Cómo sobrellevar un diagnóstico de infertilidad de la mejor manera

Conversamos con Victoria Valenzuela, sicóloga y autora de “Con permiso para amar”, libro que busca reafirmar el rol de la mujer más allá de la maternidad, entregándonos consejos claves para sobrellevar la infertilidad, realidad que vivió en carne propia.

Por Macarena Fernández | 2017-01-26 | 07:00
Tags | infertilidad, maternidad, hijos, paternidad

El año 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la infertilidad como “una enfermedad del sistema reproductivo". Está definida por el fracaso para lograr un embarazo clínico después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares y sin protección.

La razón de la OMS de definir la infertilidad como enfermedad es para que el Estado se hiciese cargo de facilitar y abaratar los tratamientos a las parejas que no pudiesen costearlos, considerando que cada tratamiento cuesta hasta 5 millones de pesos.

Aún así, la cobertura en Chile no es del todo efectiva, ya que Fonasa sólo cuenta con un número acotado de tratamientos gratuitos (cerca de 300 al año), que cubren un porcentaje reducido de las demandas. Además, cada intento tiene sólo un 20% de probabilidades de ser exitoso. ¿Cuántas personas sufren de esta enfermedad?

Según el Ministerio de Salud, la infertilidad afecta a 250 mil parejas en Chile, es decir, al 14% de parejas en edad reproductiva. De este porcentaje, se estima que el 92% de los casos puede ser resuelto con tratamientos de baja y mediana complejidad, y sólo el 8% necesita técnicas de alta complejidad. Un panorama esperanzador en números, pero que dista mucho de la realidad, porque, nuevamente, el tema económico es un impedimento mayor.

Al tema económico se suman otras presiones que alimentan la angustia de las parejas que quieren ser padres y que no han podido: el reloj biológico de la mujer que delimita su edad fértil, las presiones sociales de que  una familia se consolida con hijos de por medio, la idea impuesta desde niños de que una mujer debe anhelar ser madre en algún momento de su vida, la presión de tener que agotar todos los recursos posibles para tratar la fertilidad, y de tener que barajar la opción de adopción.

¿Qué pasa si definitivamente no existen los recursos para someterse a los tratamientos?, ¿si una pareja está física y psicológicamente sobrepasada para someterse a uno nuevo?, ¿qué pasa si la adopción no está dentro de las opciones planteadas por la pareja?, ¿o si simplemente, ningún tratamiento les es efectivo?

En El Definido conversamos con Victoria Valenzuela, psicóloga, coach ontológica y autora de Con permiso para amar, libro de la Ediciones B que se publicó en FILSA en diciembre pasado, y que busca reafirmar el rol de la mujer más allá de la maternidad, la capacidad de reinventarse y la capacidad de vencer cualquier límite. Victoria nos entrega una radiografía de la infertilidad en Chile y nos comparte consejos claves para sobrellevar la infertilidad, luego de vivirla en carne propia tras someterse a cinco tratamientos diferentes sin éxito.

La autora, Victoria Valenzuela"Con permiso para amar",
Ediciones B

Aceptando la infertilidad a través de la escritura

Victoria decidió escribir este libro como una catarsis a su largo proceso en búsqueda de la maternidad sin resultados. Luego de años de angustia, presiones, desesperanza y miedo, optó por el camino de la aceptación, de reencontrarse con ella misma, con su yo mujer, con su pareja y con su futuro; y quiso hacerlo público para alentar a otras mujeres que están viviendo por lo mismo.

¿De dónde nace tu interés por escribir este libro?

- El interés surge a partir de la necesidad de compartir una experiencia que viví hace años, cuando atravesé el oscuro camino de la búsqueda de la maternidad. Con mi pareja peregrinamos por diferentes clínicas y centros de especializados hasta que llegamos a un punto en el que estuvimos al borde del divorcio.

El proceso de sanación personal para llegar a la aceptación fue largo y tuvo idas y vueltas. Se trata de soltar las culpas, perdonarse mutuamente y lentamente, volver a conectarse con aquello que nos hacía feliz, pero que quedó olvidado por las inyecciones, las hormonas y las relaciones programadas. Posteriormente yo volqué toda mi experiencia al servicio de mujeres de escasos recursos que atravesaban por los tratamientos y este libro también es un eco de ellas mismas.

