Imagen: César Mejías

¿Cómo mejorar la lectura y escritura de adultos en Chile? Este proyecto lo está logrando

Una cosa es saber leer y otra muy distinta es entender bien lo que se lee. Una cosa es saber escribir y otra saber redactar. Esto último es lo que un grupo de estudiantes está enseñando a adultos de Santiago, Concepción y Valdivia, lecciones que les han cambiado la vida.

Por Macarena Fernández | 2016-08-22 | 11:00
Tags | Lectura, escritura, educación, adultos mayores, USS

Es cierto que Chile es el país con mayor nivel de alfabetización de toda América Latina, según el último estudio de la Universidad Central del Estado de Connecticut (EE.UU.). Éste indica que la mayoría de los chilenos sabe leer y escribir, que contamos con un gran número de bibliotecas y con acceso masivo a internet.

Es cierto también que la tasa de analfabetización en América Latina ha disminuido en un 26%, según la Unesco, respecto al año 2000. Pero esto se debe a que los jóvenes alfabetizados alcanzaron la mayoría de edad, lo que no implica un aumento real en la educación de ciudadanos adultos analfabetos. El 2015, aún existían 781 millones de adultos analfabetos en el mundo, y en Chile la cifra es de 1 millón de personas aproximadamente.

1 millón de personas que no saben leer ni escribir, pero eso no es todo. Hay otro problema grande respecto a la alfabetización en los adultos: un gran porcentaje de personas no entienden lo que leen y si bien saben escribir, lo hacen con graves faltas de ortografía y redacción.

“La educación de adultos debe ser una prioridad en Chile, considerando el alto porcentaje de población con estudios básicos y medios incompletos. En Chile cinco millones de personas entre 15 y 65 años no han terminado sus estudios básicos y medios. De ellos, más o menos un millón tiene menos de cuatro años de escolaridad o no sabe leer y escribir. Frente a estas personas el país tiene una deuda social”, señala María Isabel Infante, coordinadora nacional de educación de personas jóvenes y adultas (EPJA) de Chile.

De esa deuda social se está haciendo cargo un grupo de estudiantes de Pedagogía en Educación Básica de la Universidad San Sebastián (USS). ¿Cómo? Impartiendo talleres de lectoescritura y matemática funcional a adultos y adultos mayores de Santiago, Concepción y Valdivia, con el fin de entregarles nuevas herramientas para su desarrollo personal y profesional.

La importancia de entender lo que leemos

La señora Blanca Bórquez, valdiviana de 74 años, solo pudo estudiar hasta 4° básico, por lo que nunca tuvo la oportunidad de apreciar las obras de su autor favorito, Federico García Lorca. Hoy, gracias a las herramientas entregadas por estudiantes de la USS puede descubrir y leer las obras del reconocido dramaturgo.

Lo mismo le sucedió a don Juvenal Díaz, trabajador de Grupo EULEN, en Santiago, quien cuenta que “sabía leer, pero no el significado de las palabras. Ahora aprendí y no fue difícil, porque le puse mi esfuerzo”.

Como ellos, cientos de personas se han visto beneficiadas con los talleres impartidos por más de 100 estudiantes y 7 docentes de la USS, que buscan entregar nuevas habilidades para el proceso de lectoescritura, a través de cuatro programas destinados a distintos públicos: apoderados de colegio, trabajadores de empresa, adultos mayores y un grupo de adultos de Recoleta. Todos tienen en común el hecho de vivir en sectores de alta vulnerabilidad, con familias disfuncionales y en su mayoría, no han asistido a una escuela formal o sólo han estudiado hasta 4to básico.

Alumna de Pedagogía de la USS haciéndole clases a adulta mayor.

Por su parte, la egresada de la carrera de la sede Santiago de la USS, Trinidad Riquelme, comenta que “la experiencia fue algo muy importante. Tuvimos que interiorizarnos en una manera distinta de educación, especial para adultos, pero cuando vimos avances en los estudiantes y ellos mismos también los notaron, todos los caminos se empezaron a abrir y se hizo mucho más fácil”.

Técnicas para una alfabetización favorable

Conversamos con Margarita Silva, directora de Pedagogía en Educación Básica de la USS, sede Santiago, respecto a los desafíos de enseñar a personas adultas y de las técnicas que utilizan en sus programas de alfabetización.

