Imagen: César Mejías

Estación Locura: la radio del psiquiátrico creada por pacientes esquizofrénicos

Lleva cinco años al aire, ayudando a pacientes psiquiátricos a tomar conciencia de su autonomía y siendo un ejemplar proyecto de inclusión. Ernesto Bouey, sicólogo a cargo, contó a El Definido sus detalles y desafíos.

Por María Jesús Martínez-Conde | 2016-12-22 | 07:00
Tags | locura, radio, esquizofrenia, estación locura, psiquiátrico, hospital

¡Qué levante la mano quien se siente completamente cuerdo! El que habla solamente cosas con pleno sentido, el que nunca ha pasado por una situación en la vida que lo ha hecho "enloquecer" o el que no tiene “un detallito” del que todos sus amigos se ríen. Ése que dice que él es normal, prudente, decente, educado, digno y compuesto, probablemente no ha vivido lo suficiente.

Ernesto Bouey, psicólogo, sabe que todos “a veces hablamos tonteras”, y no es que exista un abismo entre “los locos del psiquiátrico” y el resto de los mortales. Tenemos prejuicios tan instalados sobre ellos, que pocos son los que se atreven a acercarse y a conocerlos realmente. ¿Qué tal si se crearan instancias que hicieran eso posible?

Varias personas con diagnóstico psiquiátrico hoy están a cargo de una radio llamada Estación Locura, en donde dan rienda suelta a sus ideas, donde tienen espacios para crear sin limitaciones normalizadoras y donde, por fin, pueden sentirse unos "locos" entre otros locos (todos nosotros), y no unos "locos" aparte.

En El Definido entrevistamos a Ernesto Bouey, uno de los fundadores del proyecto, quien nos contó su visión sobre el problema de la inclusión y la fantasástica iniciativa creada en el Hospital Psiquiátrico.

“El trabajo lo hacen ellos”

Estación Locura nació en 2012, ya hace casi cinco años, cuando el practicante del Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz, Ernesto Bouey, empezó a cranear la idea junto a otros colegas. Conocía algunos referentes en Argentina (Radio La Colifata) y en Valparaíso (Radio Diferencia), pero pretendía crear una iniciativa con una filosofía novedosa, en línea con un concepto de terapia más inclusiva y participativa.

“Este proyecto está planteado desde una lógica súper distinta a la asistencial normal”, cuenta Ernesto. Lo habitual consiste en crear un dispositivo, como una terapia de grupo, y atender a los pacientes definiendo pautas. Sin embargo, en este proyecto unos pacientes invitan a otros a participar de la radio, o bien, Ernesto anima a quienes ve habitualmente en los pasillos y patios a hacerse parte del proyecto de manera abierta. “La radio es libre, el que quiere va y el que quiere no va”, aclara.

Además, el sicólogo no tiene el rol de coordinador, al contrario, sencillamente apoya a quienes participan si requieren de su ayuda terapéutica: “Yo les propuse `hagamos algo´ y entre todos empezamos a crear, ¡yo no sabía nada de radio! Esto no fue, `yo terapeuta les digo lo que hay que hacer´, sino completamente al revés. Las ideas vienen de ellos, yo solamente estoy para ayudar si hay angustia o algún problema que hay que resolver dentro del grupo. El trabajo lo hacen ellos”, añade.

Por Claudia Barrueto

Una estructura de trabajo abierta

Gracias a este enfoque, los resultados de la radio han sido auténticos, sin normas rígidas ni formas acuñadas externamente. Los pacientes, en su mayoría esquizofrénicos, tienen un micrófono a su disposición para hacer reflexiones profundas, "pelar el cable", comentar el acontecer noticioso, cantar o declamar poesía. Y el que se aburre, agarra sus pilchas y se va.

El sistema de trabajo es el siguiente: todos los lunes se reúnen para hacer una asamblea, tipo pauta, a la que Ernesto considera “el corazón de la radio”. Ahí cada participante llega con su propuesta de temas; una tabla de contenidos en que especifica de qué quiere hablar. Entonces se arma cierta estructura programática y se graba todo el contenido seguido, el que se presenta durante la semana.

Dentro de los programas que aparecen habitualmente están: Los titanes del deporte, donde se habla principalmente de tenis y fútbol, Me contó una paloma, dirigido por Paloma, una paciente que comenta sobre las noticias que a ella le han llamado la atención, y Séptimo Arte, donde se comenta sobre cine. También hay un programa de cocina, dirigido por Eduardo, un paciente que se acaba de formar como ayudante de cocina, e instancias en que el micrófono se abre para que cada uno cante sus canciones preferidas o declame sus poesías favoritas. “Hay varios programas y van variando, porque de repente uno se aburre de un tema y propone un nuevo programa. Todo es muy abierto y plástico”, y seguramente es eso lo que los ha mantenido al aire durante cinco años.

