8 claves para estudiar con eficacia

La creciente comprensión de cómo opera nuestro cerebro, ha permitido perfeccionar las técnicas de estudio para sacarle el máximo provecho. ¡Revisa si ya las aplicas todas!

Por Juan Reyes | 2015-02-23 | 17:00
Tags | aprendizaje, mente, cerebro, conocimiento, estudios, lectura, comprensión
"Estudia deliberadamente lo que resulta más difícil. Según mencionan en el curso, es lo que hace la diferencia entre un alumno bueno y uno excelente"

*Esta nota fue publicada originalmente en 2015 (23 de febrero).

En mi constante búsqueda por encontrar maneras de aumentar mis habilidades, me inscribí en un curso llamado “Learning How to Learn”, de la Universidad de San Diego, a través de Coursera. En el curso se enseña cómo deberíamos estudiar y qué hábitos son los más adecuados para lograr incrementar nuestro aprendizaje, todo esto acorde a los últimos descubrimientos que se han realizado en torno al funcionamiento de nuestro cerebro.

Ahora que llega marzo y tanto escolares como universitarios retoman sus estudios, me pareció que esta información podría interesar a más de uno.

1. ¿Quieres entrenar tu cerebro? Entrena tu cuerpo

Algo que realmente me llamó la atención, es la neurogénesis. Proceso a través del cual nuestro cerebro crea nuevas neuronas. Hace unas décadas atrás se creía que no se generan nuevas neuronas a lo largo de la vida. Hoy se sabe que este proceso también ocurre en adultos y adivinen cuándo ocurre… ¡Cuando hacemos deporte! Al parecer el cuerpo y la mente están más conectados de lo que pensábamos. El año 2011 se realizó un estudio sometiendo a 120 personas de tercera edad a ejercicio, con dos agradables consecuencias, mayor volumen del hipocampo y ¡mejores habilidades cognitivas!

2. Estudia en bocados pequeños

¿Qué es más efectivo? ¿Estudiar 5 horas en un día o 30 minutos al día por 10 días? Es mejor un poquito cada día, justamente lo opuesto a lo que usualmente hacen muchos, estudiar intensamente el día antes del examen. La razón es que el cerebro necesita sus tiempos para procesar la información. El convertirse en un experto en alguna actividad, no es algo que ocurra repentinamente, es un proceso que involucra pequeños progresos, que se deben realizar a lo largo del tiempo paso a paso y los cimientos del conocimiento deben ser sólidos. Cuando se intenta aprender de golpe en una desesperada maratón, el conocimiento no se alcanza a fijar en el cerebro y lo aprendido se olvida más rápidamente. Para aprender es necesario repetir los conceptos, procesarlos e ir entrenando día a día.

Cuando se ha estudiado un concepto repetidas veces y se ha logrado dominar, el cerebro almacena toda la información junta en un "bloque", pudiendo así acceder más rápidamente a este bloque posteriormente. Por ello se recomienda repetir deliberadamente y repasar hasta que parezca obvio aquello que queremos dominar. Cuando una persona logra dominar una actividad, su cerebro está lleno de bloques, listos para usar. Lo que le deja recursos disponibles para adquirir más y nueva información, no hay que esforzarse por procesar la información que ya se tiene guardada en bloques.

3. Identifica y elimina los distractores

Un enemigo del aprendizaje es la procrastinación, hacer cualquier cosa para evitar trabajar (ver el correo, chatear, etcétera). Una forma de evitar que nos ocurra esto y lograr trabajar más concentradamente es bastante simple: utilizar un cronómetro, quitar las cosas que nos distraen de nuestro alcance y trabajar enfocados únicamente en la actividad que tenemos que realizar por un periodo de 25 minutos, para luego tener un pequeño recreo.

Para poder quitar los distractores ¡hay que identificarlos! Adicionalmente ayuda saber que nuestra visión de lo desagradable que sería comenzar inmediatamente la tarea que estamos evadiendo está sobredimensionada. Nuestro cerebro nos engaña para que tomemos el camino de la culposa satisfacción inmediata, en lugar de hacer lo que es importante. Una vez que comenzamos a trabajar, el malestar que supuestamente íbamos a tener por trabajar desaparece rápidamente.

4. Aprende cuándo parar y descansar

Colocar una hora de término al trabajo. Dejando así un espacio para descansar y reponer energías para el siguiente día. Una vez que nos sobrepasamos en la cantidad de tiempo y esfuerzo diario, comenzamos a disminuir nuestro rendimiento, además de acumular cansancio para las siguientes sesiones de trabajo. No te engañes pensando que trabajar más de horas seguidas es ser más eficiente. Probablemente si trabajaras una menor cantidad de tiempo y descansaras ¡serías mucho más eficiente!

Por otro lado, debes evitar dormir menos de lo necesario. Dormir es importante porque durante el sueño el cerebro trabaja para poder seguir funcionando correctamente. Dormir poco se traduce en menos concentración, memoria y por supuesto, una mayor ineficiencia. Sin mencionar que es durante el sueño que se fijan los conocimientos.

5. Usa tu hora más productiva (y domina tus otras actividades)

Comenzar el día trabajando en la meta más importante que se desea lograr y lo más temprano posible, evitando que los imprevistos del día hagan que las cosas más importantes que había que hacer no se lleven a cabo. No todas las horas del día permiten un mismo nivel de productividad, por ello lo ideal es dedicar las horas más productivas a las tareas más importantes y programa el resto de tus responsabilidades para otro momento.

Para ayudarte a esto, usa una agenda, para evitar gastar recursos recordando las cosas que tienes que hacer. Cuando algo se anota, ahorras los recursos que gastarías recordándolo y la permanente distracción que significa estar pensando en aquello.

Si algo te toma menos de dos minutos ¡Hazlo ahora! Esto evita que gastes preciosos recursos intelectuales en estar pendiente de hacer lo que postergaste. Sólo procura hacer esos "cachitos rápidos" de una sola vez, para que no te estén interrumpiendo constantemente.

6. Parte por lo difícil

Estudia deliberadamente lo que resulta más difícil. Según mencionan en el curso, es lo que hace la diferencia entre un alumno bueno y uno excelente. Muchas veces por instinto hacemos lo opuesto, evitamos aquella parte que nos complica y trabajamos en aquello que nos es más fácil, perdiendo la oportunidad de practicar en el área que más necesitamos.

7. Ponte a prueba

Hazte preguntas a ti mismo después de haber estudiado, es una de las formas más efectivas de lograr una mayor retención. Por ejemplo, una vez leída una página, revisar mentalmente las cosas que se retuvieron.

8. Analiza tus experiencias

Finalmente, en una de las referencias del curso, encontré un consejo de oro, la regla de los 30 segundos: Cuando vivas una experiencia importante, de la que quieres guardar detalles, sacar conclusiones y aprender, date 30 segundos para anotar los aspectos más relevantes de ella y no te engañes a ti mismo pensando que ya sabes qué es lo importante, haz el ejercicio de analizarlo y podrás sacar más provecho de tus experiencias (¡más bloques para tu cerebro!).

¿Qué aconsejas tú?