Imagen: Liga de la Justicia

Liga de la Justicia: ¿por qué tiene a críticos y fanáticos en una súper batalla virtual?

La película más esperada de encapuchados del año por fin aterrizó. Y ya colma foros con cinéfilos versus comiqueros luchando como nunca antes. Pero calma, porque el Chaya de Nerdix tiene las posibles explicaciones y además nos cuenta los pros y contra de una cinta que, con y sin polémica, si te declaras nerd, tienes el deber ver. ¿Y tú, de qué lado estarás?

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“Si vas como crítico habrá perturbación, pero si vas como fanático será amor por sobre razón”.

La primera piedra corrió por cuenta de RottenTomatoes el 2016, cuando la página que resume críticas, le dio un 27% de aceptación a Batman v Superman: dawn of justice, la mayor apuesta de DC Comics en el cine desde la trilogía de Christopher Nolan.

Muchos rasgaron vestiduras y capas, saltando en contra de tal ofensa, que situaba a la producción del director Zack Snyder (Watchmen) por debajo de productos hollywoodenses tanto o más defectuosos del mismo año como Día de la Independencia: Contraataque o Warcraft.

Este 2017 le tocó primero a Gal Gadot con su Mujer Maravilla (93%) y las aguas se calmaron. La crítica dio dedito para arriba y los barrabrava escondieron sus armas, ¡pero el armisticio acabó con el estreno de Liga de la Justicia!, donde la web de los tomates podridos le otorgó un poco decoroso 39% (puntaje hasta el cierre de edición de esta nota). Desastre, tragedia, “haga algo soa´Bachelet”. Cifra que vino acompañada de notas especiales y mega cobertura, donde también se sumaron otros sitios y medidos especializados vapuleando a los súper amigos.

¿Conspiración de Marvel para derrocar a sus competidores? ¿Jugada mediática de Rotten para generar más visitas? Preguntas muchas, y ya con el contexto en la mesa, trataremos de descifrarlas.

Ojo técnico versus ojo emotivo

El cuento es así. El género de los superhéroes o de las producciones basadas en cómics y novelas gráficas es sumamente especial, una amalgama de pasión y rigidez… con un público talibán sin misericordia cuando le tocan sus tesoros de papel. Le cambias algo en la pantalla grande, y te destripan. Y para comprender su fenómeno, lamentablemente es necesario comparar, y qué mejor que tomar a Marvel, la vereda rival, en todo este rollo; pues sus cintas siempre están calificadas positivamente y con laudes. No, dudo que Marvel le pague a las páginas de críticas y reseñas, el “salfateísmo” acá no.

Sucede que con casi diez años gestándose y profundizando sus personajes, Marvel ha dado en el clavo con los elementos técnicos de una “buena” película. Sus films divierten, funcionan, sus guiones son pulidos, de actuaciones respetables y responden a una fórmula de éxito sabida y repetida. ¡Pero! En lo que respecta al sentimiento y simbolismo de la figura comiquera del superhéroe, les falta, y mucho. Tranquilidad, lo explicaré, y es que Marvel ha enfatizado su sello en las películas como un universo propio, escapando de las historietas y usándolas simplemente como un piso. Y la humorística y taquillera Thor: Ragnarok es un ejemplo, pues se distancia abismalmente del cómic, pero brilla como blockbuster de acción, comedia y fantasía.

En síntesis, Marvel tiene películas cinematográficamente buenas, pero no representativas de la figura del héroe o heroína, o sea, les falta sentimiento. Por eso antes de escupirme, háganse esta pregunta: ¿en todos estos años, hay escenas realmente emotivas y heroicas en el historial marveliano? Yo con suerte encontré dos.

Entonces, en el otro lado del ring, DC Comics tienen lo opuesto. Técnicamente no son perfectas ni redondas (de hecho, están lejos de serlo), guatean en guión y desarrollo de personajes (Suicide Squad es el máximo testimonio), ¡pero! Nos entregan momentos que tocan el corazón de ese niño, niña o adolescente que leía a Superman o Mujer Maravilla; saben proyectar el heroísmo y magia de las viñetas. Dinámica que lógicamente los críticos de cine no tienen por qué validar, pues querámoslo o no, ellos ven lo técnico, el global, lo cinematográfico. Igual muy en la personal considero que el 38% de la Liga es una cizaña y maldad (me conformaba con un 60%), pero entiendo que sus estándares van más ligados a la razón, que al corazón.