Cada lunes los participantes de la radio encuentran un lugar acogedor donde tomar conciencia de su autonomía (“no desarrollarla”, nos aclara Ernesto), salir un rato de la estricta rutina, reírse, reflexionar y pasarlo bien. Al final del día, se arma un espacio de reflexión, del que Ernesto toma parte, ayudándolos en sus avances en la terapia.

Para escuchar algunos podcast de Estación Locura, pincha aquí.


Por Claudia Barrueto

Si es loco, ¡cuidado!

Ernesto se la juega por un concepto nuevo de discapacidad, que da muchas más oportunidades a quienes se encuentran en esta situación: “el concepto clásico propone que si alguien no puede caminar, el tratamiento y su rehabilitación consiste en intentar que camine y se integre. Nosotros creemos que es la sociedad la que discapacita, al no contar con los espacios para que esas personas sean uno más. ¡Si todos los edificios contaran con rampas para sillas de rueda, esto no sería tema!”.

Con respecto a las personas que tienen diagnósticos psiquiátricos sucede lo mismo: “Cuando estas personas van a buscar pega, no pueden poner que tienen esquizofrenia o que se atienden en el hospital psiquiátrico, entonces inventan cualquier cosa: que tienen control médico de cualquier otra enfermedad. Y el empleador apenas sabe los echa. Es muy complicado, hay mucho prejuicio instalado, todavía la gente piensa que alguien así te puede matar, que va a violar a tu hijo. Y eso no es nada de cierto, esas personas pueden trabajar”.

Y no se trata sólo de una mala conducta social, el gran problema, según Ernesto, es que está estipulado en la ley. Cuesta creerlo, pero el Artículo 16 de la Ley que establece normas sobre “los deficientes mentales” (sí, tal cual dice la ley), incluye el siguiente texto: “En el contrato de trabajo que celebre la persona con discapacidad mental, podrá estipularse una remuneración libremente convenida entre las partes, no aplicándose a este respecto las normas sobre ingreso mínimo”.

Esto, en palabras simples, quiere decir que a las personas con diagnóstico psiquiátrico se les puede pagar menos que el sueldo mínimo. De acuerdo a Ernesto, “los pocos que trabajan, reciben una miseria”. Sin embargo, existe un proyecto de ley del año 2014, iniciado en la Cámara de Diputados, que pretende establecer la paridad de salarios a este respecto, además de otro, de 2015, que apunta a modificar el contrato de trabajo con "personas con discapacidad mental".

Se trata de un tema histórico, que por cientos de años a segregado a aquellos pacientes considerados distintos, con los que la sociedad se incomoda al no saber tratarlos: “Hasta hace 30 años estaban todos los pacientes encerrados y desnudos en los patios, como si vivieran en un gallinero, abandonados. Hoy están más protegidos y hay más redes, pero sigue siendo muy difícil la integración. Hay mucho desconocimiento, porque las personas con diagnóstico psiquiátrico están encerradas hace más de 200 años, poca gente sabe tratarlos. Si una persona ve en la calle a alguien delirando, llama a Carabineros. Ni siquiera en la universidad tuvimos mucho contacto con la esquizofrenia, recién trabajando uno aprende a diagnosticar”.

Salir del hospital

Si bien Estación Locura ya tiene cinco años y se ha convertido en un proyecto sólido, los desafíos continúan. Ernesto asegura que uno de los objetivos más inmediatos e importantes es “curar del instituto”, y con ello se refiere a los tratamientos tradicionales que se han dado a este tipo de pacientes: “El hospital es una institución muy retrógrada, los tratamientos son aún muy de someter a las personas, muy asilares, muy directivos; disciplina estricta y casi una lógica militar. Al contrario, en la radio hay mucha más libertad”.

El máximo sueño del psicólogo es un buen día salir del hospital y, por fin, instalar la radio en un local independiente: “Ojalá sea algún día un medio de subsistencia para ellos, aunque yo lo veo difícil. Pero por lo menos ha sido una buena plataforma, porque muchos de los que han participado de la radio ya están trabajando. Salir del hospital sería bueno, arrendar un local y, por ejemplo, poner una cafetería. Ojalá salir el hospital”.

Por ahora, se acaban de ganar un FONAPI (Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos), lo que se tradujo en 10 millones de pesos que les han venido como anillo al dedo: “Ahora tenemos computadores y micrófonos nuevos y estamos pudiendo editar los programas. Antes teníamos un computador súper ordinario y una grabadora también ordinaria, entonces lo único que podíamos hacer era grabar y subir el material. Ahora estamos aprendiendo a usar los programas”.

Ernesto deja abierta la invitación para quienes quieran participar del proyecto, o bien, ir a conocerlo a través de iniciativas creativas: artistas visuales, fotógrafos, sicólogos, documentalistas, ¡todos están invitamos a formar parte de esta experiencia! Porque locos entre locos, nos entendemos.

¿Conoces otros proyectos de inclusión para personas con diagnóstico psiquiátrico?