Imagen: César Mejías

Escolares "desaprenden" en sus vacaciones. ¿Cómo remediarlo sin arruinárselas?

Queremos dejar en claro que no hablamos desde la envidia (o bueno, quizás un poquito), pero las vacaciones tal como las conocemos se pueden transformar en un problema, especialmente para las personas con menos recursos. Aquí te contamos por qué y cómo combatirlo.

Por Rodolfo Westhoff @rwesthoff | 2017-02-08 | 07:00
Tags | educacion, escolar, estudiante, aprender, desaprender

Convertirse en adulto es un proceso doloroso. Tienes que empezar a lavar la ropa, pagar cuentas, cotizar en AFP e isapres, etc. Sin mencionar que tienes suerte si te llega un par de calcetines para Navidad. Pero de todo, lo peor por lejos debe ser la pérdida de las majestuosas vacaciones de cuando eras estudiante.

Esos dos a tres meses de descanso total, sin tener que ir al colegio/universidad/instituto un solo día, es una de las cosas lindas que tiene este planeta. Pero como todo en la vida, tiene un final y ya somos muchos los que recordamos con nostalgia esas tardes de ocio veraniego.

Eso sí, que no todo lo que brilla son vacaciones (¿así era el dicho?). De hecho, ese largo período de descanso que tanta felicidad trae a los niños, también puede ser perjudicial para su educación y a continuación te contaremos por qué.

¿Más desigualdad?

Un estudio elaborado por Enseña Chile, una organización dedicada a mejorar el sistema educacional, arrojó que las vacaciones de verano acentúan en un 66% la brecha escolar. Sobre todo si se toman en cuenta los jóvenes que viven en contextos vulnerables.

La investigación plantea que los niños tienden a desaprender el equivalente a dos meses de clases en habilidades matemáticas y entre uno y tres meses de clases en lenguaje. ¿La razón? Un acceso dispar a oportunidades de práctica y aprendizaje, lo que estaría estrechamente ligado al nivel socioeconómico del estudiante.

Porque además de no tomar un libro educativo en todo el verano (admitámoslo, jamás revisamos un texto escolar en vacaciones), la dinámica en cada hogar puede ser muy diferente. Por ejemplo, en los grupos de nivel socioeconómico alto existen más hábitos de lectura o de realización de actividades culturales, actividades que se ven más restringidas en aquellas familias con menores recursos.

Y el problema no es menor, una de las conclusiones del estudio es que la pérdida de aprendizajes durante las vacaciones tendría un impacto directo en la perpetuación de la desigualdad por nivel socioeconómico. Además, sus consecuencias estarían asociadas a una reducción del currículum, aumento de deserción escolar y disminución de ingreso a educación superior. Sí, es cosa seria.

Al terminar la etapa educacional, dos tercios de la brecha total de aprendizaje entre estudiantes de diferentes contextos socioeconómicos, estaría explicada principalmente por las diferencias de acceso a oportunidades de aprendizaje enriquecedoras.

¿De dónde nació este sistema de vacaciones?

Hay varias teorías que explican cómo surgieron las vacaciones de dos a tres meses al año. Una de ellas tiene que ver con los ciclos de agricultura: antes de que el trabajo infantil fuera mal visto en gran parte del mundo, se consideraba útil tener a los niños a disposición para ayudar a cultivar frutas o verduras durante la época estival.

Otra versión (y que genera más consenso), se relaciona con el perfeccionamiento del sistema educacional a fines del siglo XIX. Especialmente con la instauración de la educación obligatoria. Al menos en Estados Unidos, los colegios funcionaban durante casi todo el año, pero la asistencia de los alumnos era muy irregular, debido a que no era obligación ir.

Una vez que se cambió eso, se comenzó a estructurar mejor el calendario escolar, dejando así la época veraniega libre. En parte, eso se debió a que en ese período, las familias más adineradas viajaban fuera de la ciudad para escapar del calor, el que además de ser molesto, propagaba más enfermedades en las zonas rurales.

¿Cómo evitar que las vacaciones sean un problema?

No, nuestra misión en El Definido no es arruinarle las vacaciones a los más jóvenes, pero sí podemos compartirles una que otra idea para que le puedan sacar más provecho a esta época, ejercitar su mente, y así no olvidar información importante.

Elige Educar, por ejemplo, ha llevado una campaña invitando a realizar distintas acciones para motivar a los padres a que ayuden a sus hijos a seguir aprendiendo a través de actividades que no requieren sacar el cuaderno: experimentos o un recorrido cultural, por ejemplo, los cuales puedes encontrar aquí (y también cuentan con una Escuela de Verano).

Bueno, pero ¿qué más podemos hacer como familia? También hay otras formas de lograrlo. En el blog Escuela en la nube se pueden encontrar desde ejercicios de lectoescritura, pasando por problemas matemáticos hasta llegar a una serie de juegos didácticos para fortalecer el aprendizaje. Por su parte, en Papinotas implementaron un sistema en el que a través de mensajes de texto, les envían a los papás ideas para realizar distintas actividades educativas.

Desde ahí también sugieren realizar ejercicios académicos en los contextos más cotidianos. Uno de ellos es aprovechando la ida al supermercado o almacén: al momento de pagar, motiva a tu hijo para que calcule el vuelto. Otra opción es la de pedirle que lea los carteles que van apareciendo a medida que van viajando en auto, bus o metro, para fortalecer sus habilidades lingüísticas. Son pequeños detalles pero que pueden hacer una gran diferencia. En definitiva, explican en la organización, “con el apoyo de la familia, los niños de Chile superarán la brecha educativa que crece en el verano”.

Y nosotros también tenemos lo nuestro. En este artículo de El Definido podrán inspirarse para hacer este tipo de actividades en verano de tipo cultural y educativas, como por ejemplo:

-Visitas gratuitas a museos, edificios históricos o reservas naturales

-Escuelas de verano de teatro

-Talleres de programación y tecnología

-Hacer tutoriales de YouTube

-Jugar a ser profesor (en familia)

-Jugar juegos de mesa que favorezcan el pensamiento lógico o las matemáticas.

A fin de cuentas, basta con un poquito de creatividad para prevenir que los conocimientos que los jóvenes adquieren durante el año, no se esfumen durante el verano debido a la falta de práctica. Después de todo, se puede pasar bien, descansar y a la vez, trabajar el cerebro para volver a la rutina al año siguiente con todas las pilas.

¿Cómo crees que deberían distribuirse las vacaciones estudiantiles? ¿Qué panoramas se te ocurren para revertir el problema que conllevan?