Nos contó que las principales dificultades que presentan los adultos es el bajo nivel de autoestima que tienen. “El mayor desafío en la enseñanza a adultos es el trato con personas que pese a las dificultades y a no tener acceso a una educación formal cuando les correspondía, llegan al programa con un nivel de ansiedad que muchas veces no logran manejar y les juega en contra. Eso se suma al poco manejo de frustración y la baja autoestima que traen consigo. Además de lo anterior, debido al gran nivel de obligaciones que tienen en el diario vivir, se les dificulta el ser sistemáticos y constantes en su preparación, la realización de tareas y los reforzamientos”.

Y en cuanto al método utilizado para lograr un alfabetismo favorable, Margarita nos dijo que lo más efectivo era realizar un diagnóstico y luego planificar las sesiones de acuerdo a los grupos formados según los niveles de lectoescritura que presenten.

- Nivel 1: básico, para aquellas personas que no tengan conocimiento alguno en lectoescritura. Aquí se trabaja con métodos de destrezas, lectura y escritura, aprendidos con una enseñanza sistemática y progresiva, paso a paso. Se comienza con el método de decodificación por medio de la instrucción directa del profesor, partiendo por lo más sencillo: las letras.

- Nivel 2: intermedio bajo, para aquellos que saben leer de forma silábica. Se utiliza el método fónico, enfocado en enseñar a leer pronunciando el sonido de la letra, en lugar de deletrear. Esto se acompaña de gráficas de objetos que comiencen por esa letra, y combinando las vocales con las consonantes: ma, me, mi, mo, mu.

- Nivel 3: medio, para los lectores con mayor fluidez pero con serios problemas de comprensión lectora y redacción. Este es el nivel más crítico en Chile, y se debe trabajar de manera transversal la comprensión lectora, las habilidades lingüísticas y la comprensión oral. ¿Cómo?

- Con sesiones personalizadas y con una mayor exigencia en cuanto a lecturas de textos, extracción de ideas principales, redacción de oraciones y párrafos, para luego reflexionar acerca del tema abordado en la sesión.

- Se utilizan estrategias adaptadas al grupo de trabajo, contextualizando con su entorno a través de: lecturas y adaptación de cuentos a la historia de cada uno; extracción de verbos en canciones y redacción de oraciones a partir de esos verbos; identificación de sujetos y predicados en oraciones, entre otras.

- Todas las sesiones se apoyan con material didáctico concreto cercano a los adultos, como sesiones de juego que permitan compartir conocimientos y estrategias de resolución de problemas.

Margarita además nos cuenta que esta experiencia, para los alumnos de la USS que imparten los talleres, es muy enriquecedora, porque los hace tomar conciencia de la situación actual del país en cuanto al analfabetismo; les permite adaptar todo lo aprendido a la realidad en un contexto educacional no formal; y los fortalece en el trato con personas mayores, permitiéndoles desarrollar la empatía de manera transversal.

Si Chile logra alcanzar un nivel favorable de alfabetización en sus adultos, se podría alcanzar una mejor calidad de vida, igualdad de oportunidades y se eliminaría, en cierta medida, la brecha social tan marcada en nuestro país.

Talleres que imparte la USS

En Santiago, los talleres se dictan desde 2014 a trabajadores del Grupo EULEN, empresa que detectó entre algunos de sus trabajadores diversas dificultades en el desarrollo y/o adquisición de las habilidades del proceso de lectoescritura, y a partir de este año en la Fundación Santos Apóstoles, donde existen adultos no alfabetizados y con situación de alta vulnerabilidad.

En Concepción, en tanto, la comunidad del colegio Los Acacios reconoció la realidad de un grupo de padres y apoderados, que producto de sus carencias en habilidades lectoras o baja escolaridad, no podían apoyar la formación académica de sus hijos.

Por último, en Valdivia, los talleres se realizan hace dos años para los usuarios del Centro de Salud Familiar (CESFAM) “Jorge Sabat” y del Centro Comunitario de Salud Familiar (CECOF) “Pablo Neruda” de esa ciudad, que también detectaron la necesidad de educar a sus usuarios que, en muchos casos, no estaban siguiendo los tratamientos médicos de forma adecuada porque no sabían leer.

¿Qué otras maneras de fomentar lectura y escritura de calidad propondrías?