es cuestión de costumbre y sensibilizar, más que a los niños, a los papás".

El kiosko no es suficiente

Se necesita a todos remando hacia el mismo lado si de hábitos se trata. De poco sirve que hayan kioskos saludables si los colegios no implementan un sistema para educar a los niños en hábitos de alimentación y actividad física. Tampoco sirve que los profesores hagan el esfuerzo, si los padres no se alinean con esta tarea en las colaciones que les mandan a sus hijos y la alimentación en el hogar.

La ley dispone que "los establecimientos de educación parvularia, básica y media del país deberán incluir, en todos sus niveles y modalidades de enseñanza, actividades didácticas y físicas que contribuyan a desarrollar hábitos de una alimentación saludable y adviertan sobre los efectos nocivos de una dieta excesiva en grasas, grasas saturadas, azúcares, sodio y otros nutrientes cuyo consumo en determinadas cantidades o volúmenes pueden representar un riesgo para la salud".

El objetivo al que hay que apuntar, es crear un cultura donde los escolares sepan distinguir qué les hace bien y qué no, y así puedan sortear también otras tentaciones como el clásico carrito de sopaipillas a la salida del colegio. No se trata de dejar de comer para siempre esos alimentos, sino de evitarlos.

"El niño no entiende por su cuenta, no le va a hacer tanto sentido, ellos siempre se van a guiar por el ejemplo y le modelo a seguir, y eso son los papás", asegura Margarita del Favero, nutricionista de Diabetes y Obesidad. "El cambio de hábito es exitoso cuando tienes un apoyo alrededor tuyo, es muy difícil hacerlo por tu cuenta. Sí o sí, la familia tiene que ponerse las pilas, preocuparse de no comprar comida chatarra, cocinar de manera atractiva las cosas saludables".

Para que las familias estén más conscientes de su alimentación, contar con la información clara es clave, destaca Castro y aunque para las empresas alimenticias es difícil implementar las modificaciones, es algo posible:

"La industria hoy se está adaptando, está trabajando para hacer los cambios y va ser positivo (…) Sí, es difícil, porque implica modificaciones que son recursos económicos, pero se puede y en este minuto lo están haciendo".

Agrega que para poder implementar correctamente la norma, además del apoyo de la comunidad escolar, hay que contar con profesionales de la nutrición que sepan incorporar correctamente las regulaciones para que la norma no quede como letra muerta.

¿Estás de acuerdo con la medida? ¿Cuál era tu snack favorito en el colegio?