Conclusión: DC Comics gana en emoción y recordación.

Terrenos kryptonianos, amazónicos y antiguos

Descifrando lo anterior, La Liga de la Justicia, ¿cumple o no las expectativas de una película de superhéroes? Cual Aquaman saliendo de sus aguas de Atlantis, digo un gigantesco y glorioso “Sí”.

Incluso a pesar de haber contado con dos directores en su construcción, por un lado el oscuro y parafernálico Zack Snyder en la mayoría del metraje, para dar paso al tijereteo y luminosidad (en tono, no color) del productor Josh Whedon (Los Vengadores, sí, levantado con grúa desde Marvel).

Proyectan un film que sirve como puente o relevo a un esplendoroso mañana, cierran la firma mega dramática de Snyder y añadiéndole la humanidad y creatividad de Whedon; y nos adelantan que la siguiente producción de Warner-DC Comics realmente podría ser una carta de mejor calidad cinematográfica.

Lo bueno y esperanzador

Citando al amigo Cinestro, la Liga de la Justicia “es lo que todo ñoño/a espera ver”. Una película donde la pasarás bien, te reirás, emocionarás y sobre todo verás a estos dioses o metahumanos unidos, épicos y salvando gente. Los mismos que con la editorial Zinco, Vid o en la televisión observabas en la Liga de la Justicia. Es más, es como un capítulo extendido de la serie animada dosmilera.

De los personajes nuevos, estrellita para Ezra Miller como Flash, que escapa del arquetipo clásico del veloz superhéroe, con un perfil gracioso y juvenil. Muy representativo de las nuevas generaciones, un millennial en su máximo esplendor. De pocas habilidades sociales, geek, amante del K-Pop e incluso de género ambiguo. Su rapidez va también en la forma de pensar y hablar, como los adolescentes de la era internet. Peldaño más abajo pero igual de notable es la interpretación de Aquaman de Jason Momoa, con una versión del príncipe marino más guerrera, salvaje y maorí; luciéndose en las escenas de acción y comedia.

En cuanto a los demás, Cyborg (Ray Fsiher) cumple, pues su papel sirve para entregar y resolver datos de manera un tanto simple a la historia, pero válida. Se agradece un Batman no tan furioso y bélico, haciendo mea culpa de ser el único humano y su fin va por conectar y planificar; junto con un Superman más poderoso y radiante que nunca, con un Whedon que claramente lo re-significó desde la escena de apertura. ¿Lo mejor? Mujer Maravilla, y lo decimos con fuegos artificiales y amazonas tirando flechas. Cada segundo llega para limpiarlo, dándole luz y fuerza; otorgándole en esta cinta la misión de ser la líder y la conexión con la humanidad. 

Lo malo y cierro la puerta por fuera

Es innegable que la película es errática, con baches de guión, poca profundización de personajes y ripios en la continuidad. También a ratos es recargada y forzada en explosiones, pero sin duda su elemento más bajo es el trato del CGI en los efectos especiales y ambientación. Defecto que ensambla con quizás el punto mayor: el villano, Steppenwolf (Ciarán Hinds), socio gigante pero sin motivaciones como enemigo y que por la misma digitalización parece sin alma (¿¡Por qué no usan actores maquillados en vez de virtuales!?). En definitiva, son imperfecciones que se traducen en una postproducción que acortó una obra de tres horas en dos; que decantan en una historia difusa y personajes que no los descubrimos al detalle.

Bativeredicto

La Liga de la Justicia es una película técnicamente muy al debe, que tropieza, cojea y por momentos parece perderse; pero que va en la búsqueda de algo tremendo y que en la sumativa, logra corregirse y volar, para situarse en la retina como un blockbuster entretenido y querible. Si vas como crítico habrá perturbación, pero si vas como fanático será amor por sobre razón. Ahí está el versus, ahí está el juego, tú decides.