¿A quiénes va dirigido?

- Yo le escribo a las mujeres luchadoras, aventureras y apasionadas, aquellas que no se resignan a las circunstancias y que dan la pelea para alcanzar sus sueños, no importa cuál sea. En la voz de Ana la protagonista, se relata la historia de sobrevivencia y reinvención personal en donde ella arriesga todo para ser feliz y darse una segunda oportunidad en la vida. Así es como inicia un viaje por el erotismo para entregarse al goce y abrir una puerta a la reconciliación con su propio cuerpo, el mismo que había sido abusado hormonalmente y castigado por ser “infértil”.

¿Qué mensajes quieres entregar a las parejas infértiles con él?

- Aunque parezca una obviedad, les diría que los hijos no son el equivalente a la felicidad y están lejos de serlo. Sin embargo, muchas veces lo pensamos porque somos parte de una sociedad que eleva la maternidad al nivel de identidad femenina. Es decir, si no eres madre, no eres mujer.

Entender que esto es un constructo social (subjetivo y no objetivo) y que existen muchas sociedades donde el ser padre o madre no es tema, libera muchísimo. El mensaje principal es mostrar a través de una historia cómo una situación que se vive como algo terrible, puede transformarse en una hermosa oportunidad para renacer y dar luz a una nueva vida.

Consejos para sobrellevar la infertilidad

Victoria nos entrega los consejos que le sirvieron a ella misma para aceptar su infertilidad y mirar con optimismo todo el futuro que le queda por delante, reinventándose como persona y como pareja.

¿Cuáles son tus consejos para que una pareja se mantenga sólida tras recibir la noticia de que no podrán ser padres?

- Principalmente no perder nunca de vista la comunicación y hablar sin rodeos de las emociones. Se trata de reconocer que es natural sentir envidia de saber que alguien está embarazado (como a mí me pasó con tantas amigas e incluso mi propia hermana), así como los miedos, las frustraciones y la tristeza. Esto es lo que permite que la pareja se libere de las presiones que generan el no legitimar una emoción que efectivamente se está sintiendo.

¿Cómo una persona (sea hombre o mujer) puede asumir que no tendrá hijos sin caer en una fuerte depresión?

- Como cualquier proceso de duelo, la no paternidad o maternidad cuando ha sido buscada, implica una pérdida y es imposible pretender no sentir esa tristeza. El camino que conduce a la aceptación pasa por habitar el enojo, la tristeza y un sinfín de experiencias emocionales difíciles de sobrellevar. Sin embargo, en la medida en que se reconozcan y se validen como tales, se corre menos riesgos de que la emoción quede atrapada en la persona y facilita el acceso a la aceptación. Esto es lo que finalmente libera al ser humano de lo que sea (muerte, enfermedad, infertilidad, etc.).

¿Qué recomiendas para que una personas que no es fértil pueda reinventarse, una vez que haya decidid terminar con los tratamientos posibles?

- Hacerse la pregunta de qué es lo que les hace feliz, cuáles eran los sueños que han tenido más allá de la maternidad e ir por ellos. El no tener hijos indudablemente que abre un mundo de posibilidades que para las personas que sí los tienen es impensado acceder. Nosotros contamos con una situación económica mucho más holgada que nuestras amistades que sí los tienen. Y ya no nos incomoda reconocerlo, aunque a muchos les moleste esta sinceridad. La realidad es que nosotros podemos viajar, estudiar, ahorrar y realizar actividades con mayor libertad que otros.

¿Qué mensaje quieres transmitir a la sociedad chilena al respecto del trato con la infertilidad?

- Más que un mensaje, sería una invitación a flexibilizar el concepto de sociedad y que viene heredado de épocas inmemoriales, para abrazar la diversidad y aceptar las diferencias. Hoy, el que se aleja del rebaño de ovejas, lo paga caro y lo pasa mal. Espero que algún día Chile pueda despojarse de tantos mandatos sociales para darle cabida a diferentes formas de hacer familia.

¿Qué otro consejo le darías a las parejas que no han podido tener hijos?