Celebrar por obligación

Cuando las obligaciones y expectativas que te imponen las tradiciones te empiezan a ahogar, hasta el punto que te incitan a odiarlas, es hora de cuestionarse el modo en que estás celebrándolas. Después de todo, el fondo del asunto es disfrutarlas.

Por Alfredo Rodríguez @AlfreoRodriguez | 2013-12-24 | 10:25
Tags | fiestas, navidad, año nuevo, celebraciones, tradiciones, sociedad
"La tradición es importante para que las celebraciones no se olviden, pero el apropiarnos de las tradiciones, cuestionarlas y adaptarlas es necesario para mantener las celebraciones vivas."

Navidad: comer acá, correr, abrir los regalos allá, dormir poco y levantarse temprano a probar los regalos. Año nuevo: Comer, esperar las 12 en una fiesta de transición, abrazar a todos (incluido el tío pasado de copas), ver los fuegos artificiales, bailar con la prima y partir a la fiesta del momento. Cada festividad tiene sus requisitos y mientas más importante sea, mayores son las expectativas. Porque hay que satisfacerlas todas. Estar con todos, celebrar a full y no perderse nada pareciera ser lo mínimo, en un momento del año en el que ya estamos pensando en las vacaciones, que solo queremos descansar. Y entonces uno se pregunta ¿vale la pena tanto sacrificio? ¿es sensato que las celebraciones se transformen en un esfuerzo? ¿no están las tradiciones matando el sentido de las fiestas?

Todos los años lo mismo.

La idea en Navidad es compartir en familia o al menos, es una de las ideas. Pero la cosa no es tan fácil ¿A cuál familia se refiere? ¿Hacemos una celebración pequeña con mi señora y mis hijas? ¿Visitamos a los abuelos? Solución: Primero tus papás, después los míos, después nuestra casa y… ¡comenzó la maratón! Para el año nuevo la cosa es parecida. Lo importante es despedir el año que se va, así que: hay que buscar una buena fiesta y a su vez una buena previa, pero que además permita ver un buen espectáculo de fuegos artificiales. Porque hay que celebrar en grande la que debería ser la noche más espectacular del año, expectativa difícil de satisfacer. 

Así, de a poco y sin darnos cuenta, las tradiciones se van convirtiendo en imposiciones, donde pasarlo bien es un deber y cumplir con las metas un objetivo difícil de alcanzar. ¡Y terminamos agotados! Pero ¿qué alternativa tenemos? ¿Agachar el moño y asumir las celebraciones como un cacho más dentro del calendario? ¿O mandamos las tradiciones a freír monos y nos olvidamos de festejar? A mi parecer, ni lo uno ni lo otro. La clave, creo yo,está en vivir las festividades con mayor libertad. Sí, libertad.

Recuperar el sentido.

La idea de la Navidad es compartir en familia. Pues bien: ¿Andar corriendo de una casa para otra, cansado y estresado, te ayuda a compartir en familia? ¿No? ¡Entonces es hora de buscar alternativas! Quizás ir a ver a una familia el 24 y la otra el 25, quizás alternar por años (un año cada una) o incluso buscar otras fechas. ¿Encontraste una solución pero nadie más hace las cosas así? ¡Qué importa! Da lo mismo el cambio que implementes, si te mantienes fiel al sentido real estarás celebrando una mejor Navidad. Y lo mismo con el Año Nuevo ¿Lo que te gusta es vivirlo en familia y despedir el año con nostalgia? Prioriza la fiesta familiar y recuerden juntos los mejores momentos de este año. O quizás esta vez quieres bailar hasta la muerte, entonces busca la fiesta que más te anime. Incluso si te quieres quedar en la casa, tranquilo, jugando cachos con unos amigos, es una alternativa factible. ¡No dejes que una supuesta normativa de lo que se debe hacer ese día te obligue a festejar contra tu voluntad!

Esta fiestita mía, me la quieren quitar.

No hay nada más mata pasiones que bailar sin ganas, que andar a mil cuando estás cansado o tener que festejar por obligación. Las festividades son para nosotros y no nosotros para las festividades, no dejemos que un manual nos obligue a cumplir con aquello que no queremos solo porque se supone que lo hagamos. Seamos libres y creativos, reencontrémonos y reencantémonos con esas cosas que nos gustan de cada festividad y cambiemos lo que no nos gusta ¡Celebremos a nuestra pinta! 

La mejor forma de matar una fiesta es repitiendo un ritual sin sentido, por el solo hecho de tener que repetirlo. Mantenerse vinculados a su esencia no solo es clave para disfrutarlas, es también lo que mantendrá viva la verdadera naturaleza tras la festividad. Porque la tradición es importante para que las celebraciones no se olviden, pero el apropiarnos de las tradiciones, cuestionarlas y adaptarlas es necesario para mantener las celebraciones vivas. Por eso los invito a pasar unas lindas fiestas, cada uno a su modo… para que realmente tengan una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

¡Felicidades!