Imagen: César Mejías

Periodismo libre e independiente: ¿por qué es tan grave el asesinato de Khashoggi?

No todos los países del mundo tienen la suerte de tener una prensa independiente, en donde se respeta la libertad de expresión. El asesinato del periodista saudí, Jamal Khashoggi, deja una gran herida a quienes nos desempeñamos en esta profesión.

Por Glenn Ojeda @GOjedaVega | 2018-10-24 | 17:15
Tags | arabia saudita, asesinato, jamal khashoggi, libertad de expresión, periodismo
Lamentablemente, en muchos países la prensa y por consecuencia el público no disfrutan de la libertad de opinión y expresión que es parte fundamental de las democracias desarrolladas. En este sentido, el reciente caso del periodista saudí, Jamal Khashoggi, es un trágico recuerdo de la importancia de defender una prensa libre e independiente.

El periodismo es una profesión única que conlleva responsabilidades éticas. Una de ellas es siempre ser honesto, presentándole la verdad al público, a quienes no se conoce personalmente.

En ocasiones, estas responsabilidades fundamentales ponen a los periodistas en posiciones incómodas con las personas a quienes entrevistan, con sus amigos, con los familiares, con la opinión pública y con líderes políticos, entre otros. Es por esto que uno de los pilares de los países democráticos y las civilizaciones modernas, es la libertad de expresión y la independencia de la prensa, de manera que los periodistas puedan ejercer su trabajo libremente, contándole al público la verdad detrás de cada historia que investigan. Es por esto que a la prensa a veces se le llama el "cuarto poder", implicando que fiscaliza al presidente, al Congreso y las cortes.

Naturalmente, este papel importante que ejerce la prensa a nivel internacional, particularmente en los países occidentales, no significa que sea perfecta, que los periodistas no se equivoquen o que medios particulares no tengan una línea editorial marcada. Sin embargo, la importancia de una prensa variada y libre es fundamental para el debate de ideas distintas, para cuestionar las decisiones tomadas por nuestros líderes políticos y para decidir mejor como sociedad. Los que vivimos en países con libertad de prensa, damos por sentado que los periodistas pueden publicar sin temor a ser perseguidos o agredidos, pero es preciso recordar que nuestra realidad no es la de periodistas en países como China, Irán, Birmania o Rusia.

Lamentablemente, en muchos países la prensa y por consecuencia el público no disfrutan de la libertad de opinión y expresión que es parte fundamental de las democracias desarrolladas. En este sentido, el reciente caso del periodista saudí, Jamal Khashoggi, es un trágico recuerdo de la importancia de defender una prensa libre e independiente.

¿Quién fue Jamal Khashoggi?

Jamal fue un reconocido autor y periodista saudí que por muchos años escribió sobre el sistema de gobierno de su país y la necesidad de reformar muchos sectores de su sociedad. En años recientes, el señor Khashoggi se había mudado fuera de Arabia Saudita ya que sus publicaciones comenzaban a crear controversia entre la familia real, es decir, la monarquía absoluta que gobierna esa nación sin ningún tipo de contrapeso democrático.

Desde su exilio autoimpuesto, el señor Khashoggi continuaba su labor periodística y publicaba en importantes diarios internacionales como el Washington Post. En su última columna, Khashoggi escribió sobre la responsabilidad de Arabia Saudita de acabar con la guerra en Yemen.

MBS

Recientemente, el periodista se dedicaba a escribir sobre Mohamed Bin Salman (también conocido como MBS), quien es príncipe heredero de Arabia Saudita desde junio del 2017, y ha querido presentar la imagen de un gran reformista.

Desde que asumió su posición el año pasado, ha tomado acciones en contra de la corrupción por parte algunos miembros de la familia real e impulsó el esfuerzo que llevó a que las mujeres pudiesen conducir automóviles por primera vez en la historia del reino. Sin embargo, a pesar de estos actos simbólicos de “modernización”, parece que MBS no es el gran reformista que pretende proyectar. Al contrario, el principie heredero ha sido implacable en la persecución de sus críticos y ha continuado la participación saudí en la guerra en Yemen.

¿Qué sucedió?

Hacia finales del mes de septiembre, Jamal Khashoggi, quien es residente del estado de Virginia en Estados Unidos, visitó el consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía, para tramitar documentación oficial. Unos días más tarde, el 2 de octubre, regresó al consulado en Estambul para recoger los documentos tramitados. Como muestra el video de seguridad, el periodista entró al edificio, pero nunca más se volvió a ver… sin rastros de que haya salido.

Una nube de especulación rodea la desaparición del Jamal Khashoggi. Por ejemplo, días antes de la desaparición del periodista, un grupo de quince agentes de seguridad de Arabia Saudita llegó a Estambul en un avión privado. Algunos, incluyendo el gobierno de Turquía, sospechan que el crítico periodista fue asesinado en el consulado. Mientras tanto, otros especulan que Khashoggi fue llevado hasta Arabia Saudita como prisionero en contra de su voluntad.

Durante dos semanas, el gobierno de Arabia Saudita y MBS negaron categóricamente la teoría de que Khashoggi fue asesinado en el consulado. Sin embargo, ante la creciente presión internacional por parte de líderes políticos en Estados Unidos, Europa y el Oriente Medio, el viernes 19 de octubre, el gobierno saudí reconoció que el periodista en efecto murió en el consulado en Estambul.

En lo que claramente es una versión maquillada de los hechos, la monarquía declaró que una pelea se había desatado en el consulado y que fue entonces que se produjo la tragedia. Sin embargo, esta versión que describe los sucesos como esporádicos o inesperados, no encaja con los claros indicios de premeditación que rodean la muerte del periodista saudí.

Obviamente, está explicación tardía no será suficiente para calmar la tormenta desatada por este trágico incidente, ya que para muchos la desaparición de Khashoggi parece haber sido dirigida por el mismísimo príncipe heredero, Mohamed Bin Salman.

¿Qué esperar de este suceso?

Desde su llegada al puesto de príncipe heredero, MBS ha dirigido una política muy activa con respecto a lo que tradicionalmente se gestiona en Arabia Saudita, pero al mismo tiempo marginalizando a sus opositores políticos, tanto dentro de su familia como en la sociedad civil. Del mismo modo, en el plano internacional, ha liderado varias gestiones que no han llegado a buen término, como fue el intento de Arabia Saudita de aislar al Emirato de Catar.

Por su parte, el presidente Trump ha sido extremadamente cauteloso, incluso tímido, al momento de condenar el crimen perpetrado por el gobierno saudí en contra del periodista, mientras que es claro que Obama, en caso de haber estado a la cabeza del gobierno, hubiese sancionado rápidamente a la monarquía saudí. A la vez que ambos partidos en el Congreso preparan sanciones contra Arabia Saudita, Trump ha puesto como prioridad mantener buenas relaciones con MBS y asegurar la compra de armamento militar por encima de denunciar una clara violación a los derechos humanos y la libertad de la prensa. No fue hasta el martes 23 de octubre, que condenó las acciones del gobierno saudí como encubrimiento de un crimen y ordenó la revocación de las visas a varios miembros del cuerpo diplomático saudí, involucrados con el trágico incidente.

Al parecer, el gobierno de Arabia Saudita y MBS pensaron que la desaparición del señor Khashoggi en Turquía pasaría desapercibida, tal vez incluso como un accidente. Ciertamente, la monarquía saudita no contó con una campaña global de indignación ante este ataque mortal contra la libertad de prensa y de expresión, lo que da más argumentos a quienes insisten en su responsabilidad en los hechos.

¿Qué crees que sucedió con Jamal Khashoggi?